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A B C. JUEYES o DE OCTUBRE DE 1908. EDICIÓN a PAG. 4. E. ÍÓH echarle las cuipas al Gobierno, pues el Gobierno harto hace con nombrar una representación oficial, que en este caso se excede, por patriotismo, y estudia los asuntos y va á defender los derechos de todos: novelistas, autores, periodistas, compositores. f 7 sta mañana inauguróse solemnemente el Congreso de la Propiedad Intelectual en el palacio del Reiehstag. Han venido representaciones oficiales de todos los países civilizados. La Prensa de todas las naciones estaba representada, las Sociedades de autores y de hombres de letras habían enviado sus delegados. España tenía en este acto la representación diplomática, doblemente importante por ser nuestro embajador en estos momentos el decano del Cuerpo Diplomático acreditado en Berlín y haberle correspondido presidir la sesión de apertura. Apenas abierta ésta, hizo uso de la palabra el ministro de Negocios Extranjeros del Imperio, Mr. de Schoen, el cual pronunció un discurso elocuentísimo y que puede servir como de resumen de las tareas á que ha tde consagrarse el actual Congreso. Saludó von Schoen á los congresistas en nombre del Gobierno imperial, diciendo que la presencia en Berlín de tantas personalidades eminentes es un testimonio de la importancia que las naciones conceden al resultado de esta Conferencia La tarea importantísima- -dijo luego el ministro- -que las potencias se impusieron al reunirse en 1884 en Berna, bajo los auspicios del Gobierno suizo, con objeto de preparar una Convención para la protección de las obras artísticas y literarias, no necesita demostración, puesto que su trascendencia es evidente. Nada hay más justo que revestir del carácter sagrado de la propiedad personal las obras que germiaaron en la mente del poeta y del artista. Doce años han transcurrido desde que las potencias adheridas á la Convención de Berna se reunieron en París. En una resolución entonces adoptada por unanimidad, los representantes de la Unión concedieron á Alemania el honor de preparar una nueva Conferencia, que se celebraría en Berlín, lo más tarde diez años después. Diferentes circunstancias han retrasado la celebración de este acto dos años. Pero estos doce años transcurridos no han sido absolutamente perdidos para nuestra obra, y hasta me atreveré á decir que el terreno está hoy mejor preparado que nunca. Veo la prueba de esta afirmación en el gran número de medi das legislativas adoptadas por ciertos países en defensa del autor extranjero, así como en las estipulaciones firmadas por diferentes Estados para garantizar el cobro de los derechos de autor. Entre éstas yo me he de permitir recordar la Convención estipulada por Alemania con Austria Hungría en 30 de Diciembre de 1899, y en particular los tres arreglos concluidos el año anterior con Francia, Italia y Bélgica. Del otro lado del Atlántico diversos Estados manifiestan ya la tendencia de dar una mayor extensión á la idea de la protección internacional de la propiedad intelectual. Por último, hemos tenido el placer de ver llegar á nuestra Convención de Berna la adhesión de tres Estados: el Japón. Dinamarca y Suecia. E 1 programa que se os ha distribuido ha sido confeccionado con ayuda del buteau de Berna, 3 en él figuran puntos tan importantes como la extensión que ha de darse á las materias que se deben proteger y la asimilación completa del derecho de traducción al derecho de reproducción. Además, es forzoso ocuparse de conciliar los opuestos intereses de autores y editores y de los fabricantes de instrumentos de música mecánica de los otros. Recordamos, ¡señores, que aace cineuenta años reunióse el primer Congreso internacional en Bruselas para tratar de la protección de la propiedad intelectual. Una de las resoluciones entonces adoptadas contiene la declaración fundamental siguiente: Es de desear qne todos lospaíses adopten, para proteger las obras literarias y artísticas, una legislación que descanse sobre bases fundamentales uniformes. Esperemos, s añores, que se dirá de la nueva Conferencia que ha marcado una etapa decisiva en la realización del ideal que el Congreso ie Bruselas nos hiciera entrever... No me resta más que rogaros aceptéis benévolamente y con indulgencia lo poco que podemos ofreceros, pero que os lo ofrecemos cordialmente, con una buena y sincera amistad. Yo deseo particularmente que aquellos de vosotros á -quienes la Conferencia ha traído á Berlín conservéis la buena impresión que dejan los bellos días transcurridos y llevéis de vuestra estancia buenos y amables recuerdos. 1 WI uy elegante, muy espiritual, ei discurso del ministro de Negocios Extranjeros fue calurosamente aplaudido. Y á continuación levantóse á contestarle nuestro embajador enjBerlín, el Sr. tPolo de Bernabé, que pronunció el- siguiente discurso en francés: Señores: Mi calidad de decano de los embajadores aquí presentes me confiere el privilegio de dirigiros algunas palabras después del elocuente discurso del ilustre secretario de Estado de Negocios Extranjeros del Imperia alemán, que acabamos de oir. Mi primer aeber, y estoy seguro de interpretar los votos de todos los miembros de la Conferenciáis expresar nuestra profunda gratitud por la hospitalidad que nos ofrece el representante del Gobierno imperial del moío mis afectuoso, lleno de cor- un deber muy grato proponiéndoos para presidente de la Conferencia al eminente ministro de Estado del reino de Prusia, á su excelencia el doctor von Studt, cuya autoridad, ilustración excepcional y competencia umversalmente reconocida son garantía segura del tacto y eficacia que dará á la dirección de nuestros trabajos. Por aclamación fue aceptada la proposición del embajador español, y el doctor von Studt ocupó la presidencia, pronunciando un breve discurso de gracias, con el que se dio por terminada la solemne ceremonia de la inauguración oficial del Congreso. anana comenzarán los trabajos y se nombrarán las distintas comisiones. Los delegados franceses traen materia copiosa para proponer; lo mismo los italianos... Los periodistas tratan de colocar bajo el amparo de la propiedad literaria los telegramas de su servicio particular y quieren arrancar una disposición que los garantice la propiedad absoluta de estos telegramas, por lo menos en un plazo de veinticuatro horas después de la publicación del periódico. Es, por lo tanto, ésta una Asamblea interesante y de excepcional importancia. ¿No loliabían ustedes advertido? Nadie ha hablado de ello, y los más interesados apenas saben que existe la Convención de Berna, ni han dado la menor importancia á esta Conferencia que actualmente se celebra en Berlín... Sí, señores, sí... Justamente... ¡Pues por eso mismo! JOSÉ JUAN CADENAS. 1 NUESTROS GRABADOS j as minas del Rif. De la agresión cometida por ios cabileños contra las casas de la Compañía española de minas del Rif dimos oportunamente noticia detallada. Hoy reproducimos uaa fotografía del edificio principal de la Compañía, á la cual prestó innegable interés de á veces delicadas, que los representantes di plomáticos en Berlín tenemos que mante- actualidad el ataque de los moros de Benibuifrur. ner con él. España ha mostrado siempre su respeto I a copa Gordon Bennet. á la propiedad intelectual, que su ley pro- En el parque aerostático de Schmartege- -ustedes tod? s lo saben- -por el perío- gendorf se ha dado suelta el lunes último á do de ochenta añss después de la muerte los 23 globos que han tomado parte en el del autor Por lo canto, no puede menos de concurso de la copa Gordon Benuet este unirse gustosa á la obra de perfecciona- año. mien. to de la Convención de Berna, y tengo Los globos pertenecían á Clubs de Franla satisfacción de podei declarar que mis cia, Alemania, Inglaterra, Bélgica, España, instrucciones me encargan proponga la in- Suiza, Italia y Estados Unidos. clusión de las oblas de arquitectura, de fotografía y de coreografía, la protección total y completa ds los autores y compositores contra la reproducción de sus obras por ¿cualquier medio mecánico, la inclusión es- C e acabó lo que se daba, y se daba buen pecial entre las reproducciones ilícitas de tiempo. Amaneció lloviendo, y este las apropiaciones indirectas no autorizadas cambio de decoración trocó al Madrid de de una obra literaria ó artística, tales conio verano, con sus calles llenas de paseantes, las adaptaciones, arreglos de música, trans- sus terrazas de cafés ocupadas por desocuformaciones de un romance, de una novela pados y sus tranvías de jardineras rebosanó de una poesía ea piezas de teatro, y recí- tes de viajeros, en el Madrid de invierno, procamente de una obra en órganos inter- con sus transeúntes caminando de prisa y cambiables ó no, destinados á la ejecución ó con el ceño fruncido. Porque eso de á mal proyección de esa misma obra por medio de tiempo, buena cara no reza con Madrid. instrumentos de música de todas clases, fo- Únicamente el sol anima su semblante. nógrafos, cinematógrafos, etc. etc. Abundancia de agua y escasez de cosas Abrigo la confianza plena de que en En los Tribunales, un juicio traducido del nuestros debates dominará este espíritu de francés. Ya no sólo en los teatros, ¡hasta en buena voluntad iy de conciliación que es los Tribunales! Es verdad que se perseguía necesario para llegar á un completo acuer- un homicidio cometido por un español en do y espero que obtendremos la adhesión territorio francés. Es decir, que el autor se de los Estados no signatarios. Permitidme fue á estrenar á Francia, pero el meneo le que como delegado de España manifieste recibe aquí. este deseo en especial respecto de los EstaSe enterró al pobre Serranito. Sus comdos de la América latina, unidos á mi patria pañeros y, sus amigos acompañaron el cadápor los vínculos estrechos de la sangre, del ver hasta darle sepultura. Coronas y flores idioma y de una simpatía sincera v fra- cubrieron su féretro. Es en la única ocasión ternal. en que hay coronas para los toreros: cuando sTemo haber abusado ya de vuestra in- los entierran. En vida, hasta los cómicos dulgencia; pero aun tengo que cumplir con malos! MADRID AL DÍA