Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. MARTES 29 DE SEPTIEMBRE DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 13. TRIBUNALES O QUE CUESTA La publicación en un UN UNIFORME colega de las memorias de Emilio San Pedro, estafador al que se atribuye varias fechorías ingeniosas, llevó ayer tarde mucha gente á las Salesas, ávida de presenciar el juicio en que se juzgará la última de las aventuras de este extraño sujeto. La decepción de los que esperaban emocionantes relatos ó descripciones minuciosas de cómicos incidentes fue completa, absoluta, pues ni en el juicio se habló para nada de las correrías de Emilio San Pedro, ni se relacionó directa ni indirectamente con las fantásticas aventuras que de él se cuentan el hecho que lo ha traído al banquillo de los acusados. Emilio San Pedro vino, en efecto, á Madrid hace algunos meses, y encontró una mañana en la calle de Alcalá á cierto capitán de Infantería, de quien s e hizo amigó, fingiéndose compañero de Academia. ¿Pero no me recuerdas? -dijo el militar, abrazándole efusivamente. -No, no reeuerdo, en efecto... ¿Si me habré equivocado? -añ aio San Pedro. -Pero no, estoy seguro... ¿Cómo te llamas? El capitán dio su nombre, que era lo que Emilio deseaba. -Exacto, pues eres el mismo. -Yo soy San Pedro, compañero tuyo, de la misma promoción... Y no fue preciso más. El hoy procesado y el capitán departieron largo rato de cosas diversas; San Pedro convidó á comer á su antiguo cantarada, y éste se dejó conducir, creyendo que era un desmemoriado que por esta razón no recordaba de aquel colega tan cariñoso y expresivo. Emilio, siempre acompañado del capitán, fue á una sastrería y se encargó un uniforme militar. Tomáronle medida, dejó las señas de su casa, y pocos días después, en fecha previamente acordada, el dependiente del establecimiento llevaba el uniforme al supuesto capitán, porque es de advertir que Emilio dio al sastre una tarjeta, en la cual constaba tal graduaeión. Al mismo tiempo encargó San Pedro en dos tiendas de las calles de San Sebastián y Alcalá varias camisas, camisetas y calcetines, etc. pues sin duda quería equiparse por completo; y quizá lo hubiera conseguido si el cabo Motas, cumpliendo órdenes del comisario del distrito del Congreso, no lo hubiera evitado. Supo, en efecto, la referida autoridad que en la fonda La Praviana se hospedaba un sujeto titulado jefe del Ejército, que había inspirado algunas sospechas desde sa aparición en Madrid, y á fin de aclarar cuanto con él se relacionara envió á La Praviana á dicho cabo. Este no pudo tener más suerte en sus gestiones ni llegar con más oportunidad, pues (precisamente comenzó sus pesquisas el día en que el supuesto capitán se hacía cargo del ñamante uniforme. No pasó, sin embargo, inadvertida ia presencia del policía para el joven San Pedro, y queriendo, sin duda, despistarle, entregó las prendas militares á un hijo del dueño de la fonda para que las llevase al ministerio de la Guerra, como poco antes, y por no inspirar sospechas, hizo que el dependiente de la sastrería diese el traje á un ordenanza á j ngenieros: D. Luis Morales ha sido enquien se encontraron en la calle. cargado de la secretaría de la Dirección Vayase tranquilo- -dijo al chico de la general de Obras públicas. sastrería, -que ya pasaré yo por allí. Y el D. Ángel Ochotorenay Trujillo ha sido dependiente regresó á la tienda, convenci- trasladado de la cuarta división de ferrocado de que el parroquiano era un honrado rriles á Almería. capitán de Infantería, del cual no podía duD. José M. Castrillo Díaz na sido trasladarse en modo alguno. dado de la división del Guadalquivir á la San Pedro, como decimos, ordenó al hijo f a r t a división de ferrocarriles. del amo de la casa donde se hospedaba que D. Rafael Muñoz. Baeza hja sidotrasiada- lo acompañase al ministerio; pero al llegar allí se le acercó el cabo Motas, que le seguía de cerca, y le interrogó sin ambages ni rodeos: ¿Para quién es ese uniforme? -Para el oficial de guardia- -contestó con serenidad el interpelado. -Entonces, ¿usted no es oficial del Ejército? -Si, señor. -Vamos á veno- -agregó Motas Y condujo á Emilio a ana de las oficinas del mencionado departamento, donde, como supondrá él lector, terminó la farsa. Estos son los hechos y tal es el relato que de lo ocurrido escuchamos ayer tarde en las Salesas. ¿Aventuras amorosas? ¿Viajes por mar y tierra? ¿Uso indeoido de insignias y condecoraciones? Quizá exista todo esto. Quizá sea éste el sujeto que se hizo pajar en una ó dos capitales de España por el príncipe de Battenberg; p rb, lo repetimos, en el juicio nada s dijp de tales rasgos de audacia, y, por consecuencia, resultaron defraudases cuantos á tal señuelo acudieron. Emilio San Pedro confesó que, en efecto, se había mancado hacer un uniforme de capitán de Infantería gorque áe proponía visitar á S. M. el Rey y creyó que siendo un ínitirár el que solicitase ia audiencia no se la negarían. Agregó que pensaba pagar al sastre eKmpprte del taraje, y respecto á las camisas y demás roga interior, aseguró también que estaba dispuesto á abonar- el precio que le fijaran. El capitán de Infantería que acompañó á San Pedro al establecühientb don de se encargó el uniforme refirió cuanto hemos ex puesto, y también dgclararon el sastre, el dependiente, los camiseros y el cabo Mqtas, relatando aquéllos lo qué recordaban de su conversación con el procesado y enumerando el ultimo cuantas indagaciones y. pesquisas practicó hasÉa conseguir la detención del mismo. -Terminada la prueba, intormo el fiscal, Sr. Medina; sosteniendo la existencia de un delito consumado de estafa y dos en grado de frustración, y pidiendo, p or tanto, para Emilio San Pedro cuatro años, dos meses y un día dfe presidio correccional, pues es cuatro veces reineidente, por el primero, y dos meses y un día de arresto mayor po r cada uño délos otros dos. El letrado defensor, Sr. Aragón, negó que el hecho de encargarse unas camisas su patrocijaSflo fuera constitutivo de delito, y. en cuanto á io ílél uniforme, no pasa, en su opinión- de ser u- na estafa frustrada, pues, por la persecución del cabo Motas, es lo cierto que no llegó á lucrarse, á aprovecharse del uniforme niilitar. Pidió, pues, que se impusiera á Emilio Qan Pendro dqs meses y un día Üe arresto mayor, oponiéndose á la indemnización, porque, en sil sentir, el sastre no ha sufrido perjuicio alguno, puesto que el traje volvió á la sastrería tan flamante como de ella salió. La causa quedó para sentencia. UN PASANTE do de la división hidráulica del Guadiana á Pontevedra. D. Ramón Martínez de Velasco ha sido trasladado de Almería á la división del Guadiana. Ayudantes: D. Juan Palop Navas ha sido trasladado de la cuarta división de ferrocarriles á la división del Guadalquivir. Han sido nombrados sobrestantes, oficiales quintos de Administración: D. Manuel García Parra, con destino I Huelva. D. Jerónimo Pereira, á la primera división de ferrocarriles. D. Vicente Lloréns Linares, á la división hidráulica del Jácar. D. Francisco Mayáns Escandías, á Lérida D. Calixto Perreras de Baños, á Soria. D. Eduardo Marco Salvador, á Terael. D. Eduardo Bonnaty García, á Sanarías. D. Benjamín Garrido Carlos, á Jaén. D. Manuel Espinosa Pecas, á la división hidráulica del Guadiana. D. Eduardo Muñoz Ruiz, á Cádiz. D. Justo Hernanz Rivero, á Cuenca. D. Juan Suárez Sostal, á la división hidráulica del Guadalquivir. D. Juan de la Fuente Roldan, á Jaén. D. Ángel Alejo Murillo, á la división del Guadalquivir. D. Carmelo González Inguera, á Soria. D. Inocente Fe Jiménez ha solicitado el reingresp. D. Daniel Pérez Vizcaíno ha fallecido. D. Manuel Torres Fola ha sido trasladado de Teruel á Lugo. ECOS MILITARAS han sido Ya Caballería designadosdelos oficiales de que han asistir al Con- PERSONAL DE OBRAS PUBLICAS curso hípico de Buenos Aires. Irán el capitán del escuadrón de Escolta Real Sr. Gómez Acebo, como jefe de la expedición; el teniente del regimiento de Alfonso XII D. Gustavo Spencer y el de María Cristina D. Alfonso Arana. El primero llevará tres caballos, igual número el segando y dos el tercero. Los expedicionarios embarcarán en Cádi: el día 1.0 de Octubre. Les acompañarán ocho ordenanzas. I J oy, á las diez y media da la mañana, e celebrarán en la iglesia del Buen Suceso solemnes funerales por el alma del general de brigada D. Arturo Ruiz. EÍ acto religioso se verificará por acuerdo del Centro del Ejército y de la Armadr, del cual fue presidente el difunto general citado. p n la primera reunión del Consejo de cs tado se tratará de la consulta formulada por el ministro de la Guerra respecto á la substitución del juramento por la promesa en ios Tribunales de Justicia cuando comparecen ante ellos militares retirados. p s casi seguro que en el próximo mes as cenderán al empleo inmediato en el Arma de Caballería un teniente coronel, dos comandantes, cinco capitanes y cinco primeros tenientes. TTan pronto como regresen de su expedid ción los jefes del Estado Mayor Central empezarán á ocuparse activamente del uniforme para campaña. Este tendrá la misma forma y color que el modelo adoptado para el de los generales. C e ha firmado el nombramiento, cíe ue ya 13 dimos cuenta, del capitán D. Eladio Rodríguez Pereira para la Academia de In fantería, y el del capitán D. Ramón Briso para la Academia de Artillería. e n la Academia de Ingenieros JU i iia vacante de profesor.