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CRÓNICA DE LA MODA OCTUBT E DE as damas son verdaderamente impacientes, Bl frío no ha hecho aútt su aparición, ni ligeramente; los modelos de trajes íailkur para calle y paseo, é Imperio para teatro, acaban de hacer su debut, y á pesar de todo no cejan las señoras en su afán de querer averiguar qué abrigos privarán durante el invierno que se avecina. Realmente son pocas las modificaciones que sufre esta prenda, y es también la que más confiadamente puede usarse de un año á otro. IÍOS abrigos más prácticos son indudablemente los largos, puesto que ellos sirven en muchos casos y para muchas cosas. Además de largos, conviene que sean amplios, ó, á lo sumo, semientaüados, y, jdaro es! sin abertura. Dichas prendas sólo admiten como adorno trencillas y cuello y puños de pana; éstos, naturalmente, han de ser una fiel copia de los que llevan las prendas masculinas. También seguirán estilándose los gabanes setnilargos de piel, ó imitación; éstos sirven para salir de noche. Los abrigos de gran vestir para teatro son de paños muy claros, en tonos suaves, pastel, y adoptan dos estilos, con más ó menos modificaciones: el estilo albornoz y el estilo kimono. 1 as elegantes parisinas van abandonando un poco sus buenas costumbres. Hasta ahora rechazaban todo lo que en el terreno de las modas resultase demasiado brillante, y en el presente otoño preparan sus toilettes en colores excesivamente vistosos, con abundantes adornos y dando una gran preferencia á los bordados y adornos de relumbrón. ¿Están ahora en lo cierto, ó lo estaban antes? No puede decirse. Posee la mujer francesa, en general, tal gusto para elegir sus galas, que si con las de tonalidades pálidas estaban encantadoras, con las relumbrantes se encuentran arrebatadoras. Cierto es que la francesa posee como ninguna la habilidad de hacerse un rostro y una figura á su capricho, y que tiene una especialidad en el arte de enmendar la plana á la Naturaleza. ¡Oh, locadores y boudoirs de las francesitas! 5i fuese dado publicar lo que presenciáis entre vuestras paredes de raso y vuestros esmaltados mueblecitos! 1 p o m o contraste á estas tendencias tes en demasía, asegúrase que las damas londinenses han adoptado rígidamente dos tonos únieos para sus toilettes: el negro para el día y el blanco para la noche. ¿Será cierto? VIZCONDESA DE NEU 1 LLY n a s a un momento de violenta desespera áón la mujer cuando encuentra en su cabeza el primer cabello blanco. Use ligero hilo de plata que surca la ca- bellera arroja en el alma de la presumida las más crueles alarmas, y ¡esa primera señal, signo de vejez, al menos del crepúsculo de la juventud, es siempre muy mal recibida. El cabello debe su coloración a dos substancias: Primero, a una grasa especial, diversamente coloreada, que llena su corteza. Segundo, ai a u s auá circula en el canal medular. CABELLOS BLANCOS más transparentes cuanto menos substancia coloreante y más aire hay en ellos. Así se explica él aspecto pesado de los cabellos negros, mientras que los- rubios tienen una apariencia más vaporosa. I a acción de las glándulas sebáceas que vierten la grasa en la base de los folículos puosos es, pues, la causa Erecta de la coloración de los cabellos y, pee consiguiente, de su estado sano, Por esto las lociones frecuentes son tan malas, no sólo para el cuero cabelludo, sino también para los cabellos, al que privan de su grasa. Os lo repito: para que el cabello esté bien es preciso, según parece, que sea graso. Es menos lindo, convengo en ello, que los cabellos ligeros, sobre todo para los peinados ahuecados que la moda impone; pero la condición naturalmente sana para el cabello reside en su estado natural; el panamá, el amoníaco, la potasa y todas las substancias alcalinas que se usan corrientemente tienen, pues, los más desagradables resultados. Ayudan, sencillamente, á la decoloración de los cabellos. ígpvos rizos con tenacillas también, el dése car los cabellos, le privan de esa grasa necesaria de su coloración. SI abuso de las lociones con alcohol, la exposición prolongada al sol, la permanencia al aire libre, todo eso perjudica al estado de los cabellos y. por consiguiente, ataca su color. Generalmente, hacia los treinta y cinco años en el hombre, y algo más pronto en la mu 3 er, precisamenteá causa de las lociones, de los rizos demasiado repetidos) eomienza á aparecer la canicie, como se llama científicamente la decoloración de los cabellos. Al principio son atacadas las sienes, porque los cabellos están menos nutridos por esa parte del cráneo; después se extienden poco á poco, más ó menos pronto, según las personas; algunas se quedan grises y otras se ponen rápidamente blaneas. A veces se decolora la raíz al principio ó bien á la extremidad. Antes de blanquear, los cabellos empiezan á ser más transparentes y menos grasos. Bl pelo blaneo es siempre muy seco, lo cual viene en apoyo de lo que decía más arriba. Se ha supuesto que una cabellera obscura es señal de fuerza. Esto indica, al menos, un sistema pelioso sano, nutrido por un organismo vigoroso. I, as rubias son más bien débiles. Sus cabellos son secos, en general, y finos rizados, por lo común, lo cual indica un estado enfermizo de la substancia del cabello. Un pelo sano debe ser liso ó casi opaco. I os albinos, qxie son completamente blancos de nacimiento, son, como es sabido, degenerados. Hay casos en que la cabellera se blanquea prematuramente; por ejemplo, después de largas enfermedades, bajo la influencia de violentas jaquecas, de enfermedades nerviosas, á consecuencia de la alteración general de la salud, etc. En ciertos casos, muy raros, que se citan á título de curiosidad, los cabellos se vuelven blancos intantáneamente bajo el efecto de una violenta conmoción ó del miedo. Esto se explica por un fenómeno nervioso que produce la paralización inmediata déla secreción grasa y de la circulación del aire en el cabello. I, a desgraciada reina María Antonieta se puso toda blanca en el espacio de la noche que precedió á su suplicio; Maleschotf reque Luis Sforser se PUSO blanco tam- llena es más ó menos coloreada, y son tanto Iros cabellos tienen, pues, un color más o menos obscuro según que la grasa que los durante las pocas horas que siguieron á su derrota después de la campaña contra Ivuis XIIL Por último, un dpayo prisionero del general Franc, durante la expedición á las ladias, se puso absolutamente blanco en media hora, á la vista de los que le habían sometido á un interrogatorio. Estos casos no son frecuentes, afortunadamente. Cuando los cabellos se vuelven blancos, ya no hay remedio para volverles á su color. Sólo las tinturas puedea paliar este inconveniente; pero aparte de que, generalmente, queman los cabellos y los acortan, un ojo ejercitado no se engaña ante el aspecto de los cabellos teñidos, que sion empañados, ásperos y sin reflejos. Lo mejor, cuerdas lectoras, es hacer lo posible para prevenir esa decoloración, toman- do ciertas precauciones y evitando todas esas prácticas perjudiciales á los cabellos, de que abusan tanto algunas de nosotras. Nada de lociones frecuentes ni ñ rizos con tenacillas. Tanto peor para la moda de las ondulaciones; hay otros medios qu; las tenacillas para ondular ios cabellos: loo alfileres, las cintas, las peinetas, que se llevan toda la mañana, después de haberse mojado el pelo. Guardaos de salir con la cabeza descubierta al sol ó sencillamente al aire. Pasad con frecuencia un poco de vaselina sobre vuestra cabellera para mantenerse grasa conservadora; y si vais á orillas del mar, sobre todo, no os mojéis el pelo al juguetear en la onda amarga. No hay cosa peor. No os quejéis nunca de tener una cabellera pesada, amontonada, brillante. Es la salud. Y ya sabéis que la salud es la ondi ción esencial de la verdadera hermosura. MÚrEHJ En esta sección se contestara á tas consultas qne nuestras lectoras gusten dirigirnos, siempre que la pregunta venga acompañada de STET E CHACOTES CORRELATIVOS, 0 SEA E L i M. j de los que se publican diariamente en las páginas de anuncios ¿A B C Has consultas habrán de firmarse con un seudóniuw ó con iniciales, tas que se firmen cotí nombres ó apellidos, se contestarán con la inicial de los mismos. la Dirección se reserva el derecho de no contestar e determinadas consultas que exijan gran extensión en ía respuesta. 1, yrie. -Es usted angelical; pero créame á mí, que afirma que puede ser un dolor y remordimiento intensís. mo. Puedl usted imponerse la dulce tarea de hermana y amiga, si él na ha de hallar perjuicio en elio. Escríbame cuanto quiera; nu dará una gran alegría sí con mis pobres consejos, pero con mi buena voluntad, la ayudo á llevar ja cruz. Si pudren hablar con nsted, tenga la seguridad de que la convencer positivamente. Puede usted considerarme como una leal f sincera amiga. Tfna de tantas, -i a Pueden servir para este stño. 2. Tf 5 se dice que decaen. 5 a N o 4. Contra los lunares na hay remedio; pero, ¿son Junares ó pecas? 5. Se llevarán, y maj grandes; plumas. ó. Para vestir de cola; para irotttm cortas. S o m -J Aun no se sabe fijamente. z Mejor estarna á ja inglesa. 3. Puede ponerlas largas, de tul J ccho jareólas, ó bien de seda escocesa, -en tonos grises y blancos. Tin castellano inconsolable, -Si la ama usted de veras, aunque su conducta no es correcta, sea usted ei primero- en ceder, síqariera por una caballerosa galantería. Crea que debe usted hablarla seriamente en Ja primera ícasión q a t tenga; proponerla una reconciliación, diciendo! a que, bien sea cierta su repulsa, ó bien un estudiado coquf tisme- j es la última tentativa de reconciliación que hace usted; si continúa con- el pretexto, reclámela sus cartas; si ella Je quiere á usted, todo se arreglará bien; en caso contrario, puede usted- desengañarse y procurar substituirla en su corazón, lo cual t bien fácil á la edad de usted Agradezco mucho jas galantet frases que me si gs y iSBly qus se naya decidlas escrio i rme.