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A B C DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 4. Varios señores intentaron reanimarle, sin nir esta tarde en el debate, no haya pronun- Cubas. Alcalá, Barquillo Prhn hasta la del conseguirlo. Entonces el tír. Dato dio or- ciado palabras duras para el pobre Sn Pe- Conde de Xiquena. El cadáver deí Sr. Perojo fue trasladado deu de que se trasladara al Sr. Perojo á la rojo. Si lo hubiera hecho, ahora creería ser yo el inconsciente culpable de su muerte. á la casa núm. 15 de la última de las calles enfermería de la Cámara. El ministro de la Gobernación se dirigió citadas, velándole los redactores de Nuevo El Sr. Sastrón, el marqués de Santa Cruz, D. Jorge Silvela y D. Eduardo Dato, ayu- en cuanto conoció la noticia al domicilio Mundo, algunos amigos y ujieres del Condados de varios ujieres, cogieron en brazos del Sr. Maura, pasan do inmediatamente á su despacho. al Sr. Perojo y lo sacaron del salón. Al conocer la triste nueva, el presidente Casi todos los presentes, al contemplar el rostro del Sr. Perojo, expresaban su creen- del Consejo se conmovió profundamente, pues sabido es que el- Sr. Perojo era uno de cia de que estaba muerto. Una vez en la enfermería, el diputado los más leales y fieles amigos del señor i f n cenyiado del cielo en Granada Es interesante la aventura que ha coconservador fue depositado en la cama de Maura. un embaucador llamado operaciones. El presidente del Consejo envió inmedia- rrido Martín en Güeiar Sierra, Juan Rodríprovincia de En la estancia no se dejó entrar más que tamente al Congreso al subsecretario dé la guez Presidencia, Sr. Cañáis, para que en nom- ranada. álos doctores Maestre y Sastrón, que ss Fingiéndose enviado del cielo, con la trasencontraban en la Cámara; á los Sres. Dato, bre del Gobierno diese tpdas las facilidades La Cierva, Sánchez Guerra y al Sr. Ver- necesaria s y para que diese el Desame á los cendental misión de redimir al pervertido dugo, redactor de Nuevo Mundo, que había primeros parientes del Srv Perojo q e llega- mundo, presentóse el tal Rodríguez en el mencionado pueblo y comenzó sus prediran á, la Cámara; acompasado al Congreso á su director. I,o s Sres. Maestre y Sastrón aplicaron al Inmediatamente que recibieron la noticia caciones que perturbaron comoletamente Sr. Perojo tres inyecciones de éter, que n Q se personaron en el Congreso- yarios redac- al vecindario. A los primeros sermones, la Guardia civil, surtieron ningún efecto. tores de Nuevo- Mun da. El cadáver fue colocado en. la enfermería para poner orden, trató de meter en la cárEn aquel momento llegaba al Congreso cel al predicador; pero éste alegó que no de la. Cámara; el doctor González Bravo, que sjibió inme diatamente á examinar al enfermo. A ía familia le comunicó la trist noticia hacía nada malo; pidió permiso al alcalde Apenas le vio, dijo á los que l e rodeaban: 1 propio Sr. Dato, que se trasladó al efecto para seguir sermoneando, y logró lo que se proponía. -Aquí no llago yo falta. Todo lo más, t u al domicilio del finado. Así las cosas, iban pasando los días, y el sacerdote. Un sacerdote, o ue fue avisago con la maA los pocos momentos salió de la enfer- yer urgentía para que auxiliara en los lü- predicador conquistaba prosélitos, arrasmería el ministro de la Gobernación. pálido mos momentos ai diputado fallecido, sólo trando á las masas, hasta que llegó á Güejar otro individuo, diciendo en público: y emocionadí i no, diciendo á todos les pre- pudo rezar responso ante el cadáver. -Vengo á que el enviado divino me sentes: twste sta ¡velado por dos- ujieres y varios perdoae un pecado. Sepa todo el pueblo que- MueiLo, -v. -ji. es, muerto! redactores de Nuevo Mundo. este hombrees santo. Y señalaba al prediNo queremos decir la terrible impresión cador. que produjo en todos la fatal noticia. El alcalde fue de en creer á Todos lamentaban este fatal accidente, spi caso del Sr. Perojo, de caer herido de ojos cerrados que ellos primerosun saeerdomístico era tanto más doloroso cuanto más inesperado. muerte en el salón de sesiones y poco te, y le hospedó en su propia casa y le trató después de hacer uso de la palabra, e el VJl Sr. Perojo tenía gran interés en qtte único q e se registra en la historia del Coíi- á cuerpo de rey. el predicador y su comEpr fin, un día, fuera admitida su enmienda al aft 282 greso. á la gloria y del proyecto de Administración local, en la Han ocurrido otrps aeci deates, cptno el pinche dijeron que se ibanllevándose concasa del alcalde cual incluía nuevas Nventajas para el distri- de D. Máximo Cánovas Üel Castillo y el del salieron de hermosa joven que allí estaba, y sigo á una to de I, as Palmas, caya representación os- Sr. Ortiz de Zarate. Este estuvo en ía enfer- que, según afirmaron los embaucadores, era tentaba. mería del Congresp cerca de un mes- IEn eJ madre de todos, por mandato del Señor. A primera hora de la tarde habió con s rerano último falleció á la puerta del ConI os padres de la joven, sospechando que correligionario el marqués de Casalaigle- greso el Sr. Torres Villanueva. la precisamente adon de el sia, diputado por Tenerife, acerca de estéBor cierto q e ¿a enfermería, poifhaberse no era á delgloria quería llevársela su hija, enviado cielo asunto. trasladado recientemente al piso alto desde impidieron su viaje. El marqués le dijo: la planta baja no estaba preparada ayer. No Rodríguez y su satélite echaron á corret; -Nosotros nos tenemos que oponer termi- se encontró la llave con la rapidez que hu- gritando: nantemente á su enmienda, que perjudica biera si do de desear, no estaba instalado el- ¡Caiga fuego del délo y arda la: tierral mucha á Santa Cruz de Tenerife. -üumturado r no había éter en el botiquín. Y para término de la aventura, la Guardia- -Pues para mí- -replicó el Sr. Perojq, El daqtífc de Toyar. que también estuvo al cuestión de honor que se admita. Maura ladoidel Sr. Perojp desde los primeros ins- civil los detuvo y se los llevó á Granada. Rodríguez ingresó en el manicomio Prome ha prometido que así lo hará la Comi- tantes, y que, como sé sabe, es también mésión. dico, mandó á- buscar á na farmacia próxi- vincial, -Desengáñese usted, que en política no ma un fraseó de éter. aay otro honor que el 3 e hacer lo que se Sn otras Cámaras; la francesa entre ellas, pueda. Usted consiguió ayer para J as Pal- hay un médico de- guardia mientras duran mas un triunfo que se deseaba hace reíate las sesiones, aun- Habiendo, como hay en la ¿a nota saliente y triste de la jornada fui años. Ya ha hecho usted bastante nuestra bastantes diputaciosnjéaicos. la muerte de Perojo en plena sesión No cedió, sin embargo, el Sr. Perojo, que Desíie que el cadáver del Sr. Perojo quedo del Congreso. Aparte la legítima popularisostuvo después una conversación con el se- depositado sobre uíía de fas camas de la en- dad del ilustre finado, tenia la noticia, profior I, a Cierva, á quien le dijo: fermería- del Congreso dos- uiieres se encar- pagada bien- pronto por todo Madrid, nn- -Si no se admite mi enmienda, doy un garon de sú custodia. aniargt comentario, y es que también ea espectáculo, porque romperé mi acta de diEl secretario del finado, Sr. Tejero, y el esa casa, donde la gente ve con frecuencia putado en pleno salón de sesiones. redaetdrgefe de- Nuevo Ñutido, Sr. Verdugo, lo. que reputa como comedia ó saínete, hay tragedias. Con Ja de ayer pierde la causa de El Sr. 1 Cierva procuró calmar al direc- permanecieron al lado del cadáver. tor de Nuevo Mundo, que se hallaba excitaTodos los redactores de dicho periódico, la enseñanza popular uno de sus más fervodísiüio. así como los operarios de sus talleres, desfi- rosos defensores. Y son pocos, oorque la 00 Quiso después el Sr. Perojo hablar con el laron ante los inanimados restos del que lítica arrambla con los demás. Sr. Maura; pero como éste no asistió ayer fue 1 su jefe. Decididamente Cupido reina entre nuesá la sesión del Congreso por hallarse muy A las diez y media se presentó en el Con- tra Policía. A la comedia amorosa que coafónico, el diputado por Canarias tomó un greso una sección de la Ciruz Roja al man- rrió á cargo de la Comisaría de Chamberí carruaje y se dirigió á la calle de la lealtad. do de un oficial de la humanitaria Orden. y cuyo desenlace está al de los Tribunales, Allí conferenció en su domicilio con el El cadáver del Sr. Perojo fue colocado en ha seguido el rapto de una joven por otro presidente del Consejo, de quien era muy una camilla y sacado del edificio en hom- policía, casado y padre de familia él, que al ser preguntado por el paradero de la joven amigo, y acto seguido regresó al Congreso bros de cuatro camilleros. el Sr. Perojo. A ambos lados de la camilla se colocaron secuestrada se negó á decirlo, mostrándose en la negativa firme, inflexible. Es verdad Después se vio al Sr. Perojo ir y venir doce porteros de la Cámara popular. por los pasillos de la Cámara. Organizóse la comitiva, á cuyo frente que se llama Acero. Se supone que la poca esperanza de que marchaban los señores marqués de CasalaiDel otro asunto amoroso hubo acto de se admitiera su enmienda, compromiso po- glesia, marqués de Santa Cruz, Quiroga, conciliación con el policía Marsal, sino que lítico adquirido con sus electores, predispu- Silvela (D. Jorge) Moróte y el mayor del éste no compareció, alegando haber sufrid so al Sr. Perojo á un accidente. una caída en la calle Mayor. I a gente cree Congreso, Sr. Gamoneda. En uno de los pasillos nos decía el marEl cortejo, del que formaban parte unas que será otra, porque la primera caída no fue en esa calle; fue en la del General Marqués de Casalaiglesia: doscientas personas, se dirigió por las ca Ha sido una gran suerte que, al interve- lies de Floridablanca, Zorrilla, Marqués d e tínez Campos. NUESTROS GRABADOS MADRID AL DÍA