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ABC. MARTES ao DE OCTUBRE DE i9o8. EDICIÓN i. PKG. 4 Revolución! ¡No nos conocen! No, señores, 110... Afentonadamente, no hay revolución ni nada que se le parezca. Él Rey habrá sido llamado por el Gobierno á causa de la apertura de las Cámaras. Esta razón no convence á los suspicaces, porque responden que cuando se convino que el Rey no regresaría á España hasta él 20 de Octubre ya se sabía que las Cortes reanudarían sus tareas el 12. Y ésta es una razón que no tiene vuelta de hoja. Algo pasa, pues, en España. ¡Que no, señores! -se esfuerza uno en decirles. -Que no pasa nada! Los cambios continúan estacionados, la política tranquila y la nación entregada á su labor reconstituyente de construir cruceros de 15.000 toneladas y modificar los uniformes militares. ¡Pues qué creían ustedes! ¿Que á nosotros nos van á sorprender otra vez los acontecimientos sin estar preparados? ¡No será, vive Dios, mientras tengamos un ministro de la guerra como el actual! ¡Bien nos le estarán envidiando á estas horas P ulk en Londres y Paquin en París! Pero el alemán es generalmente desconfiado y en los asuntos de política internacional no quiere ver más que intrigas por todas partes. A vuestro Rey- -dicen- -le han quitado la voluntad de venir á Prusia. Son, indudablemente, consejos de Londres, consejos de París, consejos interesados en que sigáis una política germanofoba... Hacéis mal... Hacéis mal. MADRID AL DÍA Orilló el sol para secarnos del remojón que padecimos el domingo. Regresaron los Reyes de su viaje al extranjero, con lo cual Madrid pareció recobrar su necesaria vida oficial. Además, así tienen más esperanzas de crisis los que no saben vivir sin un cambio de Gobierno cada ocho días por lo menos. Con todo, la política ofreció pocos lances. E el Serrado, el reverendo obi po de Jaca ofició de Ñougués de aquella Cámara, y en el Congreso el debate solidario, planteado por el Sr. Hurtado, resultó una especie de demoledor artículo de Nido y Segálerva en la plana de anuncios de un periódico de escasa circulación. Ante los Tribunales compareció un parricida, acusado de haber matado á su mujer de un tiro, con lo que acaso la hizo un bien, porque la estaba matando á disgustos; y dos individuos, padre é hijo, acusados de homicidio, como consecuencia de una cuestión motivada por la propiedad de una blusa. ¡Ni la cuestión de los Balkanes! A una Comisaría primero y al Juzgado después fue conducido un apreciable joven, 3 i hizo, y vino la decepción, el disgusto, la censura... Los señores del margen están contraria dos. No gustan de esas páginas. Preguntas que den luz, no; preguntas que den jue go, sí. EGUNDA EDICIÓN La radical divergencia de opiniog p h d nes entre El País y A B C hace qjie agradezcamos más profundamente que viniendo ie otros los elogios por aquel querido colega dedicados á uno de nuestros últimos artículos sobre el regionalismo, su declaración de que con abundancia de razones defiende nuestro colaborador Don Nuñoalgunas de las soluciones regionalistas, y, por último, y muy especialmente, que nos distinga insertando en sus columnas, casi íntegro, el aludido artículo, calificándolo galantemente de exactísima descripción naturalista, animada página de política picaresca y cuadro de género verdaderamente goyesco. PUDIENTE, DON NECESARIO Y DON LADINO Mil y mil gracias. Y una vez tributadas, departamos amigablemente con tan galante teatros madrileños, por ofender, maltratar y adversario, á quien, á fe de leal hidalgo, aseherir á su madre y agredir después á los gura í) on Ñuño que su pellejo no se cubre guardias, con todo 1 J cual habría demostra- con la sotana del Padre Font, ni con ningudo, además de sus nobles sentimientos, que na otra; que en su persona no hay vestigios no es manco el niño, si no apareciese que, del olor á incienso que tanto molesta á XTean ustedes qué enfadosas consecuen- por defecto de la naturaleza, es, efectiva- País. El apellido de quien por ahora sólo quiere mostrarse bajo aquél rancio nombre cias puede tener un viaje precipitado mente, manco de un brazo. y á qué interpretaciones da lugar. ¿Cómo De los procesos de la Policía sólo se tuvo propio es por hoy un misterio, que no imdecir á estas gentes que no son exactos sus noticia del de rapto. La raptada insiste en porta aclarar; pues lo mismo pudiera cobijuicios, que se equivocan al pensar así... que el raptor es un ángel, y el raptor en re- jarse tras el seudónimo don Nadie, ya que ¿Cómo decirles que son nuestros políticos conocerse tenorio empedernido, aun con- nadie es en nuestra tierra y en los presentes los que no pueden vivir sin la presencia del trariando las tendencias canonizadoras del tiempos quien no supo llegar á ministro, subsecretario, gobernador, cacique, diputaRey, los que le necesitan á todas horas, los comisario general. que murmuran de sus ausencias, los qué le ¿Saben ustedes lo que ayer llamó la aten- do, ni aun siquiera á soldado de filas de un traen y le llevan en sus comadreos é intri- ción en Madrid? Pues algunos de los coches partido político. Por eso habla tan claro con gúelas? ¡Y toleráis eso! -exclamarían, ¡Y de los tranvías llamados cangrejos, pintados genuina rudeza castellana. Y ahora vamos á cuentas con un poquito el país no barre á esa gente! de verde con adornos amarillos, en vez del Cótuo decírselo, Dios mío! ¡Y cómo ha- rojo de antes. Es decir, que los cangrejos co- de imparcialidad Arrimando el ascua á su cerles ver el hondo abismo que separa á cidos han resucitado y son ya cangrejos vi- sardina (y no se tome la palabra en otro sentido que en el de político apasionamiento) nuestro pueblo trabajador, honrado y bue- vos, pero con salsa bayoresa. achaca El País los males evidenciados en no, á nuestra clase media resignada y sufriY no hubo más nuestro artículo Pleito del regionalismo: da, de los prohombres políticos, de sus hijos Programa del Tívoli á los católicos y á la y de sus yernos... Restauración; nosotros, que no tenemos sarEntonces conocerían mejor la España acdina que calentar, porque A B C no pertetual y no se empeñarían en ver la mentalinece á partido alguno, aun cuando gentes dad española á través de la política mentaDECEPCIÓN Habíase anunciado insidiosas (ellas sabrán por qué) intentan lidad. ¡Figuraos! ¡La España del siglo xx pJ que en la sesión de dar á entender cosa distinta, podemos afirvista á través de Rodríguez San Pedro... ayer haría una pregunta al Gobierno el ex mar, y seguramente nos dará la razón todo ministro de Hacienda D. Ángel Urzáiz. Poque Pudiente, Y he dejado la hoja de los telegramas de día ser una pregunta importante, trascen- desapasionado lector, Ladinodon los que en don Necesario, don y la Agencia Wolff... porque el té se me esta- dental. ¡Apenas si hay cosas que preguntar las excelsitudes de la política centralizada ba quedando frío... á un Gobierno! Además, la autoridad del in- amparan sus desmanes son personajes que JOSÉ JUAN CADENAS. terpelante en materia económica, su presti- viven en España, ó mejor sobre España, gio político, la aureola popular que legíti- desde épocas muy anteriores á la Restauramamente le rodean, eran garantía de que su ción; y que antes y ahora campan y medran interpelación podía ser de positivo interés por esos pueblos, á sus anchas, muchos áe NUESTROS GRABADOS para el país... su jaez que tanto tienen de católicos cual -jro, no; lo que deseaba la gente que lle- El País de obispo: algunos conocemos que á I os Reyes en Madrid. va el espíritu de la oposición en la masa Como por separado dejamos dicho, de la sangre era que la pregunta fuese per- diario almorzarían gustosos fraile ó párroayer tarde llegaron á esta corte SS. MM. los turbadora, signo de disidencia, grito de lu- co en salsa, aderezados con mollejas de moReyes D. Alfonso XIII y doña Victoria Eu- cha. ¡El país! ¿Qué les importa el país á los naguillo. No: abusos, corruptelas, genia de regreso de su largo viaje al ex- que estiman que lo primero de lo primero es blos, son cosas viejas yaopresión de puepadecidas con tranjero. su política, su devoción, su afán? Calomarde y Mendizábal, con Narváez y Por de pronto, adjudicaron el adjetivo de Espartero, con González Bravo y Serrano, K 1 Zar de Bulgaria. intencionada á la pregunta que se anun- con Sagasta y con Cánovas. Y no sóle La llegada de Fernando I á Sofía des- ció de la manera más simple del mundo. Si- con ellos, sino con Ruiz Zorrilla, Castelar y pués de su proclamación como Zar de ios guió un frote de manos, en testimonio de Figueras. Todo eso nos ha agobiado antas búlgaros fue un acontecimiento solemnísi- íntimo placer por la aparición de ese sínto- y después del año 43, y del 56, y del 68 y mo que reunió en la capital del flamante ma de rebeldía. del 75; y es obra de todos los partidos, inImperio una cantidad considerable de foCierto que cuando, por un rasgo de pura cluso liberales y republicanos, que nunca rasteros. independencia contra la imposición monte- supieron sino tergiversar la libertad para En honor del Soberano erigiéronse arcos rista, el propio interpelante necesitó el engañar al pueblo. Y si no, ¿cómo se kacían trimnfales y se adornó las calles y paseos apoyo general le faltó acaso, y sin acaso, el las elecciones cuando nos tiranizaban los eon banderas, colgaduras y gallardetes. A aplauso que ahora se le anticipaba. ¡Pero partidos avanzados? Falseándolas un poco la entrada de la ciudad el alcalde dirigió quién se acuerda de lo pasado! más que ahora. ¿Cómo se administraban las una salutación patriótica al Zar y le ofreció La anunciada pregunta iba á hacer la fe- provincias? Que respondan ellas. ¿Qué proel pan y la sal en una bandeja de oro. licidad de algunos. Pero la pregusta no se mesas cumplieron los que de ellas llenaron j 1 7 J CRÓNICA