Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DE TODO EL MUNDO POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELEFONO BODA DE PRINCIPES EL PRINCIPE AUGUSTO GUILLERMO DE ALEMANIA DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL LA PRINCESA ALEJANDRA VICTORIA DE 1 Ü- HOLSTE 1 N EN LA CORTE DEL KAISER 77o PALABRAS POR TELÉGRAFO BERLÍN, ii, 6 N. DE PRINCIPES Recordarán ustedes que hace algunos meses les hablé de las clificultades que parecían oponerse á la boda proyectada del cuarto hijo del Kaiser, el príncipe Augusto Guillermo, con la princesa Alejandra yictoria de Schleswig- Holsteiu. I os Príncipes se querían, la boda era de una alta conveniencia política, porque el Emperador procura unir los miembros de la familia imperial á los de las distintas familias reinantes del Imperio, á fin de que el peligro de una posible disgregación de los Estados confederados se aleje y desaparezca. Y, sin embargo, la proyectada boda estuvo á punto de fracasar. Ya saben ustedes por qué... l, a princesa Alejandra Vietoria se enteró de que en la corte de Berlín hay la costumbre de arrebatar á la novia una de las ligas que lleva puestas, durante la comida de la boda, y dijo que ella no se dejaba tocar las pantorrillas por debajo de la mesa... Hubo un momeato ea que se temió que BODA estallara un conflicto, y las Cancillerías comenzaron á traer y llevar notas, los embajadores no descansaban y de parte de ambas familias augustas se ensayaron razonamientos para convencer á la rebelde Princesa. Porque la ceremonia no podía en manera alguna suprimirse. Todas las Princesas que han pasado por las nupciales cámaras del Palacio de Berlín han tenido que dejarse quitar la liga. I a tradición ordena que ésta sea después repartida en pedazos entre los invitados, y el Kaiser es hombre que respeta la tradición. La princesa Alejandra Victoria, si quería ingresar en la familia imperial, habría de resignarse y consentir que la quitaran la liga. Pero la Princesa sé oponía con todas sus fuerzas, las negociaciones entre ambas Cancillerías resultaban cada vez más tirantes y difíciles, Berlín exigía la sumisión de la Princesa y ésta contestaba que nones. ¡He aquí una Princesa que tenía las ligas bien puestas! sabemos desprender suave, dulcemente, sin titubeos ni equivocaciones... L. 0 cierto es que todas las dificultades quedaron allanadas y que hoy han. hecho los novios su entrada solemne en Berlín con el ceremonial de rigor en estos casos. I, a novia había sido conducida al Palacete de Bellevue, en el Tiergarten, donde sus camareras y damas de honor la vistieron las galas de desposada. I as tropas formaban á lo largo de la carrera que había de recorrer la comitiva. I a Unter- den- Linden aparecía adornada vistosamente con banderas, escudos, gallardetes y guirnaldas de flores, donde se entrelazaban las iniciales de los novios. En la puerta de Brandemburgo doscientas Gretchen vestidas de blanco, con las largas trenzas rubias adornadas de lazos, esperaban á la Princesa. Cuando ésta llegó la ofrecieron ramos de flores. I, a novia sonreía complacida, y su tisonomía, un poco dura, dulcificábase al sonreír. El novio es un mozo guapetón, de asombroso parecido con el Kronprinz, su hermano. En la Pariser Platz detúvose el cortejo. TTodas las cosas tienen arreglo y las gen tes de las Cancillerías son maestras en Allí esperaba el Municipio de Berlín con el esto de administrar el col- cream y la vaseli- burgomaestre á la cabeza. Este pronunció na á tiempo. Sin duda convencieron á la un breve discurso de bienvenida y terminó Princesa de que sus temores eran infunda- haciendo votos por la felicidad de los dos y la hicieron ver que nada había en la amantes. ¡Vivas! aclamaciones y aplausos ahogaceremonia en cuestión que pudiera ofender su pudor de doncella; quién sabe si la dirían ban el rumor de las músicas militares. Todo también que no somos los hombres tan tor- Berlín hallábase en las tribunas, en los balpes cuando de quitar ligas se trata, pues las cones y en las terrazas de cafés y resíauranti