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nos agrada, pues nos recuerda en los días de invierno la inmortalidad de la Natwrale za, en cuyo seno hemos de vivir y morir. tes, existen las predisponentes, que consis Llega el verano, dejamos en poder de ma- ten en la rapidez- del crecimiento de doce á ONFIDENCIAS l a. ganzúa coa que se nos mercenarias la mimada maceta y no quince años jr la debilidad de muchos niños apoderan de nuestra vo- nos acordamos de ella, al contemplar en enfermizos é indolentes que adoptan postuluntad los parásitos del hogar es la confi- nuestros viajes y excursiones la espléndida ras viciosas. El raquitismo es cansa frecuen dencia. El espíritu humano necesita expan- vegetación que nos ro dea; pero al volver, te de graves desviaciones en los niños pesión y cariño. Cuando no lo tiene cerca de cuando el frío y la lluvia nos recluyen en sí, lo busca, y una de las pruebas mayores la casa abandonada, vemos con dolor que la de afecto consiste en confiar á la persona planta se marchitó y secó falta oe cuidados, amada ó simpática nuestros secretos. Díga- y esta pequeña tristeza se une á los desense lo que se quiera, el corazón preñado de gaños cosechados en la vida mundana. tristezas y amarguras, ansia descargarse de No de otra suerte, cuando entregamos ellas, y el dolor ó él remordimiento unas nuestros secretos á gentes egoístas, al enveces, otras una instintiva comezón por ha- trar eu nosotros misinos después de locas blar en voz alta y objetivar nuestro propio aventuras, hallamos muertas las flores de sentir y verlo reflejado como en un espejo, nuestras ilusiones, seco el tronco que las nos impele á decir de palabra ó por escrito sustentaba, y nos arrepentimos, ya tarde, por mil cosas grandes ó pequeñas que constitu- desgracia, de haber hecho torpemente, sin yen una verdadera impedimenta en nuestro ventaja alguna para nuestro sosiego, conficorto viaje por la vida social. dencias inoportunas que demuestran nuesTodos se han confesado, se confiesan ó se tro ptfniBle abandono moral. confesarán. Lo malo es que las circunstancias son de tal naturaleza, que inconscientemente, cuantos blasonan de mayores reservas, son los que exhiben con mayor frecuencia sus miserias y pecados. Nos con- 1 AS DESVIACIONES fesamos donde menos debiéramos hacerVERTEBRALES EN LOS lo: en el Casino, en el eafé, los hambres; vosotras, ante la amiga, que astutamente NIÑOS desea averiguar vidas y milagros ajenos y estudiar vuestra locuacidad. Porque, adeBasta examinarlas actitudes de los niños más de esto, nos seduce la parte novelesca de la existencia. Q- ueremos de buena fe adi- al sentarse en un banco para comprender la vinar los ocultos pensamientos del prójimo, facilidad con que puede desviarse la columnos interesan quizá momentáneamente los na vertebral, originando deformidades, insactos de los demás, y al conocer en detalle te veces difíciles de corregir. La inmovilidad produce cansancio musel porqué de infinitos pasos de comedia, al saber la causa de ocultos dramas y trage- cular durante las clases prolongadas; el in- CORVADURA EXAGERADA (LORDOSiS) dias sociales, nos sentimos engrandecidos suficiente ejercicio de los músculos produce en cierto modo, pues una instintiva y vani- desigualdad de presión sobre las superficies queños, á ios cuales se deja durante mu dosa soberbia disculpa nuestras flaquezas articulares, los ligamentos se retraen en el chas horas sentados en sillas ó de pie en las llamadas polleras. y caídas al contemplar los tropiezos y desPara evitar estos perjuicios en la esc- uek venturas de los que reputábamos felices. se han ideado diversas mesas para mantener No contentos con averiguar los males y en buena posición el cuerpo del niño, hamaldades de los contemporáneos, nos dediciendo de suerte que la mesa esté á una alcamos á investigar las intimidades de la tura proporcionada. vida de las grandes figuras históricas. La Bn la última sesión de la Sociedad de Mé humanidad goza lo indecible cuando entre dicos- inspectores de la T? scuelas del Sena, viejos papeles ó crónicas olvidadas descubre que los llamados genios fueron venales y pecadores; diríase que ía admiración pública necesita atenuarse á cada instante, á fin de que jamás descuelle sobre el adoquinado ruin de las grandes masas civilizadas ninguna personalidad saliente, notable por su valor, por su generosidad ó por su talento. Bien poco puede importarnos el juicio ajeno si tenemos la conciencia tranquila y obramos bien; pero así como el diario contacto con los buenos despierta en nuestra alma nobles ideas, la convivencia con los malos y ruines nos empequeñece y degenera, secando la savia vigorosa que da frescura á nuestros ideales. Plantas sin flores ni frutos, aun cuando ostenten verdor, son completamente inútiles y esterilizan y agostan cuanto tocan, eomo la cizaña, ó viven á expensas de los grandes árboles, á los cuales recubren y ahogan con su vistosa hojarasca hasta hacerlos morir. Imagínate una persona que cuida una ESPALDA GIBOSA (CIFOSIS) planta vivaz en su casa. Es una de esas bellas coniferas que crecen y viven mucho tiempo dando anualmente tiernos tallos que seiitido en que carecen de tensión, dando simétricamente se desarrollan y señalan su por resultado que el torso se inclina hacia edad. No necesita su cultivo grandes dis- adelante y engendra la llamada cifosis a (figua pendios ni atenciones, pero sí asiduo riego, ra i. bien hacia atrás, krdosis (fig. 2. ó, por último, la flexión lateral, escoliosis (figuevitando que una humedad excesiva ó un calor f aerte la pudran ó la agosten. Su vista ra 3.4. Además de estas ausas 4 etenainan- ÍNCURYACIOÍI LATERAL (ESCOLIOSIS CARTAS A FLORA C