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ABC. VIERNES 18 DE SEPTIEMBRE DE J 908. EDICIÓN i. aPAG. 14, SAN SEBASTIAN. E L CONCURSO HÍPICO Fot rrederi SS. MM. Y EL PRINCIPE DE BATTENBERG, CON SU SÉQUITO, EN LA TRIBUNA REGIA DEL CAMPO DE ONDARRETA DE NUESTRO CORRESPONSAL UCEN R M OA p L VATICANO El marqués de Pidal, Y F I oniRiNAi embajador de España YELQUIRWAL en el Vaticano, ha concedido una interviú al corresponsal del New York Herald, á quien ha hecho interesantes manifestaciones acerca de una tentativa de reconciliación entre Italia y la Santa Sede en tiempos dei marqués de Rudim. Este, según el marqués de Pidal, era partidario de un acuerdo entre el Vaticano y el Quirinal. Las ideas revolucionarias llevaban á la política italiana por derroteros peligrosos, y no pudiendo contar con un partido conservador enérgico y resuelto, el marqués de Rudini creyó encontrar lo que buscaba entre los católicos italianos, que, fieles al non, expedit de Pío IX, no intervenían en las luchas políticas. El marqués de Rudini se preocupaba tanto del progreso de las ideas radicales, que, euando le designaron como jefe de la coalición que produjo la caída de Crespi, no quiso unirse á los elementos avanzados de a. Cámara, temiendo que las elecciones fuesen favorables á los radicales. Al marqués de Pidal le dijo en aquella época el marqués de Rudini lo siguiente: Al pueblo italiano le gustan los incidentes dramáticos. ¿Qué sucedería si el Papa y el rey Humberto se encontrasen en la calle y el Monarca saludara al Papa y éste bendijera á aquél? Sería el principio de una reconciliación que el pueblo italiano acogería con alegría. Comprendió entonces el marqués de Pi dal que su amigo el marqués de Rudini había pensado en él como intermediario, y fue á visitar al cardenal Rampolla, que le acón 1591 el marqués de Rudini se negó á ser e 1 sejó que se dirigiera directamente al Papa. leader del partido conservador porque estaAsí lo hizo á los pocos días. ba convencido de que nada se podía hacer León XIII le escuchó atentamente, y lue- con los radicales. Pues bien; el 6 de Febrego le dijo en italiano: Va bene efioi? (Está ro de 1891 el marqués de Rudini, apoyado bien, pero ¿y después? precisamente por la extrema izquierda, fue También tenía el Papa ideas conciliado- nombrado presidente del Consejo. ras, y añadió: Al hablar del Vaticano, el marqués de Pi ¡Cuántas cosas grandes podríamos ha- dal comete algunas exageraciones. La idea eer Humberto y yo en bien de Italia y del de una reconciliación fue hace tiempo acamundo entero! riciada por varios prelados, pero siempre Las negociaciones marchaban, según el han fracasado tales intentos. marqués de Pidal, por buen camino, cuando Eran partidarios de ella el padre Tosti un incidente deplorable tas interrumpió. monseñor Carini, amigo de Crespi y de Después déla derrota del general Baratieri León XIII; monseñor Galimberti, que reen Adoua, algunos miles de soldados italia- dactó la Encíclica; monseñor Boccali, y nos cayeron prisioneros de Menelik. Su monseñor Bacelli; pero el embajador de Santidad León XIII dio al obispo Macario Francia, Mr. Lefevre de Béhaine, consiguió el encargo de visitar al negus y pedirle que evitar la reconciliación cuando el cardenal pusiera en libertad á los prisioneros ita- Rampolla, de regreso de Madrid, propuso á lianos. León XIII el programa político siguiente 1 Menelick se negó á ello. Esta humanita- Intransigencia absoluta en la cuestión del ria tentativa del Papa excitó la susceptibi- poder temporal y acuerdo con Francia. lidad del pueblo italiano, y el fracaso de Este último subsistió hasta que en 1896 Mons. Macario en Addis Abeba tuvo como surgió la cuestión Dreyfus. consecuencia el fracaso de las negociacio En Italia, el cardenal Rampoüa se opuso nes encaminadas á conseguir que el Vati siempre á la reconciliación. cano y el Quirinal hicieran las paces, Es posible que el marqués de Rudini se haya servido del marqués de Pidal para ex -l asta aquí lo que ha manifestado el mar- plorar el pensamiento del secretario de Es 1 qués de Pidal, á quien no debe haber- tado de León XIII; pero sabía muy bien le sido muy fiel la memoria en esta ocasión. cuáles eran las tendencias del Vaticano y El marqués de Pidal concede excesiva conocía las dificultades insuperables que se importancia á una misión conciliadora que oponían á una verdadera reconciliación. No el marqués de Rudini no le confió nunca. se hubiese expuesto á un fracaso seguro. Ha interpretado mal lo que el marqués de Todo esto no impide que la interviú dei Rudini le dijo, y se ha hecho la ilusión de marqués de Pidal tenga mucha importanque representaba el papel de intermediario cia como dato para la historia anecdótica en una reconciliación que no deseaban las de Italia durante la segunda mitad del siglo xix. partes interesadas. Otras inexactitudes contiene la interviú FRANCO FR ANCHI del marqués de Pidal. Afirma éste que en Roma, 12 Septiembre, 1908.