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DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y 4 t TELEFONO EL INFANTICIDIO DE LA PROSPERIDAD PILAR NACHER MADRE DE LA VICTIMA LA NIÑA ISABEL EN LA ZANJA DONDE FUE ENCONTRADA- Fots. Alba. FRANCISCA BENITO CÓMPLICE DE PILAR DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL LOS REYES EN HUNGRÍA 1.570 PALABRAS POR TELÉGRAFO BUDAPFST, 3 3 M. ÍL CHAiBAU KEAL Han venido de Viena las granDE BUDA des damas de la corte á fin de asistir á las fiestas y banquetes que en honor de los Reyes de España se celebran en Hofbourg. Han venido de Viena príneipes, archiduques, grandes señores y magnates, que alternan con la nobleza magiar aunque no se pasen de los dientes unos á otros. Y se han apresurado á venir porque en la corte vienesa, castigada desde hace medio siglo por las más espantosas desgracias, tii se celebran fiestas, ni hay vida cortesana, ni se suele disfrutar más que algún tibio rayo de alegría, que bri. lia de raro en raro. ¡Calculad, pues, la precipitación con que estas grandes damas han hecho el viaje á la capital de Hungría! ¡No todos los días se presentan estas ocasiones... Y han llenado los furgones del Oriente- Exprés con las toilettes de corte que van á lucir, y pasean en lujosos carruajes por las calles de Pest, dejando embobados á los, transeúntes, que salen á las puertas de los cafés para verlas pasar y admirar sus elegancias sensacionales, los últimos modelos de la moda vienesa, lo que aquí se complacen ea llamar Wiener- Chic. I, as comidas de gala en el chateau imperial de Buda son algo inenarrable, algo que es imposible describir. L, a luz deslumhra, la cristalería ciega, los bordados de los uniformes resplandecen, los brillantes que las damas siembran entre sus cabellos parecen lámparas incandescentes... El cuadro- que ofrecen estas fiestas es un sueño de Las mil y una noches... Y al mismo tiempo observamos que todas estas personas se mueven y agitan, van y vienen en silencio, sin que se oiga una voz, una risa... Sólo de vez en cuando escuchamos el ruido que producen dos platos al chocar uno con otro, ó el golpe seco de una cuchara que cae sobre una fuente. El viejo Kaiser es alegre, y ni las catástrofes que han empobrecido su pueblo ni las desgracias que llovieron sobre su familia lograron arrebatarle el apetito y el buen humor. El uniforme le aprieta el talle, que le hace aparecer erguido y tieso; con un movimiento maquinal ahuécase de vez en cuando las blanquísimas patillas; el cráneo, desnudo, brilla reluciente... Y el viejo Kaiser debe ser muy nervioso, porque no se está quieto un instante, y habla, sonríe, se agita. Resulta maravillosa esta fortaleza de