Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C VIERNES a 3 DE OCTUBRE DE 1908: EDICIÓN i. PAG. 5. v beinosque este terrible anticlerical, autor jBe la ley de Asociaciones, D. Bernabé Dáviila, es canónigo. ¿I o podía sospechar alguien? AZORIN ta vez demostrado, de que eso de los pé- derosos partidos exteemos y de las también poderosas izquierdas regionalistas son un coco hábilmente manejado para impresionar á los que vemos la hermosa ciudad condal á distancia. Más vale así. I, a sesión del Senado fue brevísima. Es verdad que el activo prelado de Jaca se ha marchado á su diócesis. Ei Congreso cumplió. Preguntas, interpelación Moróte sobre los amoríos de la Policía de Chamberí, chirigota al canto, poquito más y á casa, que llovía. I,o s sucesos que trascendieron á la Comisaría fueron de poca monta. Por la noche, el primer estreno de la temporada en Apolo. El banco del Retiro no gustó más que á medias. Se comprende. ¡Mn este tiempo... Y luego, que, como bancos, hay que desengañarse: ninguno como el Banco de España. blo, y habría bastado para hacer imposibles reacciones: que intente alguien ¡suscitarlas en Inglaterra, en los Estados Unidos, en Bélgica. Pero nosotros hemos preferido siempre empinarnos para ver y copiar lo que pasaba más allá de los Piirin eos, y por eso, aquí, como en oasa de nuestros vecinos, siempre han sido los liberales tan tormentosos, que ellos sembraron semill 1 de reacción. A la inversa, en los países citados la libertad avanza con majestuoso paso; son tranquilas sus conquistas; sus progresos, estables Entre las muchas libertades verdad que tales pueblos gozan, una de las amplias es la de la enseñan- za, en términos que apenat comprendemos en país como el nuestro, donde agoniza sujete á patrón inflexible, que modela un ministro, y por mandato aprueba una dócil mayoría. Iyos resultados que allí alcanzan bien á la vista están: prosperidad y progreso. Cuanto mayor sea el número de los que enseñan, mayor ser- á también el de verdades propagadas, el de las inteligencias que se cultiven y el de las malas costumbres que se corrijan. Dejar á los que saben sin libertad para comunicar sus ideas es, en el orden científico y literario, lo mismo que en la agricultura dejar incultos los campos. Es verdad que los individuos pueden enseñar el error; pero tanibién es falible el Estado y sus errores son más trascendentales y funestos. Cuando en un pueblo líbrese alza una voz para predicar la falsedad, cien otras se levantan para combatirla, y la verdad no tarda en recobrar su imperio. Por ol Contrario, cu- ando el Estado tiene el monopolio de la enseñanza, sus e- rrores se reputen dogmas, y el tiempo y la indiferencia les dan la autoridad que la razón les niega. I os establecimientos científicos del Mstadó se han creído en posesión de toda la verdad y han mirado con menosprecio lo que salía fuera del cuadro de las fórmulas recibidas. ES, además, contrario á justicia negar á loshombres el derecho de enseñar. Mientras el que enseñe no falte á las prese ripciones eternas de la moral y no infrinja las leyes penales del país, el poder público tiene el deber de respetarle y no dificultar el ejercicio de un derecho que tiene su raíz en la naturaleza humana. Ds interesante advertir que los párrafos entrecomados no son obra nuestra, sino copia literal de varios del preámbulo del decreto sobre libertad de enseñanza, dictado á r. aíz de la revolución de t 8 ¿8. Y dicho esto, cualquiera preguntará: ¿Es posible que los que ha pocos días conmefnoraban solemnemente aquella revólueión sean íos que hoy no admiten sino el exclusivismo de la desacreditada enseñanza oficial? Pues sí, los mismos son, y todavía se dicen liberales. Mirando ahora el asunto en el aspecto de los resultados obtenidos en la enseñanza oficial privilegiada y dictatorial, no cabe ea un mero apunte á la ligera (y tal e ¡s este artículo) sino indicar lo más saliente del fracaso, que, aunque parezca extraño, no es que la tal enseñanza nada enseñe, como todos sabemos, sino algo mucho más grave, y ahí va la prueba. Salta á la vista de quien examina el régimen de Universidades é Institutos, que al curso dura ocho meses de los doce del año; que además se le pegan enormes mordiscos por Nochebuena, Carnaval, Semana Santa y con cualquier impensado pretexto, siendo frecuentes cursos en que los días en cátedra utilizados no pasan de 125. ¡Y el año tiene 365! Desde chiquito dice- n que crece el árbol tuerto ó derechito, y basfca esto para juzgar qué hábito de trabajo podrán adquirir esos muchachos cuyas voluntades y caracteres debiera templar la enseñanza. Sfn la mayor parte de los casoo Ks ji t ¡e- CRÓNICA C O N J E T U R A S Era de esperar qus ia entrada del Rey en Barfcelona fuese triunfal. Así ha sido esta vez, como las anteriores. I o será siempre. Barcelona es lo que es, no lo que nos- dicen que es aquellos que tienen un Barcelona uara su iso particular. j ¿l viaje de Moret en el tren real hasta Zaragoza también se ha prestado al comentario. I cierto es que desde Palacio se le invitó al ilustre jefe de los liberales á viajar con el Rey, ya que á viajar iba en la misma dirección y con pocas horas de diferencia. Todo lo demás que se cuente del viaje son suposiciones. Un vagón no es una saleta donde se celebran Consejos y se evacúan consultas. Que se hablase de política de sobremesa ó entre cigarrillo y cigarrillo, pero á la ligera, á tita io de conversación, es natural. No debe ser arriesgado suponer que se tnen- cionasen las elecciones, y hasta que la ley de Jurisdicciones sonase también, y, en fin, que mereciese un cambio de frases la ley de Administración local. Temas eran los tres de actualidad, y ninguna pragmática Impedía barajarlos. Esto sería, seguramente, todo. La distinción dispensada al S- r. Moret fue tnerecidísiraa. No podía declinarla, Z, a aceptó, é hizo muy bien. Por lo demás, la gente cree que el proyec 0 de ley de Administración local se aprobará rápidamente, lo que falta en el Congreso y todo él en el Senado, y que á renglón seguido se celebrarán las elecciones consagradas con las auras primaverales de Abril. EL PLEITO DEL REGIONALISMO 1 A ENSEÑANZA Pide el programa del Tívoli que gran parte de ella sea encomendada á las regiones, dando prueba de discreción al no puntualizar en esto, ni en obras públicas ni en beneficencia cuál deba ser dicha parte; pues en asuntos que forzosamente han de resolverse entre muchos, las afirmaciones demasiado concretas suelen dificultar la solución. Esta elasticidad dada al programa prueba que el recto sentido político de que allá en tiempos dieron los catalanes altas muestras y oscurecido un tentó en los primeros hervores de la propaganda regioaalista, vuelve, por suerte, á surgir é imponerse. Y cuidado, que no lo decimos porque nos asuste amplísima descentralización en este punto, pues tenemos por muy beneficiosa la libertad en la enseñanza, que es precisamente lo que más falte en la oficial española. Se nos ha ido la pluma, porque tan falta se halla de verdad y eficacia como de libertad. E ta es cosa que aun no conocemos los españoles, engañados constantemente por liberales de pega ó de conveniencia, que, en vez de considerarlas libertades políticas cual medios de alcanzar y garantir el goce de otras de orden positivo, han hecho de ellas finalidad platónica que tampoco se logra, pues el ejercicio de los políticos derechoses aquí mentirosa ficción. Así se quiere hacer creer al ciudadano que con poder votar cada dos, tres 6 cuatro años, no á quien tienen esclavizado por diversos modos, debe estar satisfecho, sin preocuparse con la carencia de indispensables libertades civiles, sociales, económicas, que influyen en el progreso y bienestar del individuo, la familia y los pueblos; sin echar menos las que á toda hora se aprecian y disfrutan como tangibles bienes, las que abren campo donde surjan actividades, ahogadas hoy en España por la tutela insoportable de un Estado que ea todo se mete, las enterradas bajo montón de oficiales trabas. Y es que aquí propagandas y resoluciones hechas á nombre de la libertad no han sido sino fraudes con el país eometiüos, pues- nunca persiguieron realmente la conquista de la libertad, sino la áélpoder, ejercido con igual despotismo cuando nos oprimían monarcas de derecho divino que ctíando se nos tiraniza ¡en nombre de la libertad! Ello explica las innumerables reacciones que hemos sufrido, yjel vaivén constante de nuestras instituciones, durante más de un siglo, que no nos deja llegar á postura esteble ni constitución segura. Hubiérase acertado alguna vez á dar al pueblo libertades verdad, que en la vida ejercieran influencia, que fumo reales beneficios apreciara el piteel quiera- sino á quien le manden los que le MADRID AL DÍA I a cárcel madrileña acreditó una vez más su nombre y, sobre todo, su cualidad Üe Modelo. Fue la noticia del día la fuga de un pajero de cuenta que allí estaba encerrado para responder de un asesinato y varios robos. Nada, como quien dice. I a labor que realizó el fugado, la audacia revelada n ella y la pesadez del sueño reinante entre la gente de la cárcel son elementos bastantes para un buen capítulo de novel- a de las que privan desde que Rafies nos tiene sorbido el seso. El audaz criminal no se detuvo en cualquier dependencia del establecí miento á redactar el parte dando cuenta de su fuga porque no se le ocurrió. Acaso HO sepa escribir. Pero tiempo, humor y frescura no le faltaron. tíe suspendió ía corrida anuneiada en beneficio del Montepío de los toreros. 151 tiempo no convidaba á la plaza, por lo cual determinaron darse de cornadas dos toros, Según aviso oficial. I a verdad es que si se comprende la sombrilla en los toros, no se comprende el paraguas; es preferible empapar pañuelos con el sudor que golpearse los pies contra el suelo para hacerlos reaccionar. Una corrida sin sol es como una sesión del Senado sin el obispo de Jaca. En la Audiencia íué condenado á cadena perpetua el parricida que ha comparecido en los días anteriores, y en un Juzgado municipal se régistró otro caso de amor policíaco mal reprimido. Cualquiera diría que en vez de basten de autoridad llevan cínturón eléctrico los Argos madrileños. Poca política. El interés estaba en Barcelona, cuyas noticias dando cuenta de la entrada triunfal de los Reyes produjeron la natural satisfacción y el comentario, también natural, que se deduce del hecho, cua