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A B C. S Á B A D O 6 DE S E P T I E M B R E DE iqr 8. E D I C I Ó N i. PAG. TRIBUNALES ASO MEDICO- LhGAL Hace próxima mente un i) jugaban al dominó una tarde en el Círciuo de recreo de Navalcarnero Eusebio Simón, Agustín Povedano y otros dos sujetos cuajos nombres no hacen al caso. Eusebio venía advirtiendo desde que empezó la partida que Agustín hacía el recuento de los tantos sin descubrir las ficha? y comp esto le parecía que no se ajustaba á las prácticas del juego, llamó la atención á su amigo para que se corrigiera de tal defecto. ¿Es que desconfía usted de mí? -interrogó Agustín. -No desconfio; pero he observado que tiene usted esa mala costumbre, y quiero que se enmiende- -replicó Eusebio Simón. ¡Miente usted! -exelamó Agustín, á tiempo que se levantaba con ánimo de agredir á su contrario. Después no se sabe fijamente lo que sucedió, pues los jugadores y cuantas personas se encontraban en la sala acudieron á evitar la reyerta que parecía inminente, y en aquella aglomeración no se supo si en realidad habían llegado á golpearse Eusebio y Agustín, ó si forcejeando éste con alguno de los que pretendían separarlo de su rival se produjo una herida. Lo cierto es que, cuando los ánimos se calmaron y la tranquilidad volvió á reinar, advirtió Agustín que presentaba una lesión en el índice de la mano derecha. Supuso, y así lo manifestó, que había sido mordido por Eusebio, y se lavó y curó la herida en el mismo Casino, sin darle importancia, al parecer. Al siguiente día, sin embargo, tuvo necesidad el lesionado de llamar á un facultativo porque el dedo presentaba mal aspecto, y poco después le fue amputado. Más tarde tuvieron los médicos necesidad de amputarle también la mano y, por último, la gangrena les obligó á hacer lo mismo con el brazo, sobreviniendo la muerte del infeliz, al mes escaso del suceso que hemos referido. Procesado Eusebio Simón, relató lo ocurriao en la forma que dejamos expuesta, si 1 bien negó en absoluto que hubiera mordido á Povedauo. Este, por su parte, había declarado lo contrario, y en vista de ello continuó el procesamiento, celebrándose ayer tarde el juicio en la Sección segunda de la Audiencia. Los peritos médicos, Sres. González (don Ricardo) D. Beruardino Beotas y D. José González, describieron minuciosamente al Tribunal la lesión sufrida por Agustín Povedano, y afirmaron que la herida no hubiera causado nunca la muerte de aquél á no tratarse de un ser diabético, es decir, de un individuo en quien la cicatrización completa es imposible, A preguntas del letrado defensor, D. Luis Serrano Calzada, dijeron que la primera cura se hi o en condiciones pésimas, pues el lavado de la herida se verificó con agua del depósito del Casino y por manos que no se habian limpiado tan escrupulosamente como la higiene y la cirugía exigen. Por último, manifestaron que la causa principal é inmediata del fallecimiento de Povedano fue una congestión. Terminado el informe de los peritos, desfilaron varios testigos de los que se hallaban presentes cuando ocurrió el hecho de autos, pero ninguno de ellos dedaió que Eusebio mordiese á Povedano. El fisca! Sr. Gayo, que había calificado esta causa de homicidio, en vista del resultado de la prueba, que, como puede verse, resultó favorable á Eusebio Simón, manifestó al Jurado que se veía en la neeesidad de retirar la acusación ontra dicho individuo, paes no tenía en qué fundarla. La Sala dictó entonces sentencia absolutoria. El letrado Sr. Serrano Calzada, dirigió la prueba con mucha habilidad y fue muy felicitada 1 NCEND 1O DE UNA CHOZA Kri la SecJ c ¿n tercera de lo criminal compareció ayer tarde Benito Donato Urbano, acusado de un delito de incendio. Benito, en efecto, prendió fuego á la choza en que habitada, y la cual se hallaba situada en una tierra próxima al paeeo de las Cuatro Calles (Aranjuez) el día 18 de Octubre del año anterior; pero, quizá arrepentido de su acción, negó ayer que él fuera el autor de tal delito. ¿Quién prendió, pues, la choza? -preguntaba el fiscal. -Se quemó sola- -contestaba el procesado con gran tranquilidad. El Jurado, no convencido por esta explicación, dictó veredicto de culpabilidad y el Tribunal de derecho impuso á Donato Urbano cuatro meses y un día de arresto m iyor, que era la pena que en su informe había solicitado el fiscal, Sr. Jiménez Madrid. En la Sala u la apelación de unadesentencia primera lo civil vióse ayer que abNA APELACIÓN Por lo que á provincias respecta, se acordó, toda vez que en cada localidad las circunstancias no suelen ser las mismas, que en ellas los adheridos organicen y celebren aquellos actos que mejor contribuyan á ¡a conmemoración del hecho histórico que se trata de conmemorar, invitándoles de antemano á que por telegrama ó correspondencia postal den noticia El País de los que proyecten y celebren. La comisión organizadora nos ruega hagamos constar que á la jira de mañana Je berá concurrir cada cual acompañado de su familia y provisto de su merienda correspondiente. También nos dice que se nan adherido al acto de la conmemoración los Sres. Moret, Canalejas y republicanos de todos los rna tices. HFRENCIA QUE SE DISIPA J on Pascasio Herrero, casado. Recordarán nuestros lectores que hací días publicamos la noticia de que un enfermo del hospital de la Princesa, y cuyo nombre es el que encabeza estas líneas, había instituido heredero uuiversal de su fortuna, que se hacía ascender á S 0.000 duros, al médico D. Ismael Alonso, que aquella noche hizo la guardia en la sala en que se hallaba Herrero. También se dijo que se habían presentado luego otras personas á- las cuajes también había declarado el enfermo herederas suyas. Pues bien; todos esos testamentos y todos esos miles de duros se quedan reducidos á. lo siguiente: D. Pascasio Herrero Maeztu, que éste es su segundo apellido, se hallaba casado desúe el año 1870, y, según consta en los libros del Juzgado municipal de la Latina, con Paula Martín Peña, viuda. Herrero se dedicaba desde poco tiempo de casarse á la venta de follaje, y en este negoeio obtuvo piligües resultados. 1 a fortuna. Hace años conoció á los herederos ds L Francisco Gutiérrez Olivares, fundador tu Toledo de una capellanía. Por necesidad de esos herederos, ó por que no quisieran ellos ocuparse de cales asuntos, vendieron ó hipotecaron á Pascasio los documentos y derechos que les hacía dueños de la capellanía. Y ésta es toda la fortuna que deja D. Pascasio Herrero, quien, con algún dinero entoucea, trató de hacer efectivo el importe de la capellanía, y, por lograrlo, se fue gastando su dinero, sin que hasta la fecha haya obtenido provecho alguno de la capellanía Con su mujer, Paula Martín, que hoy tiene setenta años y se encuentra paralítica, vivió algunos años en una casa alquilad. y después, como porteros en la calle de las Huertas, y en la calle de la Paloma, número 14, en donde lleva la mujer diez y oche años. Hace unos dos años, á causa de los malos tratos de que Pascasio hacía objeto á su mujer, se separaron, viviendo aquélla desde entonces gracias á un hijo suyo habido en el primer matrimonio, y que en la actualidad desempeña el cargo de cantinero de Prisiones militares. Y terminaremos diciendo que, por lo que pudiera ocurrir, la viuda de Pascasio Herrero ha nombrado abogado y procurador para que esclarezcan la verdad de los hechos y la defiendan en el caso de que alguien quisiera prescindir de sus legítimos Íh solvió de la demanda á una señora á quien le reclamaba 20.000 pesetas, caya preexistencia no se demostró, una joven que vivió algún tiempo en compañía de aquélla. Opúsose á la apelación, no sostenida en el acto de la vista, el distinguido letrado D. Manuel Herrero. UN PASANTE DE SOCIEDAD Se halla restablecido de su dolencia el ex ministro Sr. Navarro Reverter. Se ha trasladado á Biarritz desde París la señora de Beistegui, esposa del ministro de Méjico en España. Ha regresado de Cestona el marqués de Villamantilla de Perales, y de Fuenterrabia, el conde de Giraldely y su familia. Desde el cementerio de San Isidro han sido trasladados al panteón de familia de Villafranca del Bierzo los restos mortales de los duques de Medina Sidonia. CONMEMORANDO UNA FECHA p n la junta magua celebrada en la redac 4 j ón de nuestro querido colega El País por los partidarios de conmemorar la fecha del 29 de Septiembre de 1868 se tomaron los siguientes acuerdos: i. Celebrar una jira ó merienda en la Florida (junto al puente de los Franceses) el domingo 27 del actual, á las tres de la tarde. 2. Celebrar una manifestación pública en la tarde del día 29, á la que concurrirán todos los organismos adheridos con banderas y estandartes, manifestación que partirá del Salón del Prado (campo de la Lealtad) 0 y terminará en la plaza de San Gil. 3. Dar conferencias públicas, en los locales que previamente se anunciarán, en la noche del mismo día 29. Para cumplimentar estos acuerdos se ha nombrado una comisión, compuesta por D. Miguel Morayta, D. Dio Amando Valdivieso, D. Fidel Fernández, D. Francisco Escola y D. Gregorio Caballero.