Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C V I E R N E S) 8 D E S E P T I E M B R E D E i 908. E D i C I O N 4. PAG. 12. termómetro clínico, para los partes que han de dar al médico tan pronto como éste acuda hoy á la sala. De un momento á otro se espera que llegue el Juzgado instructor para tomar declaración á los heridos. acia el lugar del suceso. No era anoche tarea fácil el ir á Barajas, pues la tormenta violentísima que cayó á las diez había puesto casi intransitables los caminos. Sin embargo, después de no pocos trabajos, y siempre con el propósito de informar á nuestros lectores lo mejor posible, logramos encontrar en tina cochera un carruaje y dos briosos caballos, con los cuales se podía intentar la excursión. Pasadas las Ventas del Espíritu Santo nos encontramos una pareja de la Guardia civil, á la cual interrogamos sobre si había ido gente de Madrid á Barajas durante la noche. Solo un aut nióvil- -nos dijeron- -iba hace un lato 1 a: ia allá ocupado por varios periodistas, pero se asustaron de la noche y regresaron á Madrid. Pues adelante- -replicamos nosotros, -y al trote largo de los caballos fuimos pasando la Ciudad Lineal, unos kilómetros después el pueblo de Canillejas. Atravesamos la Alameda de Osuna, y en las primeras horas de la madrugada llegábamos á Barajas. El médico del pueblo, D. Pedro de Pedro, el boticario y el ¿ura, acudieron solícitos á prestar los primeros socorros. Hilas, gasa fenicada, árnica, todo lo necesario para las curas lo traían los vecinos en sus casas. Inmediatamente mandé un propio á la finca del Sr. Baiier, en la Alameda de Osrna, para dar parte al gobernador civil de Madrid. Mientras se llevaba ios Heridos, uno murió á los pocos momentos en el mismo campo de maniobras, el resto de la tropa obedecía la voz enérgica de uno de los jefes, que decía: ¡A formar! A las cinco de la tarde, en automóvil llegó el capitán general. El día ha sido de luto para este pueblo. Las mujeres y los niños no han cesado de llorar. Entre los vecinos hay tres que tienen hijos artilleros, y acordándose de ellos, exclamaban repetidamente: Pobrecitos, pobrecitos, lo mismo les podía haber pasado á ellos. 1 Nos despedimos del alcalde, felicitándole por su conducta, y antes de emprender el regreso á la corte fuimos al lugar donde había ocurrido la explosión. En un montículo, á unos 200 metros del lado izquierdo de la carretera, yendo desde Madrid, frente á una pequeña y modesta ermita, en donde se venera la imagen de la Spledad, vimos todavía las huellas que habían dejado las ruedas de los cañones, apenas borradas por la lluvia torrencial que cayó pocas horas antes. I a noticia en Madrid. Ya hemos dicho que aun cuando la explosión que tantas desgracias produjo ocurrió á eso de las tres de la tarde, la noticia no llegó á los periódicos hasta última hora. Después de las ocho comenzaron á recibirse detalles de lo sucedido, y á media noche se hablaba en todas partes del terrible accidente. Huelga decir que esto produjo en el público penosísima impresión, y que A B C con toda España, lamenta de corazón esa horrible desgracia, que lleva el llanto y la angustia á muchos míseros y honrados hogares, y el duelo general al brillante Cuerpo de Artillería y á todo nuestro valeroso y sufrido Ejército. Al sargento Julián Lorenzo, si su estado lo permite, le será practicada esta tarde ó mañana la amputación del brazo derecho, por la raíz. Al artillero Agustín Prieto, que es el me nos grave de los tres, le será practicada esta tarde la amputación de la parte dañada. Los cinco heridos restantes, cuyo estado fue calificado de leve, continuaban hoy ea estado satisfactorio. Ninguno de los heridos será trasladado, por ahora, al hospital de Carabanchel pl muerto. El artillero muerto, Andrés García, no presenta lesión alguna exterior Su muerte la ocasionó la onda de los gases al producirse la explosión, pero tendrá destrozados todos los órganos interiores. La autopsia le será practicada esta tarde ó en las primeras horas de mañana. l uevo médico. A la una de esta tarde se ha encarga do del servicio de la clínica del Buen Suceso el médico Sr. Tejero. l lsitas. Durante el día los heridos han sfflo objeto de muchas visitas. A primera hora desfilaron ante la clínica los jefes y oficiales del regimiento á que los heridos pertenecen. El coronel, Sr. Ugarte, alentó á los heridos con frases de cariño, que éstos agradecieron profundamente. -También los han visitado algunos gene rales y nuevamente las autoridades supe riores de la pía; p l personal. Merece toda clase ae elogios el perso nal de la clínica. Este, en unión del personal subalterno, permanece constantemente junto á los heridos, atendiéndoles con asiduidad y esmero. El director del hospital Militar, Sr. LacaHe, visitó esta mañana la clínica, felicitando al personal por su brillante comportamiento. H N C u Barajas. Trátase de un pueblecito de unos 2.000 habitantes, que acaba de disfrutar estos días de las fiestas tradicionales durante el mes de Septiembre. En la plaza del Ayuntamiento Sun están colocadas las talanqueras y los carros que formaban la improvisada plaza, en donde anteayer mismo se lidió una corrida de novillos. Después de haber cambiado impresiones con varios vecinos, logramos avistarnos con el alcalde, á pesar de lo inoportuno de la hora. Eran las dos de la madrugada. La autoridad municipal de Barajas está representada por un hombre de unos cuarenta años, de rostro afeitado, hablar franeo, modales expresivos y amable trato. Se llama D. Jesús Serrano. Le interrogamos sobre el suceso del día, y en seguida, emocionado, nos refirió, poco más ó menos, lo siguiente: Serían las dos y media de esta tarde, cuando me encaminé desde mi casa hacia el cerro del Zurrón, donde sabía que había prácticas de Artillería. Me acompañaban varios amigos, entre ellos un D. Enrique, que es de Madrid y cuyo apellido ignoro, al cual le dije yo al ver los cañones: ¡Mire usted que si reventara uno de esos! -Qué cosas tiene usted- ne contestó; -eso sucede muy raras veces. Diez minutos más tarde, y estando en grupo á unos veinte metros de la batería, una explosión terrible y un fogonazo espeso nos privó de la vista en los primeros momentos. Los ayes, los gritos de dolor, las exclamaciones de terror que oí entonces me dejaron al pronto como atontado. Bien pronto me repuse y me ofrecí al capitán de la batería, poniéndome á su disposición y conmigo á todo el pueblo. A mi izquierda, un poore soldado, con la pierna materialmente deshecha, con acento quejumbroso, invocaba á la Virgen y repetía sin cesar: ¡Madre mía! A un lado y á otro no veía más que sangre. A escape organizaron los servicios para auxiliar á los heridos. En escaleras, en sillas, en hombros, los transportaban los vecinos al Asilo del Carmen, que está un kilómetio del sitio donde ocurrió la explosión e l Ayuntamiento. El Ayuntamiento, en la sesión que este mañana celebró, y por iniciativa del alcaide, ha adoptado el acuerdo unánime de ha cer constar en acta el sentimiento de la representación del Municipio por la catástrofe de Vicálvaro. i a causa de la explosión. No se conoce aún el dictamen de los A l ás detalles. técnicos que han reconocido el cañón y han El estampido de la explosión se oyó de fijar la causa exacta del siniestro. Pero en cinco 0 kilómetros á la redonda. personas competentes en la materia opinan- -El 4. regimiento de Artillería está acan- que el motivo no ha sido otro que el que retonado en el cuartel de Vicálvaro desde el cogemos en nuestra información. El estallilunes. do del primer fulminante hubiera ocasiona- -Ya hemos dicho que los cañones de do, claro es, la rotura del tubito que lo eneste Cuerpo son modernos, de tiro rápido. cierra; pero no hubiera hecho ni siquiera Añadiremos ahora que los proyectiles con una grieta en la masa de acero del cañón, que ayer se hacían los ejercicios son tam- cuanto menos la fractura de la pieza de bién de nueva construcción y de 28 kilogra- cierre. mos de peso. Es, por tanto- -añaden esas personas cont -El artillero muerto era natural de Vi- petentes, -lo más verosímil que los artillellanueva de la Serena (Badajoz) observaba ros, al colocar el segundo fulminante, na excelente comportamiento, y por ello y por apretaron bien el tornillo, ó bien que el cesu diligencia y disciplina era estimado por rrojo tenía algún desperfecto, y más probalos oficiales. ble lo primero, dada la escrupulosidad coa que se inspeccionan de ordinario las piezas A primera hora. En las primeras horas de la mañana y mayormente en días de tiro. fueron nuevamente reconocidos los heridos l médico y el farmacéutico de Barajas. por el profesor médico de guardia D. RamiPersonas que presenciaron la expío ro Terreira. El estado de los sargentos Nemesio Mi- sión nos aseguran que los primeros en acu ñambres, Julián Lorenzo y artillero Agus- dir al socorro de los heridos fueron el métín Prieto sigue siendo grave, especialmen- dico del pueblo de 4 Barajas, D. Pedro de Pedro, y el farmacéutico, D. Joaquín Martínez, te el del primero. Al sargento Nemesio Miñambres fue pre- quienes se multiplicaron prestando oportuciso administrarle inyecciones de suero fi- nos y eficacísimos auxilios. El Sr. Martínez proporcionó cuantos medicamentos fueron siológico y cafeína. No obstante, ha reaccionado muy bastan- precisos hasta eme llesró el botiemín militar te, y su estado continúa siendo muy grave. de urgencia. EL DÍA DE HOY E