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A B C VIERNES DE OCTUBRE DE 1908. EDICIÓN 3. PAG. 11. Preguntado poi el guardia, contesto que había oido un tiro, sintiéndose herido. En. la Casa de Socorro se le apreciaron algunas heridas, or fortuna no de gravedad, de las que fue curado. El herido se llama Nicolás González, comerciante y vecino de la calle del Avemaria, 49. Como consecuencia de ia riña, y por sospechar que hubieran intervenido en ella, fueron detenidos Nicolás Mario, José Jiménez y Enrique Pérez, los cuales, después de preE ar declaración en la Comisaría, quedaron á disposición del juez de guardia. copiosamente de lo tinto, que como cubas salieron del mencionado lugar. Por cierto que al penetrar en él Pilar exclamó. Vamos á echar aquí un trago, que mañana pabe Dios dónde lo echaré. En la taberna había baile y reinaba gran algazara; Zacarías obsequió á la pobrecita niña con una rosquilla, que no quiso cobrar á la madre. pasó luego? QuéEsto es lo que no se sabe. indiligencias. El juez Sr. Ortega practicó una déte nida inspección ocular en el lugar del sttceso. Por orden Suya fue avisado, el médico d la Casa de Socorro particular de la Prosperidad, para que acudiese á auxiliar á la justicia, con objeto de reconocer el cadáver. iryctamen facultativo, MJ JJI doctor Ramos apreció en el cadáver una gran herida en la región temporal occipital, mortal de necesidad, con erosio- nes en la cara y parte alta del vientre, y ea el cuello huellas de uñas y de dedos. Dícese que la herida de la cabeza, segím opinión del facultativo, le íué causada á la criatura cogiéndola por los pies para golpearla contra un objeto duro. En cuanto á las restantes erosiones, créese que fue arrastrada por el suelo para ser transportada á la zanja. Q w ASESINATO DE UNA NIÑA isterio? En las inmediaciones de un tejar enclavado en la Prosperidad fue hallado anoche el cadáver de una niña. Las apariencia 3 del hecho y la forma de que éste estaba revestido en los primeros momentos hizo pensar que se trataba de un suceso misterioso; pero más tarde, y sólo deduciendo por conjeturas, fue más fácil encontrar alguna explicación á lo ocurrido y hasta presumir sus causas. r nión PilarNáchez Camarena, años iredad, que se deshace. de veinte hace de aproximadamente, vivíadesde 1 algún tiempo haciendo vida marital con un TOjeto llamado Cesáreo. Ambos habitaban en la choza de un tejar llamado de Valderrama, situado cerca del Arroyo Abroñigsl, en el sitio denominado I a Bodeguflla. Cesáreo trabajaba en el cementerio del Este, y Pilar en otro tejar de Ja Prosperidad, propiedad de D. Santiago Jíieto. De la unión de ambos nació hace quince meses una niña, llamada Isabel, que es la víctima del crimen que relatamos. No se sabe si entre Pilar y Cesáreo había inediado anteriormente alguna desavenencia; pero ayer, á la una de la tarde, y cuando la mujer fue á llevar la comida á su compañero, se suscitó entre ellos un disgusto, cuyas causas au a no han sido dilucidadas, y la unión de ambos quedó deshecha. Pilar se marchS con su hija Isabel, y Cesáreo se resigne, por lo visto, á que esto fuera así. pn busca de una amiga. Pilar se dirigió al tejar de Nieto y allí refirió sus cuitas á su compañera Francisca Benito López, de treinta y siete años de edad, también dedicada con su trabajo á las cudas tareas del tejar. Ambas mujeres decidieron, por lo visto, vivir reunidas, j no sería aventurado suponer que en Pilar germinara la bárbara idea de deshacerse de su hija, no sólo para tomar de este modo una venganza de Cesáreo, sino para desprenderse de todo víacuV que la arista con él. pl vino alegra ¡a vida La forma en que ambas mujeres pasaron la tarde de ayer, es eosa que el juez ha brá de esclarecer, pues al ser anoche detenidas, el estado ele embriaguez en que las dos se hallaban no permitió que diesen ningún género de explicaciones. Lo único que se sabe, y esto por la referencia de varios testigos, es que anoche, á las ocho, Pilar, Francisca y la niña Isabel se hallaban en la taberna de un tal Zacarías, denominada El Parque, situada al anal de la calle c e López de Hoyos. Pííar entendió, sin duda, que con eljvino se ahogan las penas, y libó con su amiga tan Poco después de las once de la noche Francisca Benito se presentó en la Inspección de Policía de la Prosperidad, denunciando que cuatro hombres, entre los cuales se hallaba Cesáreo, habían penetrado en la choza en que la denunciante dormía con Pilar, y que, arrancando de los brazos de ésta á Isabel, habían estrangulado á la pobre criatura. El teniente Vallejo, dos guardias y algunos agentes se dirigieron con Francisca al tejar. Una vez aui, llegaron a la choza, recogieron á la madre y, guiados por las dos mujeres, que olían á vino que apestaban, se dirigieron á una zanja distante unos 40 metros, en la que se hallaba el cadáver de la desdichada criatura. Las mujeres habían dicho que no sabían el sitio adonde ios desconocidos habían llevado á la niña, pero sin vacilar se dirigieron á la zanja de referencia, y, alumbrándose con el farolillo de un sereno, Pilar exclamó eon la mayor naturalidad, señalando el cadáver: -Ahí está mi hija. detalles. Pilar tiene veintidós años de edad, V así lo manifestó ayer tarde en la taberna. Según luego se supo, ella y Francisca estuvieron dos veces en dicho estable cimietji to anoche mismo. Cesáreo se llama Pastor de apellido. El juez ordenó también esta madrugada la detención de la madre de Pilar. Según todas las presunciones del JuzgadOj Pilar y Francisca fueron los autores ma teriales de este triste y repugnante suceso. No queremos terminar estas líneas sin expresar nuestra gratitud al digne seño juez por las facilidades que dio á nuestros fotógrafos para que obtuviesen algunas iarvetención de Cesáreo. teresantes fotografías en el mismo lugar del El teniente Vallejo, con dos guardias suceso. y un sereno, se dirigió al tejar de Valderrama, y no tardó en encontrar á Cesáreo. g de hoy. Este se hallaba en su choza, y manifestó J Toda la mañana de hoy la invirtió el que al volver del trabajo notó que los efec- tos de su miserable vivienda se hallaban en Juzgado de guardia en la instrucción de las v desorden y que faltaban de ella Pilar y la diligencias relativas á este suceso. De nuevo tomó declaración á las que sé niña, cuya ausencia ya presumía después supone sean autoras del crimen, limitándodel disgusto de por la tarde. La noticia de la muerte de la pobre cria- se Paca á insistir en sus primeras manifestaciones. tura impresionó hondamente á Cesáreo. Pilar fue algo más explícita, y d- eclaró que Este qradó detenido, así como el padre ella estaba durmiendo con su hija y junto de Pilar, que vivía con él. á la entrada de la choza, sobre el suelo, su amiga Paca; que á media noche se desperp l Juzgado. A la una de la madrugada el j uzgado, tó Pilar, y echando de menos á su hija, dio constituido por el juez municipal del distri- voces, á las que acudió su amiga, que tamto del Hospital, D. Antonio Ortega; elhabili- bién había desaparecido del lugar en que tado D. José Tébar y el alguacil Juan Casar, quedó do mida; que al acudir Paca la preguntó por la niña y contestó: por ahí andase constituía en el tejar de Nieto. Ante su presencia comparecieron Fran- rá Encendieron una cerilla para buscarla y no pareció en la choza ni en sus inmedia cisca y Pilar. El aspecto de las dos mujeres, en medio dones, y poco después Paca, que se había de su asquerosa borrachera, cubiertas de distanciado algo, volvió diciendo que la niña harapos, alumbradas por los faroles de los estaba en el easngo durmiendo. Fueron hacia donde indicó la amiga qu serenos y expresándose con 11 a cinismo inestaba la niña y la encontraron muerta. concebible, no podía ser más repugnante. Como las versiones de Pilar y Paca eran Pilar se preocupó y buscó cuidadosamente por el suelo una moneda de cinco cénti- opuestas, el juez ordenó que se celebrase mos que se le cayó del seno, y no parecía un careo, no dando éste ningún resultado, prestar atención á que á dos pasos de ella porque ambas detenidas insistieron en lo que antes habían declarado. yacía inerte la desventurada criatura. Después de practicar esa diligencia, el Esta ofrecía señales como de haber sido estrangulada, algunos arañazos en el vien- juez, í Ortega, tomó declaración á Cesátre, y por entre sus miserables ropitas reo, y éste aseguró que no sabía nada, pues dejaba ver una sana y robusta complexión, por la mañana regañó con su amante y no que más que quince meses parecía que ha- volvió á su casa iiasta que terminó el trabajo por la tarde, no encontrando en ella n bía cumplido dos años. El juez mandó detener á las dos mujeres, á su amante ni á la niña. Parece ser que se ha comprobado que Ce- y de las preguntes que las hizo pudo hallar an sinnúmero de contradicciones y de ex- sáreo se encontraba desde las siete de la tarde en el tejar donde por la noche quedó plicaciones absurdas. í Convenientemente custodiadas, i- ueron detenido. A la presencia judicial fueron tambiéa conducidas al Juzgado de guardia. Allí fueron llevados también los otros de- llevados los abuelos de la niña, los cuales tenidos, así como varios testigos que vieron prestaron declaración favorable para Cesáá la madre y á su compañera en la taberna reo. Inmediatamente después de declarar guedajon en libertad. de Zacarías!