Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DE 1908. EDICIÓN 1 PAG. 4. mente lo mismo; pero, en fin, la intención es buena. Las berlinesas sueñan con estos tes del Adlon y no hay dama que deje de asistir á ellos primero por curiosidad, luego porque se aficiona. Hay, en efecto, en el Adlon por las tardes algunas figuras femeninas verdaj deramente soberbias, y una media docena de toilettes elegantes; pero faltan, sin embargo, la alegría, el encanto que á los tes de Armenouville dan la presencia de aquella colección de dem tnondaines que van á hacer exhibición de su riqueza y de su hermosura. Aquí en el Adlon se toma té, y, naturalmente, se flirtea un poco... Pero lo que más se hace es murmurar... En esta interesante ocupación pasan las damas berlinesas la mayor parte de su tiempo, y se murmura de todo, de la Corte y de los políticos, de los aristócratas y de las actrices... Esta ocupación debe ser muy saludable para el estómago, porque las señoras que al Adlon van á la hora del té devoran mientras charlan docenas de sanwichs y vacían los tarros de dulce que es un encanto. J las seis de la tarde el desfile comienza, V y por la Unter- den- Lindeu atraviesan rápidos los automóviles que conducen á sus domicilios á las interesantes elegancias berlinesas. El público continúa siempre a l a puerta formando la guardia para verlas salir y sin preocuparse de que interrumpen la circulación... Cuando abandona el comedor el último clientej los porteros vuelven á recoger cuidadosamente el toldo y le guardan hasta el siguiente día. Los berlineses os hablan del Adlon como de una maravilla, que es, en efecto, pues sólo en Berlín hay empresas capaces de gastar 17 millones de marcos en construir un hotel como éste, ó 22 millones en hacer tin restaurant como el Reingold. En el mej v sitio de Berlín, en la Pariserplatz, frente a edificio espléndido de la Embajada de Francia y al lado de la puerta de Brandemburgo, el Hotel AdLon es, sin dispata, único en el mundo. Pero el alemán no sostiene un hotel como éste, porque no tiene costumbre de pagar 1 precios que es natural que allí existan... Es, pues, un hotel para extranjeros, y los extranjeros le encuentran económico si comparan las notas con las que suelen poner en el Eksse Palace, de París, en el Hotel Mayestic antes palacio de Castilla) y ea otros por el estilo. La empresa del Adlon, para reforzar los ingresos, ha acudido á este recurso de los les con tan buena fortuna que hoy constituye su principal negocio. Los tes del Adlon se han puesto de moda y dentro de poco ó tendrán que agrandar el lócalo se verán precisados á echar gente á la calle. Las pobres conditorei serán las que sufran el golpe... Y eso que aquí hay gente para llenar todos los establecimientos grandes ó pequeños donde den a 3 go de comer ó de beber... Qiié apetito el de estas gentes! Berlín se se ve enSí... tre semanaaristocratiza... Yaen el Tierpor las tardes l OPLAS DEL DOMINGO EL REGRESO garten, lindas amazonas y trenes suntuosos... Ya hay un hotel chic donde ir á tomar té... No hay todavía el flirteo parisién, n- i la cocotte alborotada de Armenouville ó el Pavillon Ch nois; pero en cambio la gente viene en serio á tomar el té... En París es un pretexto... Aquí es una necesidad Y de los tés del Adlon. no saldrán líos amorosos, pero salen matrimonios como Dios manda. Y la moral gana ¿No les parece á ustedes? JOSÉ JUAN CADÉNAS. B crlín- S epti eiubr c -Mamá, ¿qué estación es ésta? -Hijo, debe ser Las Navas. ¡Un botijo leeche... -Claro, la misma que viste y alza; ¡niño, no bajes ahora, que se pone el tren en marcha! ¿Quieres que le llame feo al jefe de estación? ¡Caila! ¡Qué tino! -Pero, ¿qué haces? La he dao en mita de la cara con el panecillo! ¿A quién? -A esa mujer de la falda colora y la banderita. -No me gustan esas gracias- -Por ahí viene el pincha uvas. ¿Quién, el revisor? ¡Qué cara tiene de no haber dormido! -Ya lo sabes, tú te aplanas en ese rincón y duermes, pero Sin decir palabra, no te conozca los años que tienes; ¿y la Sultana? -En la cesta. ¡Ya está aquí! Chiquillo, échate esa manta, que no te vea. jYa viene! ¡Felices! -Buena mañana. ¿Tendría usted la bondad de los billetes? ¿Le agrada á usted el anís del Mono? -No me gusta el arma blanca. ¡Doroteo! es mi marido. ¡Doroteo! ¿Qué te pasa? -Que vienen por los billetes. ¡Me alegro mucho! tLevanta -Deploro haberles venido á molestar, pero... -Anda, que los va el hombre á picar- -Bueno, dile que se vaya, que han tocado á banderillas. -Usted perdone. -De nada. ¡Doroteo! ¿Qué te ocurre? ¡Gracias á Dios! ¿Qué te pasa? -Aquí, el señor, que ha venido á picarnos... -Oye, Paca. -Los billetes, digo. -Tome el revisor. -Muchas gracias; aquí hay sólo dos, ¿y el niño? -Como es peqaeño, no paga. -Pero pega, porque al jefe de la estación de Las Navas le ha puesto un ojo á la moda. ¿Con qué? -Con una castaña. ¿Dónde va el niño? -Ahí, durmiendo; ¿Quiere asted una ensaimada y un poco de vino de Haro? (Estos, por lo visto, tratan de que salte por el ídem) á este liiño le hace falta un suplemento. -Pero, hombre, tenga usted en cuenta... -Nada, si esto ya va á entrar en quintas dentro de poco. -Caramba, que le digo á ustea qus tiene cuatro, rio cumplidos. -Vaya, este niño ya no es niño; este niño ya se traga el humo. -Y le doy a usted dos bofetás en la cara. ¡Niñol- Pedrín! ¡Vava un nete! ¡En la estación inme ta se lo diré á usted de niio s! ¡Guau! ¡guau! ¡Cállate, Suliana! ¿conque también llevan perra? -Es mi marido el que ladra. -Esa cestita se mueve. -Sí, señor, porque es de magia. -Hay que hacer dos suplementos. ¿Quién habla? -Yo no le he faltado á usted. -Ni yo tampoco. ¡Caramba! -i Yo no quiero irála escuela! ¡Maldita cotorra! ¡Anda! ¿Conque va un viaiero más? Otro suplemento. y, ¿sabe usted lo que le digo? que está usted con mucha guasa, y haré mi reclamación. -Lo que á usted le dé la gana, pero aquí hay tres suplementos, y lo demás son patatas. ¡Ahí tiene usted el importe! -Está muy bien, muchas gracias. -O poco puedo, ó le cuesta á usted carita esta infamia. -Salud para ver criados al loro y á la Sultana. Vase el revisor riendo; el tren aumenta su marcha; la madre suspira y llora; el niño retoza y salta encima de los asientos; la cotorra ríe y canta la Marsellesa; la perra sigue ladrando con alma, y el padre, indignado, quita las correas de la manta y se enreda á correazos con todos; silba la máquina, entran en el túnel, salen y ¡qué cuadro, virgen santa! el loro pide ¡socorro! aulla triste la Sultana; el niño, al verse un chichón, locamente grita y rasca; la madre pide clemencia y el padre dice con rabia: ¡Otra vez que yo viaje lo haré solo y á mis anchas, y dejaré, si Dios quiere, los animales en casa 1. ANTONIO CASERO ¡JPa los gorriones! REVISTA FINANCIERA I A BOLSA DE MADRID La Bolsa madrK- leña ha estado muy firme durante la semana pasada. Han ganado 15 céntimos el Interior al contado, que vale 84,65; 30 céntimos el Amortizable antiguo, que cotiza á 101,45, y J 5 céntimos el Amortizable nuevo, que queda á 90,25. Nada se sabe de los proyectos del sefioi González Besada; pero el mercado tiene confianza en él y la nota optimista es la que domina. Los pioblemas que tendrá que resolver el actual ministro de Hacienda son, sin embargo, complejos y numerosos. Hasta ahora sólo se sabe que antes de terminar e te año J