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A B C. SÁBADO 3 DE OCTUBRE DE 1908. EDICIÓNT PAGJ 5. V Ayer se verificó en Zaragou fle la Gobernación, presidencia del za, bajo la ministro un acto solemN ACTO CRÓNICA áe, brillante, de indiscutible trascendencia: Pocas veces, por desgracia, puede registrar la crónica sucesos así de importantes. Las eminencias de la Medicina se han Congregado en la inmortad ciudad en noble cruzada contra la tuberculosis, el más terrible enemigo del pueblo español, al que causa 40.000 bajas a nualmente. Combatirle coa todo ardor hasta lograr su 1 educción es obra humanitaria, es labor de patriotismo. Co avienen en ella todas las opiniones. ¡Hasta las políticas! 1 Y aunqu e algunas de éstas hayan de verse en calzas prietas al pretender armonizar us apasionados extravíos, defensores de la apertura de las tabernas en días festivos, con las terminar tes afirmaciones de la ciencia, que declaran al alcoholismo poderoso elemento auxiliar de la cruel tuberculosis, es lo cierto que a unanimidad de juicio y el aplauso geneial secunda y alienta actos como el verificado ayer en la noble capital aragonesa. Despiertan inferes en la opinión. En sus consejos y conclusiones cifra esperanzas. Si los Poderes públicos estiman en lo que va en esos Congresos, es indudable que se habrá hecho algo práctico para la nación. Y es tanto lo que de estéril é inoportuno se hace, que la necesidad de lo bueno se siente con tanta intensidad como la que adquiere el terrible mal que se trata de combatir, MADRID AL DÍA jl l orrendo el crimen del barrio de la Pros peridad. Ra? to, asesinato y todo lo que jurídicamente encierra esa página negra de la crónica madrileña, es lo cierto que espanta pensar que haya gentes como las que figuran en ese suceso. y de las que, sin duda refiriéndose a ellas, dijo el sabio latino que no debía echárselas á las fieras, por temor á que las contagiasen. El vecindario del barrio que fuéteatio del espantoso crimen estuvo á punto de fynchar ayer á las dos mujeres acusadas del bárbaro infanticidio. Es lo que compensa la pena que producen hechos semejantes el ver que los buenos sentimientos y la indignación también se ma ¿ifiestan en ocasiones. Este fue el tema del día. Los demás asuntos carecieron de interés excepcional. El Ayuntamiento celebró sesión. Los ediles del cabildo disertaron sobre materias diversas, entre ellas la de la presidencia de las corridas de Coros, que da ocasión frecuente á ver á ls. autoridad á la altura del estribo de las barreras. En algunas plazas 110 preside hace ya tiempo la autoridad municipal. A la de aquí la gusta que la den con la badila en los nudillos, y ya se sabe que contra gustos no hay nada legislado. Se habló de barrios con calles sin empedrar, sin alumbrado, sin agua, sin alcantarillas... ¡noticia fresca! Como que hay instantes en que Madrid parece hasta sin Ayuntamiento, aunque no sea verdad tanta belleza. Regresó el gobernador civil propietario. Le visitaron varias comiíiones, entre ellas, una de músicos pobres y ciegos que fue á pedirle que no se prohiba tocar por las calles. Y el buen gobernador no se hizo el sor- do, que es lo que conviene hacerse muchas veces al oir algunos conciertos ambulantes. Dios le conserve la bondad y el oído. Los Tribunales acabaron la vista del proceso por el crimen de Villanueva del Pardi- lio y condenaron al autor de los dos homicidios. Los vecinos de la calle de Hortaleza tirazón la casa por Ja ventana para festejar las aedia suplas echadas al pavimento de la -Los banderilleros y picadores de su cuaí drilla acordaron organizar una corrida á beneficio de la viuda del Tortas, Y en la misma plaza se lidiaron otros cuatro toros de la misma ganadería. Murió uno de los picadores; el otro quedó manco; uno de los banderilleros, que actuaba de espada, también pasó á mejor vida, y el otro banderillero, á la enfermería, con 1 una herida en la región glútea, de pronostico reservado; únicamente quedó ileso el puntillero, conocido por el Tremía y una, CUENTOS ILUSTRADOS pues rara vez acertaba á menos. Pero el superviviente tenía su amor propio, y decidió organizar otra corrida á beneficio de las familias de los lesionados en 1 a corrida anterior, x; on toros de la misma Krancisco Hernández Vera, alias el Tortas, ganadería. paseo el Treinta y una él sólito, Y salió al natural de Sevilla propio, fue un matauna cita amorosa, entre dor de novillos- toros que, sin poseer la como quien va ádel ilustrado público. los maestría de Guerrita ni de Pacomio Peribá- ¡bravos! y ¡oles! ¡Pobre Treinta y una! ñez, tenía un tanto de pupila, algo de fresSe abrió de capa ante el primer toro; e? cura, bastantes hechuras, unas miajas de estilo y no pocos redaños para despachar sus toro le abrió en canal. toros con equidad y aseo. No tenía cartel suficiente para imponerse y obligar á las empresas á que le echasen 1 ganado fino. Los toritos cornicortos, corniapretados, finos y cebados á mano, ó sean los toretes de requesón de Miraflores, se los echaban entonces, como hoy, á los primates, á los altos exponentes de la camama taurina. Los morlacos, bastotes, sacudidos de carnes, cornianchos, cornilargos. de respetable edad y de sentido práctico iban á entendérselas con novilleros como el Tortas. Para las ferias y fiestas de una importan- te ciudad de Castilla la Vieja se anuncia- 1 ron cuatro novillos- toros, desecho de tienta y cerrado, de acreditada ganadería, y al v Tortas eon su valiente cuadrilla para lidiarlos. El Tortas salió del paso con muchas fatigas en los tres bichos primeros. El cuarto, como los anteriores, era grande de todo; cabeza grande, cuernos anchos y muy largos... en fin, como debieran ser los toros para esos diestros que hablan en francés y gastan corbata á lo persona fina. El Tortas, con traje color verde alimento y oro, fue, tomó los trastos y se acercó al bicho. Desplegó la muleta en la misma cara; el toro, de un bocado, le- quitó la muleta de El público abandonó la plaza tristemente la mano; indefenso y descubierto el espada, 1 impresionado, pues no podía prever que en el toro hizo con él cuanto quiso, incluso una corrida de toros hubiese una cogidamorderle y darle masaje con los cuatro re- grave. mos cuando lo tuvo en el suelo. ¿Quién era el guapo que organizaba otra corrida á beneficio de la viuda del Treinta y una? Los toros de la tan acreditada ganadería, que habían reducido á pulpa á la cuadrilla del Tortas. En efecto, reunidos en la dehesa, acordaron los toros dar una función benéfica en la plaza donde tantas víctimas habían hecho, que tienen también su corazoncito, como lo tiene la gente del pueblo, y no quisieron que la función fuese cruenta, sino culta. Un utrero y una becerrita se bailaron se- (guidillas, y un cabestro leyó unas poesías tituladas Duerme, alma mía. mencionada via y el alumbrado de gas in caudescente que acaba éste de estrenar. Más vale tarde que nunca. Quedan muchísimas calles de la villa preguntando con qué se come eso de asfaltado y de alumbrado incandescente Sucesos, pocos é insignificantes. No todos los días ha de haber tres crímenes. En los teatros tampoco hubo novedades que registrar. LA CUADRILLA DEL TORTAS MBUTÓN GONZÁLEZ INFORMACIÓN POLÍTICA EL PRESIDENTE Estos son los toros por cuya lidia debie- l ran pagarse cinco y seis mil pesetas; pero vamos con el Tortas. El novillero fue recogido en una espuerta y conducido ala última morada, dejando mujer y cuatro hijos desamparados. Rl Sr. Maura recibió ayer un extenso te legrama del Sr. Allendesalazar, en que éste da cuenta de los numerosos obsequios t y atenciones de que son objeto los Reyes de! España por parte del Gobierno austro- húngaro, y muy singularmente del respetable Francisco José, que, no obstante su avanzab a edad, -se encuentra en muy buen estai do de salud.