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A B C VIERNES 2 DE OCTUBRE DB i9o8 yEDÍClON i. PAG. derolas y estandartes de los edificios, enga- supo permanecer sereno al verse cara 3. cara lanando las ventanas con paños de colores con la muerte. Son estos rasgoe los que dan mayor reliebrillantes y sembrándolo todo de flores. La capital magiar quería recibir espléndida- ve á la personalidad, de nuestro Monarca, mente á los Soberanos españoles, y una vez son estos arranques los que le proporcionan más ha dado pruebas de su magnificencia más simpatías. Y así, recientemente, cuando decidió ir á Barcelona, y, contra la opinión y suntuosidad. Hace seis días llegaron aquí Jos Prínci- áe los que temían disturbios y contratiempes de Bulgaria- -me dicen. -Entonces pa- pos, lo realizó, al saberlo el Kaiser en una recía que se había echado la casa por la ven- reunión del Cuerpo diplomático, corrió á estana. Pues bien: el recibimiento dispensado trechar las manos de nuestro embajador en al príncipe Fernando y su consorte augusta Berlín, diciéndole: ¡Muy bien ese viaje de vuestro Rey á no tiene comparación con este que BudaBarcelona! ¡Así se hace! pest ha hecho con los Reyes de España. Y, en efecto, la recepción tributada á los Monarcas españoles ha sido magnífica, grandiosa. El pueblo entero llenaba las calles del tránsito, las tropas contenían á duras j a s dos capitales húngaras, Buda y Pest, han aclamado hoy ruidosamente á los penas el empuje de la muchedumbre agolSoberanos españoles. ¡Dios mío! Yo no sé pada á ambos lados de las aceras; eran cas- deciros más en esta crónica telegráfica, ni cadas de flores las que caían de algunos sé qué hacer para informaros; pero... ¡si es balcones, y los gritos y aclamaciones de la imposible entender lo que dicen estas genmultitud ensordecían. tes, ni leer siquiera los letreros de las calles! Yo oía hoy decir á cada instante, mienué misteriosa simpatía se desprende de tras los Reyes pasaban: Eljen! ¡Eljen! -Y Q la augusta persona de nuestro Sobera- las músicas sonaban, los aplausos ensordeno? ¿Es la ingenua, conñada mirada que pa- cían. Pasaba el carruaje que conducía á la sea por la multitud mientras sonríe? ¿Es ese Reina Victoria, y la muchedumbre, agitansaludo famiiiat que dirige á la gente- ¡gen- do sombreros y pañuelos, gritaba: ¡Eljen te que jamás vio! -y que parece, no obstan- Victoria! -Saludaba D. Alfonso amistosate, que son antiguos conocidos? Yo no lo mente y las aclamaeiones se repetían: ¡Elsé... Sé únicamente que en el acto se esta- jen Alfonso! -Y es que, por lo visto, aquí se blece una corriente de simpatía entre el dice: Eljen -Yeljenes el ¡viva! el hourra Monarca y la muchedumbre, que las manos el hock la palabra con que el pueblo mase juntan con estrépito y que las aclamacio- giar aclama y vitorea... nes brotan espontáneas de todas las garNo, no hay posibilidad de entender nada, gantas. absolutamente nada de lo que aquí hablan... Este irresistible influjo del Soberano es- Al Hotel le llaman Szálloda; á la calle, Ut; á pañol sorprendió en París, donde el pueblo las plazas, Korút, y cuando en el café ó en el palpitaba de entusiasmo; esta simpatía hizo resíaurani os da el mozo las gracias lo hace desbordar la alegría de la población de Lon- pronunciando una larguísima oración entre dres, flemática y frí arrancó aplausos es- dientes, de la que no sacáis en limpio más truendosos y ¡Hochl Hochl atronadores álos que las reverencias. panzudos berlineses, que no han llegado á- ¡Eljen! ¡Eljen! -Esto ha sido t do lo que estos excesos más que con su Kaiser y he oído, y también á mí se me comunicó el con D. Alfonso; esa influencia simpática, entusiasmo de la multitud y al llegar los irresistiblemente simpática, enloqueció alas Monarcas españoles á la explanada del casvienesas, que sembraron de violetas los al tillo grité: ¡Eljen! rededores de la Hofbourg al paso del MoY entonces, al pasar el carruaje que connarca castellano, y ahora, al entrar en Bu- ducía á los Reyes, un joven que contempladapest, la eterna rebelde, la indómita capi- ba á la Reina Victoria, admirado, exclamó: tal húngara, ha experimentado el mismo- Chinos! -misterioso fenómeno y ha estallado en ví- ¡Oh! Sí... Esto lo oí claro, muy claro, y tores, dos veces rendida esta vez ante la me quedé mirando al joven húngaro, que gracia y belleza de la Soberana que ka uni- volvió á repetir dos ó tres veces? do sus destinos, á los del Rey simpatioch... ¡Chinos -i Chinos! -Pero ¿qué dice este tío? -pensaba yo. -No sonríe D. Alfonso soberbio y orgulloso al verse aclamado por las multitudes en ¡Llama chinos á los Reyes! Y ahora, por señas, me acaba de explicar extranjeras tierras; su sonrisa es, por el contrario, modesta, sin afectación, alegre, bon que chinos quiere decir en húngaro hermotnfant... Y yo sospecho que es el poder de sa ¿Qué les parece á ustedes? Para decirle esa sonrisa lo que le hace simpático á pro- á una mujer que es bonita se la llama: ¡Chin js! ¡Parece un insulto! pios y extraños... Pero la lección no ha sido desperdiciada, Luego, este pueblo es valiente, vive en la leyenda de las viejas hazañas que ensan- y ahora, en cuanto encuentro á una húngagrentaron tantas veces las verdes llanuras ra guapa en el camino, pongo la cara más húngaras, y por eso aplauden doblemente á picara que puedo, tuerzo un poquitín el D. Alfonso, porque aplauden también el sombrero y la digo: ¡Chinos! arrojo, la serenidad de que ha dado mues ¡Pues miren ustedes... Sonríen ¡y lo agratras en los momentos de verdadero peligro, cuando su vida estuvo amenazada. Europa decen! entera lo supo, Europa entera se emocionó JOSÉ JUAN CADENAS y admiró el arrojo del jovetuMonarca, que NUESTROS GRABADOS Catástrofe en Berlín. El telégrafo dio cuenta oportunamente del terrible siniestro del Metropolitano áe Berlín, dos de cuyos trenes chocaron, cayendo uno de los vagones por un puente, y quedando suspendido otro. En la catástrofe perecieron 20 personas y quedaron heridas de gravedad 17 más. En éí coche que quedó suspendido iban dos españoles, los Sres. Rico y Barroso, que deben la vida á la casualidad de ir fumando y haberse metido en el coche de fumadores. El coche de delante fue el que cayó y se hizo trizas, ocasionando las desgracias de que ha dado cuenta el telégrafo. Los dos españoles salvados milagrosamente han conservado los billetes. Hacen bien. Es la partida de bautismo, porque no cabe duda que nacieron ese día A pertura de curso. De la ceremonia de apertura de curso académico hemos dado cuenta por separado con la suficiente extensión para que no sea indispensable añadir nuevos pormenores en este sitio. oncurso de globos de papel. Uno de los festejos organizados en Barcelona en estos días ha sido un Concurso de globos de papel, que se verificó en el salón de San Juan. Presentáronse 33 aeróstatos, algunos de ellos de forma muy original. Los que más se distinguieron llevaban los nombres de Duro y Cambó. Se repartieron cinco premios, de 250, 100 75 5 y 25 pesetas. MADRID AL DÍA Octubre hizo su presentación con brillan te ropaje de verano. Si se le acusa de excederse en cunto á temperatura, no se le calumnia. Nota del día, la académica. Se abrió ei urso como todos los años; se leyeron discursos como todos los años; asistió el público de todos los años, y como todos los años la ceremonia resultó anodina, pesadita... Y eso que no asistió el ministro de Instrucción pública. También se inauguró el curso, y no aeadémico, en la Diputación provincial. No podía faltar la oratoria. El gobernador civil interino alentó á los padres de la provincia á ser buenos chicos; prometiéronlo éstos, y, efectivamente, á continuación pusiéronse á jugar á si han de ser diez, ó doce, ó quince las sesiones. Claro es que lo mejor hubiera sido decidir que las sesiones fuesen las necesarias, ni una más ni una menos; pero, ¡cosas de muchachos! Acordaron que fueran diez y seis, sobren ó falten, no por nada, sino por ser una más que los diputados que, de los treinta y cuatro que son. asistieron á clase. Terminó en los Tribunales la odisea del joven aventurero que se hizo pasar por príncipe de Battenberg y por capitán de Infantería. Dos años y pico de presidio correccional constituyen el epílogo de la leyenda de este San Pedro (Emilio) que por dejar chiquito á su Santo homónimo ha hecho cantar muchas más veces que él al gallo. Continuó la batida contra los modestos vendedores ambulantes que convierten en zoco los puntos céntricos, y, por de contado, continuó la campaña contra tales disposiciones por los que en su día aplaudieron á rabiar un bando sancheztoquesco que disponía exactamente lo mismo, sino que, como es natural, no se cumplió. De política, lo más notable, la salida de los Sres. Moret y La Cierva para Zaragoza. ¡Cosa más salieate. no podrá darse! Nuevas