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AB C. JUEVES 22 DE OCTUBRE DE 1908. EDICIÓN i. PAG. En 1900 contrajo matrimonio con la princesa María Gabriela de Baviera. Cuanta en la actualidad treinta y ocho años de edad. En su honor habrá, como de costumbre en casos tales, banquete oficial en Palacio, cacerías en sitios reales y excursiones á El Escorial, La Granja y Aranjuez. Permanecerá en Madrid unos tres d- ías. vivía en Madrid; su novia residía en Guadalajará Los preliminares de la boda estaban hechos, todo dispuesto, señalados el día v la hora de la ceremonia. Temeroso de dormirse y pasarse de la estación, estaba hondamente preocupado desde hacía algún tiempo mucho más que por el acto que iba á realizar. Pensó emprender el viaje con un par de días de anticipación, pero era tan de marmota el sueño suyo en el tren, que estaba expuesto á despertar en Zaragoza, montar nuevamente en el tren, dormirse y despertar en Madrid otra vez, y no era cosa de estar recorriendo la línea hacia allá v hacia acá, siempre dormido. También pudo avisar á la familia de la novia para que bajasen á la estación y, agarrándole por los pies, lo sacasen arrastrando del coche; pero esta solución tenía mucho de ridículo, y no era prudente dar ocasión de risa á su futura esposa. Compró café del mejor, y no queriendo confiar á otro operación de tanta trascendencia, él mismo realizó las manipulaciones del molido y colado, y obtuvo un café concentrado como tinta. Tomó, sin azúcar, un vaso y otro vaso hasta sentirse con la nerviosidad de un gato, y fuese á la esfación del Mediodía; tomó billete de primera clase para Guadalajara, y se metió en el tren esperanzado de que el café produciría sus efectos; pero, ¡ca! con la luz amortiguada del andén y el olorcillo de las máquinas sus párpados empezaron á cerrarsfe. Comprendió el peligro que corría; había que tomar una determinación salvadora; bajó y llamó al revisor. -Necesito que me haga usted un favor de mucha importancia para mí. ¡Revisorl- Por Dios, que no se le Oivide! ¡Pierda cuidado! -contestó el revísof desde uno de los últimos coches. Al pasar el arroyo de Abroñigsil, Carlos había ya dado el primer ronquido tumbado á la larga. p l tren se detuvo en una estación. Unafa milia numerosa invadió el departamento en que Carlos dormía. ¡Caballero! ¡Caballero! -dijo el jefe de aquella familia á Carlos. ¿Hace usted el favor de correrse? Y como Carlos no despertara, el viajero empezó á zarandearle. Despertó Carlos sobresaltado. TRIBUNALES plNAL DE UNA VISTA La vista de la 1 causa s e g u i d a contra Zacarías y Dionisio González terminó en la tarde de ayer con un veredicto de culpabilidad para ambos procesados. 331 fiscal, Sr. Pérez Martín, y el acusador privado, Sr. Rozalem, solicitaron de la Sala que impusiera á Dionisio catorce años, ocho meses y un día de reclusión temporal, par considerarle autor de un delito de homicidio, y á Zacarías ím año y un día de prisión correccional por el de lesiones de que resulta ¡cuipable según el veredicto. i l defensor pidió en el juicio de derecho que se apreciara una circunstancia atenuante; pero el Tribunal dictó sentencia de conformidad absoluta con lo solicitado por las acusaciones. TROS JUICIOS En la tarde de hoy ter- minará la vista de la causa seguida contra Juan Bautista Granell por delito de parricidio. Ayer informaron el fiscal, el acusador privado, Sr. Falencia, y el defensor, Sr. Diez ¿Berrio. O l juicio por Jurados que comenzó á verse el martes en la Sección cuarta se suspendió ayer tarde porque no compareció tm perito médico cuyo informe era indispensable para la celebración de la vista, según opinaba el representante del Ministerio público. El Sr. Herrero, defensor, como ya dijimos, de Felipe López Meco, opúsose á la sus- pensión; pero la Sala, estimando, como el fiscal, necesaria la presencia del j erito, acordó que el juicio quede para el próximo cuatrimestre. E fTN LO CIVIL Sn la Sala segunda vióse J- ayer tarde una apelación Interpuesta contra la sentencia dictada por el Juzgado de la Universidad declarando á favor del Sr. Sánchez Sola la pertenencia en pleno dominio de la mitad de la nuda propiedad de un titulo del 4 por loo Interior. El letrado Sr. Caballero, á nombre de dicho Sr. Sola, pidió la revocación de la sentencia por entender que su representado tiene derecho al pleno dominio del total del título en cuestión. El Sr. Bergamín, á nombre de D. Severiano González, y el Sr. Sama (D. José) como coadyuvante, solicitaron la confirmación de la sentencia apelada, UN PASANTE CUENTOS ILUSTRADOS ¡Ah! ¿Vahemos llegado? Muchas gracias... muchas gracias- -dijo saltando del tren; -pero ya era muy entrada la noche, ¡Estaba en Alhama de Aragón! 1- ¡Revisor! ¿Dónde está ese revisor, que Ib mato? ¡Sinvergüenza, indecente, canalla! Y fuese á él hecho una fiera. Algunos viajeros sujetaron á Carlos. El revisor, cruzado de brazos, escuchaba impávido los denuestos de Carlos. -Escóndase usted, por Dios- -dijo una Señora al revisor, -ese viajero le mata á- Usted, está furioso. -Eso no es nada- -contestó el revisor. -Si usted hubiera visto á otro viajero que en Guadalajara le largué un cubo de agua por la cabeza... MEUTÓN QONZALB 2 pOPLAS DEL JUEVES DE MALAGA A MALAGON Cuando en aquellos tiempos calamitosos de curdas y mendigos, randas y golfos, la Policía andaba manga por hombro, vinculada en agentes rudos y foscos, con bufandas mugrientas, garrotes gordos, aviesa la mirada, cetrino el rostro, deslustradas las botas y el gabán roto, contra el honrado Cuerpo gritaban todos para que las reformas se hicieran pronto. Los ásperos modales, los ceños torvos, la falta de cultura y el traje impropio, hacían de unos hombres dignos y probos objetos de ludibrio, seres odiosos... y era muy conveniente buscar el modo arlos no era dormilón; dormía lo normal é higiénico en un joven de su edad; mas tan pronto se metía en el tren, el runrún de la marcha, el pito de las máquinas, las cam panas de las estaciones, las bocinas de los guardaagujas y el humo y vapor de la cal dera le arrullaban como á un niño el rítmico y monótono canturrear de su nodriza, y quedábase profundamente dormido. Tomar billete para Vallecas y despertar en Baides; tomarlo para Valladolid y revivir en Venta de Baños, era en él cosa segura. EL REVISOR -Usted dirá. Voy á Guadalajara, donde he de casarme esta noche, á las once; tengo la desgracia de dormirme profundamente así que me meto en el tren y seguridad de pasarme de Guadalaj ra si usted no lo evita; tome este par de duros por la molestia que voy á proporcionarle; así que lleguemos me despierta usted á puntapiés, á bofetadas, pellizcándome, y, en último recurso, me echa usted un cubo de agua del tiempo por la cabeza. ¿Con el frío- que hace? Va usted á coge? una pulmonía. -Aunque me muera: tráteme usted sin compasión El revisor prometió eamplir el encargo... Al partir el tren, Carlos se asomó á la ventanilla.