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A B C MARTES i3 DE OCTUBRE DE 1908. ED 1 CK N i. PAG. 5. jo, para que esta vez vaya de veras, no el propósito de la enmienda, porque en esos C i no llegan á abrirse las Cortes no sabe- propósitos si que no hay ya confianza, sino mos qué hubiera podido consignar la la enmienda del propósito. Solamente con esto nos iría bastante bien. crónica, porque, ¡qué sosera de díaí Fuera de lo que los aragoneses se divirtieron para festejar á su Patrona, no pasó nada en ninguna parte, EL PLEITO En los Tribunales compareció una mu chacha que en liña con otra la saltó un ojo; OEL REGIONALISMO pero, daro, la acusada creyó que no era pRACASO DELREGSMEN Un h o m b r e nada lo del ojo. que ha isido En las comis reposaron tranquilamente CENTRALISTA subsecretario, los Argos de nuestra tranquilidad, salvo en una ó dos, que emborronaron unos pliegos ministro, gobernador, alcalde de Madrid, de papel para atestar unos pequeños asun- cuanto en política se puede ser, en suma, y tos. Y en las Casas de Socorro habría su- testigo, por tanto, de mayor excepción para cedido lo mismo, de no haber sido por unos juzgar el centralismo, dice en un libro reniños que, ¡cosas de ellos! fueron curados cientemente publicado: Sobre este cimiento del suelo patrio, enpor accidentes poco importantes y por desrasado por la centralización, pretendimos cuidos de sus respectivos papas. Otro herido por un compañero de diez edificar instituciones parlamentarias. Pero como el poder ministerial ha quedado en? años. maquina omnipotente, é l Otro hombrecito, en fin, fue detenido por posesión de esafuncionamiento singularyde á su ves, con el hurtar un portamonedas. Todo niñerías. está secuestrado Por la noche el correspondiente intento nuestro p tnentarismo, apremiado para vipor la tiranta delpandillaje, ele suicidio. Pero, ya queda dicho, la nota saliente fue vir de los desmanes de la dominación, la nación entera resulta corrompida hasta la reapertura de las Cortes, con la cual re- y esclavizada por un despotismo la medula tan cobran su animación, por lo menos, las ca- mante como el de la satrapía asiática. infalles afluyentes á las dos grandes Casas de la I lámese como quiera este régimen, es su Carrera de San Jerónimo y de la plaza de la característica estar amasado con despotismo Encarnación. En la primera no hubo más que discursos y servidumbre. En él vivimos con elecciouecrológicos, y en la segunda, nada públi- nes que sbn una mentira, con municipios camente; pero en los pasillos, vientos beli- que son escuela de perversión moral, con provincias envilecidas y entregradas. á mercosos de los honorables. Y así, con la reaparición de las castañas ced de los cómitres puestos por los grandes inepta en los correspondientes puestos de venta, y corsarios, con administraciónEstado yy precon Consejos de del Diario de las Sesiones, se inicia el otoño, varicadora, al servilisrr o de condenar y jueces hechos abque promete ser ameno y fecundo. Fue todo lo que dio de sí el día con su solver por mandato. Apenas habrá español, como no sea de los noche. que de eso viven, que no esté dispuesto á 4 sussnbir los párrafos anteriores, expresión concreta y pública de cuanto en conversaciones particulares decimos todos. Ese Estado, monstruosamente centralizaAS CORTES Comenzó ayer la seg- Anda legislatura. A los asuntos dor, comenzado í levantar por monarcas fie puro trámite estuvo dedicada la sesión despóticos, y, rara anomalía, continua y cuien ambas Cámaras. En el Congreso, ade- dadosamente perfeccionado, en cuanto má- más, se tributó un debido homenaje á la quina de opresión, por los políticos que en el siglo xix más abominaron de toda timemoria del ilustre Salmerón, Quiera Dios que esta vez las Cortes co- ranía; ese régimen que en manos de goberrrespondan con una labor activa y fecunda nantes de diversos partidos concentrój toá las esperanzas que el país, algo creyente, talmente los recursos y fuerzas nacionales, pesar de todos los pesares, tiene todavía es por entero responsable de uno de los más estupendos fracasos que la Historia reen las funciones parlamentarias. Un poco de romanticismo al pensar que gistra. Ha fracasado en todo, en todo. No supo aquellas primitivas Cortes de Cádiz supieron ser expresión de la voluntad nacional evitar tres guerras ciyiles ni cuatro coloen los comienzos del siglo pasado, y un ínu- niales; túvonos cincuenta anos zarandeaJcho de necesidad de reformas y de mejoras, dos por sediciones militares y motines cahace que la opinión- -la verdadera opi- llejeros; ha hecho de la enseñanza oficial nión, no esa que se invoca con frecuencia mentira, donde, sin desarrollarse inteligencomo tópico más que como arranque de sin- cias ni laboriosidad de la juventud, se atroceridad; la que no bulle, la que no se agita, fian sus actividades; taló montes, arruinó la que calla, trabaja y espera, -no cierre del pósitos, mantiene las comunicaciones en todo los ojos ni vuelva la cabeza con un atraso que es rénfora de la. riqueza naciogesto de indiferencia absoluta ó de irreduc- nal; fracasó en Hacienda, entregando al extranjero, en leoninos contratos, veneros de tible desesperación. ¡Si las voluntades que juntas constituyen exuberante riqueza, haciendo que la Deuel Parlamento quisieran... ¡Si las pasiones da crezca y crezca (y ísta es lo único que se quedasen en las puertas del Congreso ó prosperó con el sistema) al extremo de que del SenadOj- como se quedan las babuchas sus intereses se llevan la mitad del presu ¿el moro en la puerta de la mezquita! Por- puesto anual de gastos; y no mirando la rique la fe en el régimen subsiste, algo extin- queza y el trabajo sino como cosas por el guida, por cierto, pero queda; y evitar su fisco explotables, reduciendo á todos los estotal extinción, avivarla, fortalecerla, es pañoles á la condición de menores de edad, obra de patriotismo y hasta lo es de con- no reconociendo sino en los que á ministros llegan capacidad para juzgar y resolver sociencia. Función de las Cámaras es trabajar ha- bre lo que á cada uno nos conviene, reglablando. 1,0 que ocurre es que la despropor- mentándolo todo, acumulando trabas, ameción entre la labor y la palabra es enorme, nazando toda posible empresa con riesgos y ese desequilibrio perturba la vida natural de vivir á merced de irreflexivas veleidade la nación, destruye creencias, envenena des que hoy cambian un arancel y mañana un impuesto, se crearon estados de inseguesperanzas y esteriliza iniciativas. Por eso es piadoso pedir que Dios ilumi- ridad, engendradores de general retraimienne á las Cortes cuando reanudan su traba- to de iniciativas. MADRID AL DÍA CRÓNICA L Bajo ese régimen centralista son legión los analfabetos, crecen lozanos los frutos del anarquismo, la moneda se deprecia, las deudas del Estado se pagan al extranjero en oro y al español en plata depreciada, la emigración por falta de trabajo es sangría suelta de un país donde baldías y yermas, yacen grandes extensiones del suelo, donde, muchas industrias no surgen ó no crecen por faltarles adecuado ambiente. Los hombres de la centralización que han dado á España justicia cara, tarda y sin. prestigio, convirtieron la administración nacional en asilo de parientes y personales servidores, faltos no pocas veces de com- petencia y laboriosidad, y de la colonial hicieron feudo arrojado á las concupiscencias de paniaguados cuyos nombres frecuentemente roía el descrédito. Y luego, para amparar los fraudes y mantener ensus prebendas á los reos de éstos, allá, en montón, volcaron la flor de- la juventud española, mandándola que luehara y muriera, sin ayudarla con la acción política ni la previsión económica. El centralismo nos ha dado ejército sitt organización eficaz, desprovisto de sus elementos más indispensables; él, á cambio de muchos centenares de millones patrióticamente entregados, dio á la nación una escuadra con cascos, artillería y manicio nes incapaces de ofender al enemigo; él nos llevó á la vergüenza de Melilla, á las catástrofes de Cavite y Santiago. No hacemos distinción entre blancos ni negros, progresistas, moderados, unionistas, radicales; no culpamos especialmente á los de la derecha ni á los de la izquierda, de los que sucesivamente ejercieron el mando, sino á todos, padres unos, hijos mimados otros, del centralismo, todos ¡enamorados de esa tiranía falazmente disfrazada con manto relumbrón, tachonado de lentejuelas q e, con nombres de parlamentarismo, soberanía nacional (sistemáticamente detentada) libertades de pensamiento, asociación imprenta, sufragio universal, etc. destoim brañ con su brillo á muchos, no dejándoles ver lo que realmente queda detrás de esas pomposas apariencias. No; A B C no ataca ahora á tirios ni á troyanos, porque A B G no es periódico da par- tido; porque ni de gobiernos, ni de agravaciones políticas recibe órdenes ni admite auxilios; porque, independiente en absolwto, quiere y puede recoger opiniones y anhelos de la inmensa muchedumbre que forma el p aís imparcial, trabajador y sano, que sin hablar donde pueda ser oído, y sin atreverse aún á decirlo en alta voz, siente en sa. fuero interno que sería buena cosa para todos disfrutar de algo de lo que pide el regionalismo catalán. Parte de las aspiraciones por éste formuladas han sido recogidas en el proyecto de Administración local; ello es comienzo de descentralización beneficiosa, que empieza á minar el centralismo, de cuya negra historia y tremendos fracasos no se puede esperar para lo porvenir sino decadencia y ruina. Nos quejábamos de que en pos del desastre no apuntaran albores de regeneración, de que nada pasará aquí... Pues ya pasa; ya surgen gentes no resignadas á seguir viviendo como hasta ahora, que quieren libertades verdad y no señuelos, que piden campo abierto á sus iniciativas. Ya no estamos sumidos en aquel marasmo subsiguiente á la catástrofe, contra el que todos clamábamos; ya hay ideal y, por lo tanto, lacha. Afean el movimiento y la propaganda algunas lacras, inevitable achaque de esta clase de reacciones, pero sin gravedad, porque no llegando aquéllas á ser gangrena, bastara condenarlas duramente para que el tiempo y la razón nos limpien de ellas; bastará abrir camino á sensatas aspiraciones para que por sí mismas maten éstas los execrables desahogos de la pasión ciega.