Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
PREDICANDO. j l VERDADERA Al conmemorar la epopeya de hace un INDEPENDENCIA siglo, España enteg, p t tii ra, á despecho del aparente escepticismo d de que tanto se alardea en público, ha sentido removerse sus entrañas de madre, y sin grandes alardes de entusiasmo, pero con profunda sinceridad, al recordar lo pasado piensa en lo porvenir. Hay algo más triste que la falsa exhibición de sentimientos y creencias que no anidan en el alma, y es el fingimiento de la indiferencia. Aparentamos u n a frialdad malsana, confundiéndola con la reposada sensatez. llevamos muchos años denigrándonos injustamente, exagerando nuestros defectos y diciendo á todas horas que no tenemos salvación para nuestros males. Este malestar moral, puramente externo, es contagioso y suicida. Deprime las energías de los débiles, ahoga los alientos de los fuertes. Pero individualmente, lo que constituye la savia inmortal de nuestra raza nos induce á viajar, á emigrar, buscando en lejanas tierras los elementos de cultura necesarios para nuestro saber, ó las riquezas que desdeñamos perseguir y conquistar en nuestro suelo. De aquí resulta que la labor personal oculta y callada es portentosa, digan lo que quieran los pesimistas. Solo, muchas veces sin apoyo, pero siempre tenaz, sobrio y vigoroso, el español que se propone un fin lo consigue siempre, realizando hechos que podrán parecer y serán imperfectos, por falta de la cooperación colectiva, pero que constituyen positivo progreso. Es preciso que nos penetremos todos de esta verdad, porque los pueblos son independientes de hecho cuando reúnen sus energías, sin prejuicios, sin vanidades, sin envidias, fija la mente en el bien de la patria, que repercute en la felicida 4 personal. Buen ejemplo de esta verdad nos lo están dando las regiones diversas de España, y singularmente Zaragoza, que con tesón tradicional ha traído á su seno todas las fuerzas intelectuales de España. Y desde los poderes públicos mezclados con los elementos más desemejantes procedentes del campo de la política, hasta la masa popular compuesta de creyentes, sabiosi artistas, agricultores, industriales, médicos, letrados... cuantos representan algo en la esfera social, han acudido á la inmortal ciudad y han rendido tributo de profundo respeto al símbolo sagrado que sintetiza la Fe, que tanto realizó en otros tiempos y sin la cual nada se realizará en los venideros. AMINO DE (ZARAGOZA Un m i n i s t r o- -de la Corona, con séquito de políticos y periodistas y una nutrida representación dejla Medicina española, han acudido al primer Congreso Nacional de la Tuberculosis, El expreso donde viajábamos iba repleto de viajeros. Grave conflicto para el restaurant ambulante, donde los camareros, sudorosos é inquietos, murmuraban humildes al oído de todo comensal: Están contadas las raciones, pero sí sobra podrá repetir Y estas escaseces y otras mil molestias no producían la menor protesta. Reinaba en todos los departamentos una sana y comunicativa alegría, los médicos referían sus viajes al extranjero y los profanos, que escuchaban con afable curiosidad los dichos y hechos de los obreros de la ciencia, advertían que casi todos dedicaban los meses que otras clases sociales consagran al descanso á visitar clínicas y laboratorios. Todos sospechaban que muy escasa seria la labor práctica que pudiera exhibirse; pero se trataba de preparar un vasto plan de campaña y les alentaba singularmente pensar que iban á la tierra de las heroicas iniciativas. Eran tropas voluntarias que ansiaban disciplinarse y aguerrirse en vesa lueha urgente para combatir un traidor y temible enemigo, las cuales, con caudillo oficial ó sin él, estaban decididas á no desmayar jamás. Por eso las dificultades de alojamiento, las inevitables agitaciones de cuerpo y espíritu á que tuvieron que someterse dorante unos cuantos días, no les inquietaron en lo más mínimo, y todo lo sufrieron sin quejarse, gozosamente, pues no hay nada que entone tanto la voluntad como el aliento vigoroso de un ideal generoso. IDEALES MÉDICOS Y en verdad que- -ninguna profesión puede ostentar tan justificadamente la cualidad de generosa como la carrera médica, en la coalla recompensa es mezquina, comparadacon el trabajo positivo que á la humanidad beneficia, pudiéndose decir que los grandes amores de la Medicina están enfocados hacia todo sitio donde exista el dolor y el su frimiento. La sociedad lo reconoce así cuanao reputa exagerados los preceptos ó excesivas las peticiones que se le hacen en bien de los pobres y de los enfermos. Ss ocioso repetir que cuanto se gaste en remediar los males sociales contribuye á fomentar la riqueza pública, y el Estado, que la necesita para su vida oficial, empieza á comprender que no conseguirá la paz y la popularidad necesarias para gobernar álos pueblos si éstos no son felices y están sanos. La presencia del Ministro de la Gobernación en el Congreso, sus declaraciones terminantes de que el Gobierno y su persona estaban dispuestos á convertir en hechos las conclusiones que se votasen en la Asamblea, demostraron bien á las claras que los ideales médicos comenzaban á ser conocidos y estimados. Por su parte, los prohombres de la oposición cuidaban de acentuar sus simpatías por el Congreso, al cual se proponían acudir formulando declaraciones concretas. 1 C i AS TAREAS PE I is condiciones esCONGRESO pedales de esta sec- -don no consienten particularizar detalles, ni menos enumerar nombres popularizados por la información diaria. Podría incurrirse en lamentables omisiones siempre molestas, más para el que incurre en ellas que para quien las padece. Asi, pues, atendiendo á la particular tendencia condensada en la presente hoja, se dirá solamente cuáles han sido las conclusiones definitivas que afectan á madres y niños, persuadidos de que son indudablemente las más urgentes y fundamentales, sin las cuales es punto menos que imposible la vida total de la nación. A pesar de esto, importa señalar un hecho de sumo interés social. Al primer Congreso Nacional de la Tuberculosis no han asistido solamente médicos; numerosas representaciones de todas las clases sociales lian, aten- dido el llamamiento de la ciencia; no de otro modo acudieron hace un siglo para salvar la integridad del territorio gentes diversas. Entonces, en esta inmortal ciudad los médicos realizaron obscuras heroicidades que la pluma de un ilustre y joven catedrático contemporáneo de la Facultad de Medicina ha puesto de relieve en un hermoso trabajo titulado: cLa Medicina y los médicos en la época de los sitios de Zaragoza En los subterráneos de las gloriosas ruinas, en medio del fragor de la lucha encarnizada, los abnegados profesores se preocupaban de la suerte de centenares de enfermos metidos entre la paja, y pedían la creación de otro hospital, faltándoles fuerzas para el trabajo, pero sobrándoles voluntad. No de otra suerte hoy día, entre los escombros de- tantas cosas arruinadas, pídense con voz entera por los médicos elementos indispensables para el gran combate, Los problemas terapéuticos, los de higiene sociológica y singularmente los de laboratorio, han sido tratados con una competencia extraordinaria por parte de muy ilustres congresistas, algunos de los cuáles se han revelado como investigadores concienzudos. Siendo preciso reformar la Higiene, transformándola de empírica en racional, claro está que sin la observación y el experimento ningún progreso será fecundo. En este sentido se impone la creación de laboratorios de investigación, de los cuales ha de surgir la solución definitiva del problema de inmunización y curativo de la tuberculosis. Pero hasta entonces, y aun después de alcanzado este ideal, no por eso serán desdeñados todos los elementos de vigorizados de los organismos en virtud de los cuales la vida huníana se hace más grata y se prolonga más, alejando del hombre el inútil sufrimiento. Siendo Inevitable la muerte, habremos todos de esperarla serenos y valientes cuando llegue el supremo instante; pero hay que desterrar el lento suicidio y el criminal ho inicidio á que estamos condenados cuando desdeñamos la salud y despreciamos la máquina humana. La humanidad no se perfeccionará sino coa la condición de mantenei en lo posible la integridad perfecta del organismo. A PRESERVACIÓN Pueae decirse, á equiDEL NIÑO sin temor que duvocación, rante la infancia se desenvuelve en el ser humano todo el boceto de su futura existencia, así en lo material como en lo moral. Terreno fértil es el tierno organismo de la infancia, lo mismo para el brote de todas las energías y potencias venideras como para todas las desdichas hereditarias. Por esta causa, en la sección referente á estos asuntos reinó, como en todas, un consolador y cordialísimo espíritu. Cuantos presentaron temas intervinieron en los debates y refirieron hechos interesantes, hijos de la observación y de la experiencia, y probaron elocuentemente, no sólo que eran sabios, sino que eran buenos. La protección á la mujer embarazada, los estudios difíciles acerca de la herencia, la alimentación y crianza de los pequeñuelos, sus míseras dolencias tuberculosas, todas ellas graves, condujeron á los congresistas á investigar las causas de la terrible mortandad que afecta á la infancia, El ex. am. ea