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DE TODO E L MUND O POR C BLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO W t m ABC DE TODO EL MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y WmW TELEFONO EL PUENTE DE MOTRIL SOLEMNE ACTO DE COLOCACIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA. EL ARZOBISPO DE GRANADA DIRIGIENDO LA PALABRA A LOS CONCURRENTES A LA CEREMONIA Fot. Segurre. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN BERLÍN AMERICANOS El Congreso de la Propiedad IntelecEN EL CONGRESO tual continúa su laboriosa tarea de revisar los acuerdos adoptados en la Convención de Berna, iodos los países han enviado delegadostéenicos y representantes. Nosotros- -ya lo dije- -no tenemos más representación que la diplomática. Me figuro que este nuevo favor se lo debemos literatos, autores y periodistas á ese paternal ministro de la ignorancia nacional que disfrutamos en España. ¿Conque delegados españoles en una Asamblea Intelectual? -exclamaría seguramenie el Sr. Rodríguez San Pedro. -jSe deshonraría Espa ño y yo mismo echaría un borrón sobre mi historia política! Y España es el único país civilizado que no ha enviado delegados técnicos á este importantísimo Congreso, y el Sr. Rodríguez San Pedro continúa todavía siendo ministro... ¡Decididamente, Dios, á veceSi abandona á sus criaturas! fOS o han faltado los americanos á la cita, y en este Congreso están representadas todas las Repúblicas latinas. Algunos de los representantes diplomáticos son también hombres de letras, novelistas, poetas... Ya sabéis que la poesía viene de América. Ninguna ocasión mejor que ésta para que los diplomáticos literatos americanos se adhiriesen á los acuerdos que en la Asamblea se adopten, á fin de garantizar la propiedad intelectual. L, o que en América ocurre es verdaderamente escandaloso y no puede ni debe tolerarse. Apenas se publica un libro de éxito en cada República, se hacen las ediciones que tienen por conveniente, y ni se cuenta con el autor ni se le da un céntimo. Galdós lamentábase un día de que no era posible perseguir ni castigar á los que en A mérica se apoderaban de sus obras, explotándolas. A otros autores no sólo les roban el producto de sus obras, sino las obras mismas, que alguna vez aparecen firmadas con nombre distinto, En lo que se refiere á las obras teatrales, hay que ver los equilibrios que tiene que hacer la Sociedad de Autores para cobrar una parte de los derechos de autor. No obstante, el bandidaje está perfectamente J organizado, y los americanos tienen agentes encargados de sobornar á músicos, copistas y apuntadores para obtener copias de las obras mucho antes de estrenadas. Yo me había hecho la ilusión Je creer que ahora se arreglaría esta cuestión de la propiedad intelectual en lo que á América se refiere; pero rne voy á llevar un solemnísimo chasco. Primeramente, los más interesados en esto, como son los novelistas, los autores, los periodistas, no se han preocupado de que tal Asamblea existe, y luego el Gobierno español se ha dejado guiar por los sabios consejos del Sr. Rodríguez San Pedro. No hay, pues, que pedir á los americanos que sean más papistas que el Papa. L, as cosas continuarán eomo hasta aquí, los editores de América podrán seguir fusilando lo que les parezca y los teatros representando gratis las obras que produzcan los autores españoles. L as, disposiciones en que los delegados amerieanos se encuentran no pueden ser mejores. Un diplomático, hombre de letras además, decía: -Yo, como literato, opino que es justo garantizar la propiedad intelectual; pero como diplomático no puedo adherirme á los acuerdos, porque á mi país no le conviene.