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DE TODO EL, MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y B iB) B TELEFONO UN DISCURSO SENSAC 1O NAI BENDEL (FRANCIA) EL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS, MR. CLEMENCEAU (x) PRONUNCIANDO EL DISCURSO POLÍTICO QUE HA SIDO TAN COMENTADO Fot. Trampus EL PLEITO DEL REGIONALISMO Mucho se habla y se escribe sobre el catalanismo, ignorando ó afectando ignorar lo que Cataluña pretende. Preciso es insistir en que para tratar de buena fe este asunto, no es leal procedimiento tomar en cuenta aisladas afirmaciones de éste ó aquel catalán ó colectividad catalana, é impugnarlas á título de regionales aspiraciones de Cataluña. Cuando las propagandas no han pasado de exposición de particulares juicios, más ó menos armónicos, lícito es acogerse á esa parcial pesquisa de opiniones cual solo medio de fundamentar la propia. Pero no estamos ya en tal caso, por lo que al catalanismo se refiere, pues Cataluña ha hablado al formular (con ocasión de las últimas elecciones) un programa, donde se concretaron las aspiraciones que, por ser comunes á cuantos desde allá combaten el centralismo, resumen las de aquella región. Esas, no otras, son las peticiones de Cataluña, cla- EVOLUCIÓN CATA. LANISTA ramente consignadas en el Programa del Tívoli. Discutir, como á diario se hace, cosas no admitidas en dicho documento, porque con ellas no habría sido posible unir las voluntades de los regionalistas catalanes, no conduce sino á embrollar y, lo que es peor, á envenenar la cuestión. Es muy interesante puntualizar ei alcance de tal programa en la evolución catalanista. Con anterioridad, pero no revestidos de la importancia que á él le presta el momento y la unanimidad de su redacción, habíanse- publicado el del Centre Cátala (ó de Almirall) en 1 S 80 y las célebres Bases de Manresa en 1892 No vamos á comparar menudamente estos tres documentos (aun cuando sería muy instructivo) pues basta hacer notar que el programa de Almirall está claramente influido por la inexperiencia que aquejar suele á los iniciadores de toda propaganda; pues sirviéndole de base declaración que no concede á Cataluña otro carácter que el de una de tantas regiones españolas, hay inconsecuencia en desarrollarla cercenando al Poder nacional los atributos de la soberanía en lo relativo á hacienda, á reclutamiento y empleo de la fuerza armada, y en dar a los españoles no nacidos en el Principado condición parecida á la de extranjeros: incongruencias que no sólo se advierten en el programa, sino con relación á varias afirmaciones de Almirall en su libro Lo Catalanistne, verbo por entonces del partido regionalista catalán. Avanzando más en la tendencia de aflojar lazos con el resto de España, revelan las bases de Manresa que la fracción regionalista que las suscribió consideraba á Cataluña como nación; pues aun no consignándolo las bases, aun empleando la palabra región, trasciende aquel concepto como fundamental en la obra. No otra cosa significan radicalismos como el de la naturalización de para ejercer jurisdicción, ni aun militar; las facultades de alterar la homogeneidad en el reclutamiento del Ejército nacional, la de oponerle otro dentro de la región, y algunas más que no hace falta seguir puntualizando. A la inexperiencia oeñalada en el programa de Almirall, agrégase en las Bases la influencia de exacerbación en los propagandistas, producida por las primeras resistencias, no ya exteriores, sino nacidas en la misma Cataluña: siendo precisamente éstas las q ue más excitaron las. esageraciones del españoles en Cataluña; el veto á los mismos