Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. MARTES 22 D E SEPTIEMBRE D E 1908. EDICIÓN i. PAG. i 3 APOTEOSIS DEL AUTOMÓVIL ¡Dará finalizar dignamente el verano or 1 ganizaron en San Sebastián una fiesta, la cual fiesta ha resultado la más brillante, más lucida y más pintoresca de todas las de la temporada. La organizó el Club Automovilista de Guipúzcoa, y dicho se estaque su intención no era otra que hacer la apoteosis, el triunfo, la exaltación de ese chisme detonante que llamamos automóvil. Consistíala fiesta en una caravana compuesta de 60 automóviles, qu e habían de recorrer la provincia de Guipúzcoa en una carrera circular de 170 kilómetros. El- punto de partida era San Sebastián, y como centro ó descanso de la excursión se designó á Ofiate, ese jraeblo noble y antiguo, oculto en el corazón del país vasco, corte algún día del seudo- rey Carlas V. el céleSre rival de Isabel II. Para dar mayor lustre y consideración á ía caravana, el Rey Alfonso XIII, con su esposa la Reina, debían acompañarnos, c bmo, en efecto, nos acompañaron Y asi dispuestos, y con el mayor de los entusiasmos, los 60 automóviles salieron de San Sebastián metiendo bulla, con un cargamento de preciosas, elegantes, bellísimas mujeres vestidas de blanco. Un señor distinguido y amable, que tiene la suerte de poseer t; n soberbio automóvil, me invitó á la excursión; gracias á este distinguido senador, llamado D. Rafael Picavea, pud e yo asistir á la flesía, de la que ahora, al recordarla, tengo una impresión rara, como de fantasía ó de ensueño Bramos unos señores ociosos que corrían para recrearse; sin embargo, todas las perIpnas del trayecto salían á recibirnos regocijadamente á nosotros los ociosos, abandoaando sus herramientas de trabajo. I,o s labradores soltaban la azada, se quitaban la boina, nos saludaban; los muchachos, en cuanto nos divisaban, venían al borde de la carretera pegando brincos de adhesión y entusiasmo, y á la puerta de los pueblos las miñas se alineaban sobre un pretil y levantaban las manos calurosamente. Todo el mundo nos ovacionaba. En más de una ocasión me sentí avergonzado por tales efusiones... ¿Qué motivos había en mi ociosa persona para que todas aquellas gentes inteirumpieran su labor, se vistieran de domingo y prorrumpieran en vítores? Hasta los pbreros de las fábricas hacían parar sus máquinas y aparecían en la carretera á vernos pasar. Había arcos triunfales en la entrada de los pueblos, ramos d laurel, inscripciones de bienvenida; las níúchachas, desde los balcones, nos enviaban saludos y sonrisas, y en alguna parte salió una banda de música y nos obsequió con la Marcha Real... I,o s camineros, los miquélefces, los guardias civiles, las autoridades, los alguacilillos, todo el inundo estaba de guardia en la carretera y nos defendía contra hipotéticos peligros. Hasta las carretas y los coches, los vehículos laboriosos, cesaban de trajinar para que nosotros camináramos más holgadamente. Y en esta guisa atravesamos por tanto pueblo pintoresco, por tanta villa fabril, por entre Lanta actividad y belleza. Fábricas á la orilla de los ríos, caseríos en la falda de las lomas, aldeas en los valles, casas amables, prados idílicos, bosquecillos encantadores, azules montañas á lo lejos, rebaños en alguna altura, y por todas partes laboriosidad, belleza. En fin, cruzábamos por la provincia de Guipúzcoa, y con esto queda dicho todo. Por último, al escalar una fatigosa cuesta, nos encontramos en lo alto del puerto y vimos á nuestras plantas el valle de Oñate. Este es un rincón divinamente pintoreseo, lleno de na tierno sabor campesino, bucóli- co Es Oñate wn pueblo que duerme su sueA uno de ellos le ha hecho el ilustre proño de hace tres siglos, aquellos tiempos en fesor las siguientes manifestaciones: que no existían automóviles detonantes y Mis experimentos no son más que el coatropelladores; y como está aislado del res- rolario de los descubrimientos del doctor to del país, como no tiene ni fábricas ni fe- Metchnikoff. El es quien ha descubierto la rrocarril, sucede que Oñate vive una vida fagoctiosa, que ha sido la base de mis estude paz y de silencio. Su gran iglesia, su dios. A él es á quien debemos el conociUniversidad, sus características casas sola- miento del mecanismo íntimo de la vida. riegas, todos e stos vestigios viejos parece Pero hasta ahora todo se había reducido que envuelven á Oñate y lo grotegen contra á experimentos de laboratorio, y yo creo la plebeya invasión de tos tiempos actuales. haber alcanzado un resultado en el terreno Pero de pronto se Meten por las calles de las aplicaciones prácticas. de Oñate nada menos que 60 automóviles, Multiplicando los glóbulos blancos se y toda la paz, todo el resignado silencio de aumenta el coeficiente de resistencia vital. la anciana villa se descomponen. Desdé la Se trata, pues, de una nueva terapéutica. arcaica dUigejacia- Offaíe ha pasado de un Nuestro organismo se deteriora por mil salto al automóvil de 80 caballos. Y desde causas, y estos deterioros impiden que la un rey faccioso como tíarjps V, Oñate pasa vida se prolongue. Entre esos deterioros á albergar un rey legítimo, una reina au- hay que tener en cuenta, además de las enténtima, con un sinfín dé p ersonas ilustres. fermedades aparentes, las infecciones latenAnte lá inpasión de tantas cosas eminentes tes. Si conseguimos provocar con los líquiy modernas, Oñate se conmovía hasta en lo dos fagógenos una fuerza defensiva que aumás recóndito de sus piedras. L, os chicos, mente la resistencia del organismo, prolonque gritaban; los grandes, qué vitoreaban; garemos la duración de la existencia. lsS músicas y los cohetes y las campanas, El repórter á que aludimos no limitó su inque alborotaban, y los mismos automóviles formación á oir de labios del doctor Doyen que rugían: entre tanto ruido y clamor la las poco claras explicaciones que preceden; pobre villa de Oñate, como un noble ancia- fuese en busca del doctor Metchnikoff, uno no, se estremecía temblando. délos Herederos del gran Pasteur, y el docAllí, comimos, allí beBim. ó s una copa de tor Metchnikoff le dij o lo siguiente: Champaña. Paf a eomgf v ¿beber nos dispusie cI que le ha manifestado á usted el docron la mesa en el mismo claustro de la tor Doyen es muy interesante; pero á mí abandonada Universidad. Allí, donde la me es imposible opinar sobre ello mientras grave enseñanza de lds profesores se divul- no conozca los experimentos á que alude. gaba por él ambiente en otro tiempo, ¡allí X, o que sí puedo afirmar es que tengo el comíamos ahora nosotros, y allí saltaban convencimiento de que, en lo porvenir, será los taponazos del Champaña, irreverente- posible prolongar la vida humana. Ante mente... jCierto es que la vida se hallare todo habrá que determinar las causas de la pléta de filosóficos, de amargos contrastes. vejez, causas que no se hallan todavía bien I a filosofía de Aristóteles, substituida por definidas; pero las estudiamos y llegaremos la risa de las mujeres blancas; las estrofas á un resultado. Por ahora la humanidad áe Hornero, suplantadas por el grotesco ta- debe limitarse á aguardar y á tener corponazo del Champaña... Pero, enfin, pa- fianza. semos. Contentémonos con esas esperanzas. Al Y con el mismo buen orden de la mañana fin y al cabo, los sabios han. resuelto ya tanemprendirños la carrera por la tarde todos tos problemas, que muy bien pudiera sucelos 60 automóviles. Volvieron á cru ¿ar los der que resolviesen el de la prolongación de pueblos, las aldeas, las fábricas, las monta- la vida humana. ñas azules. Dimos vista á la mar. La sereLo que de seguro opinarán nuestros lecnidad del inmenso Océano se subía hasta tores, y nosotros también, es que deben darnosotros, confo invitándonos á detenernos. se prisa en su tarea; pero no será necesario ¿Para qué correr tanto? -parecía decirnos estimularles para que encuentren pronta soaquel tranquilo mar. Y en mi 1 interior había lución ún voz que confirmaba las palabras del ¡En ello tienen tanto interés como nosmar, y que repetía: ¿Para qué correr, en efec- otros to, tan descabelladamente, si más allá de la catrera no hay nada, no hay nada? I sabio es topar con un rincón amable y recogerse 1 IN METROPOLITANO ha. Administraá vivírnoslas dulcemente posible. ción de Correos POSTAL de Berlín ha rePero yo no disponía de la manivela del automóvil, y así no tuve más remedio que suelto construir dos líneas subterráneas de correr desaforadamente. Al llegar la noche tracción eléctrica, exclusivamenie destinapenetramos? en San Sebastián. Dimos una das al transporte de las cartas. Una de esas vuelta triunfal por las calles y deshicimos vías recorrerá los principales barrios de la la caravana. De este modo acabó la fiesta ciudad, y la otra unirá la Administración más brillante y original de todo el verano. central á la Casa de Correos y á la estación de Potsdam. I os túneles ae ambas líneas no tendrán J. M. SALAVERRIA más de 1,80 metros de anchura por 0,75 de altura. I os trenes postales no llevarán mecánicos y marcharán automáticamente. I os vigilará desde unos caminos huecos construidos entre las dos vías un personal escogido y circularán con una velocidad de A PROLONGACIÓN Ei doctor Doy en 40 kilómetros por hora. -ha afirtnsiíin f ti e 1 ha afirmado en el metropolitaDE LA VIDA Congreso que se noEn Chicago funciona ya un aprovechado de esta índole, habiendo ha celebrado recientemente es Ginebra que allí los ingenieros para su instalación los de los últimos descubrimientos de la cien- túneles de la nueva red telefónica cia médica se deduce que el hombre podrá vivir en lo porvenir durante varios siglos, ya que existe la posibilidad de prolongar la vida humana hasta la edad que alcanzaron los patriarcas de la Biblia. Semejante aseveración, por lo halagüeña y lo asombrosa, merecía la pena de ser con- en todos los amemos no redad, por contratos espefirmada, y así lo han intentado los reporten ciales Con las grandes fábricas extranjeras. Hijos parisinos, que han asaltado la casa del doc- de A. Magdalena, Arenal, 15, esquina á Bordadores. Camisas p a r a ftrac, S i tas. tor Doyen apenas regresó éste de Suiza. MAPAMUNDI L Grandes rebajas de precios