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Diz TODO EL MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y DE TODO EL MUNPOR CABLE, POR TELÉGRAFO Y i í f i í 4- ¿f! BERLÍN. ESCENA FINAL DEL SEGUNDO ACTO DE SARDANAPALO BAILE ESTRENADO EN LA OPE A IMPERIAL DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL hay actualmente que amenace la paz europea, y esos mismos intrincados asuntos de Marruecos no romperán el equilibrio de las relaciones existentes entre las Cancillerías... El príncipe de Bülow lo ha proclamado ahora al inaugurar sus tareas el Congreso interparlamentario, y hace quince días el Kaiser mismo lo hizo constar solemnemente en un discurso, sonado como todos los que pronuncia el Emperador. La Prensa francesa se tranquiliza y aquieta diciendo que los embajadores alemanes veranean tranquilamente, habiendo dejado el despacho de los asuntos en París, en Londres, en San Petersburgo, en Viena y en Constantinopla al cuidado de los encargados de Negocios respectivos... La Nota franco- española se discutirá, se reformará quizá; pero se aprobará, al fin y al cabo, y no ocasionará ningún conflicto, La paz se asegura... y los periódicos parisinos, con sus augurios optimistas, vuelven á hacer que renazca la tranquilidad... Pero hay otra razón para creer que Alemania no piensa en la guerra ni cree que A B C EN BERLÍN canS. ARDA ÑÁPALO Si... Tiene razón elNada ciller del Imperio... puede surgir conflagración alguna... Es una razón que la Prensa francesa ha dejado pasar inadvertida... y que tiene su importancia, Me refiero al estreno de Sardanápalo, el nuevo bailable que acaba de representarse en la Opera Imperial de Berlín. ¡Quién le había de decir al feroz Monarca que sería, andando el tiempo, un augurio de paz y tranquilidad entre los príncipes europeos! Q ardanápalo atormentó durante largo iem po los días y las noches de Guillermo II, que con ansia febril se dedicó á revolver archivos, desenterrando historias y consultando á los hombres más sabios de Europa y América... Por fin, un día el Kaiser creyó haber encontrado la clave, y reconstituyó la vida de Sardanápalo á su manera... Sardanápalo- -dijo el Kaiser- -no ha sido el Monarca depravado, sanguinario y feroz que nos ha legado la leyenda... Sardanápalo fue un gran Rey, un Monarca honesto, valiente, justiciero y bueno... Y desde aquel instante, el Lohengrin prusiano, aficionado como es á desfacer esta clase de entuertos, pensó que era necesario, absolutamente preciso, rehabilitar la memoria profanada del reinado sardanapalesco. De sobremesa, en las veladas invernales del Castillo de Potsdam; en la primavera luego, mientras viajaba á bordo de su yate de recreo, el Kaiser no hablaba de otra cosa con sus íntimos y los ilustraba contándoles con todo género de detalles la vida y milagros del Rey asirio, refiriéndoles episodios absolutamente ignorados y frases de Sardanápalo y rasgos que pintaban con seguro trazo el carácter de aquel Monarca... No... El Kaiser no podía, no quería que el mundo entero permaneciese en la errónea creencia de que Sardanápalo fue eso que el vulgo ha dado en decir... Era preciso rehabilitar á Sardanápalo, matar la leyenda que de tan pérfida manera le representa hoy á nuestros ojos. Ustedes pensarán, como yo, que no tiene la menor importancia para la vida normal del planeta que habitamos la resurrección de la historia sardanapalesca, y les tendrá á ustedes sin ningún cuidado que Sardanápalo fuera un rey perverso ó un monarca bueno. Presumo que al mismo Sardanápalo hoy le debe importar igual que nosotros pensemos bien ó mal de su persona augusta. Pero al Kaiser, no... El Kaiser no podía vivir y le desesperaba la idea de que las generaciones venideras continuasen en la mis nía equivocada creencia de que Sardanápalo fue la perversidad hecha carne... No. Esto no lo consentía el Kaiser