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sentar ejemplos prácticos te horrorizarías, de los cuadros íntimos que se observan á diario en el seno de familias que creemos felices por tener ó aparentar tener caudal. El verdadero equilibrio, la positiva dicha, PRESUPUESTOS La cuestión de ochavos, no existe, no puede existir si no os cuidáis r c o m o despreciativa- de mantener el superávit en los afectos y ert mente se la calificaba en los tiempos en que los intereses. Y para ello tenéis que comparabundaba esa clase de moneda por Espa- tir las alegrías y los dolores, consolaros muña, resulta aún enojosa para muchos, sobre tuamente, animaros en toda ocasión y, sotodo cuando se trata de la vida del hogar. bre todo, saber siempre con lo que contáis. %1 tal ochavo era repugnante por lo sucio y Esos detalles os deben ser conocidos. lo antiestético; pero el centimito es simpático Todo lo que tiene de grato el hacer juntos y lindo, siquiera no circule con la frecuen- el presupuesto de la vida común tiene de cia debida. Porque yo creo que la forma de enojoso y triste el advertir desconfianza ó la moneda influye mucho en la economía dudas en cualquiera de los dos. Es muy hudoméstica. Así, por ejemplo, las monedas de mano g uardar en un cajón ó en el fondo ds níquel de 20 y 25 céntimos que circulan en la conciencia dinerillos ó penillas; pero no el extranjero, los billetes de cinco y diez por encerrarlas bajo siete llaves dejan de liras italianos y los luises de oro franceses atormentarnos, y para el que ama de coranos obligan á guardarlos en portamonedas zón tanto le duele sufrir á solas sus angusporque tienen n valor moral superior al de tias como observar inquieto y apenado á la nuestra propia moneda. De igual modo, si cir- persona amada tratando de ocultarnos algo culasen los céntimos, no desdeñaríamos esa que, por lo mismo, ansiamos conocer a pérdida, al parecer insignificante, pero enor- dientemente. me en las grandes sumas que representan tres Ya ves euán importante es el problema de ó cuatro céntimos de diferencia. Dios me li- los presupuestos. bre aconsejarte la cicatería; pero no llegarás á la prosperidad sin tener al céntimo tus cuentas. JC 1 secreto de la riqueza de los multimillonarios, de las grandes fábricas, de las 1 A DESIGUALDAD DE poderosas empresas, estriba en no desperdiPECHOS EN LAS ciar lo pequeño, lo que parece carecer de L valor positivo. NODRIZAS. Así, por ejemplo, en las casas de banca, en cotizaciones y descuentos se cuida muUn estudio estadístico realizado poi los cho de esos céntimos que dejamos sin médicos de la Inclusa de París respecto á dolor en las taquillas. Una gran fábrica las nodrizas externas que crían á los niños en de máquinas de coser recuenta los paque- el campo, les ha hecho observar que en 5 ¿o tes de agujas y hace pagar las que faltan á examinadas por ellos, 419 nodrizas presenBU dependencia, y bien sabes que en la co- taban diferencia en los pechos, siendo macina, ese pequeño laboratorio doméstico, yor el izquierdo en ua 51 por 100, mayor el todo debe ser pesado y medido, corno en los derecho el 25 por 100 é iguales el 24 por 100. grandes laboratorios científicos é indus- Esta diferencia de pecho tenía sus consetriales; cuencias inmediatas sobre la secreción lásEs decir, que tenemos que conocer cuan- tea, y especialmente sobre la cantidad y to ganamos y cuanto gastamos. La medici- composición de la leche segregada, de que na ha dado un paso de gigante el día que variaba en cada mama. pudo precisar las más insignificantes pérdiA veces era casi igual la cantidad; pero das sufridas poi el organismo, llegando á en los casos de gran desproporción, el pedosificar escrupulosamente la cantidad de cho que era más pequeño se atrofiaba, promedicamentos necesarios para curar nues- duciendo una cantidad mucho menor que tras dolencias y examinando con deteni- el otro, variando de 46 centímetros cúbicos miento lo infinitamente pequeño, lo micros- á 335 centímetros cúbicos de leche. cópico, los centimitos del organismo. La cantidad de manteca en el menor esRecordaba al comenzar esta carta que an- taba aumentada de 52 á 120 por 100, dismitiguamente, como resto de un romanticis- nuyendo la lactosa y aumentando la camo suicida y enfermizo, la cuestión de ocha- seína. vos se miraba con desprecio por damas y Esta anormalidad en la composición de la galanes más ó menos enamorados. Aun leche explica la repulsión de los niños de dura el convencionalismo de palabras, si- pecho á mamar del pecho menor, dando luquiera los espíritus sean más utilitarios, gar á la atrofia de la glándula y á que la dado el ambiente social que respiramos, no nodriza se vea precisada á dar el pecho con siendo infrecuente ver un caballerito ó ína- uno solo. damita casados por el vil interés, bien Esta diferencia no tiene relación con ledisfrazado bajo mil formas galantes, que siones locales ó pulmonares, salvo los casos hacen todo lo posible por desdeñar la cues- en que hubo abeesos del pezón. tión metálica con aparente generosidad y Suele ser esta asimetría producto de la desprendimiento. Es decir, que se aprove- herencia, y se acentúa cuando el niño no chan de las ve atajas del caudal aportado mama más ¿ue de ua pecho. Para remediar por l parte contraria, sin querer intervenir este mal es preciso aconsejar á las nodrizas en los detalles económicos, que dejan pere- que lacteen con el menor, analizando sepazosamente en manos de administradores no radamente la leche de cada mama en tos siempre celosos. recocimientos, á fin de no considerar en De ahí resulta que viven, al parecer, con- ocasiones como anormal en la composición tentos y felices; pero la propia humillación una leche excesivamente grasa obtenida de les hace renegar de la supuesta cicatería un pecho cuando ffil opuesto segrega un del rico, si es previsor, ó bien malgastar con líquido en buenas condiciones. él alegremente hasta la última peseta, pues Por lo demás, puede perfectamente criarao quieren tratar la cuestión de dinero ja- se á un niño con un solo pecho, siempre que más. ¡Cuántas ruinas, miseria? é infamias tenga régimen y la cantidad y condiciones produce esta conducta! Si hubiera de pre- de la leche sean nornuies. CARTAS A FLORA CUADROS REALES LA MAMA 1 TA Cintró en el departamento con gran apara to de cajas y paquetes. Era una gran figura decorativa, bien adornada de gasas y encajes. Una niña, vestida como una gran miñeca, la acompañaba. Tenía la tiesura de una figura de cartón; las botas nuevas debían oprimirla los pies; las manos calzaban guantes blancos, cuyos dediles rebeldes no habían logrado ceñir los deditos de la criatura. Nos miró con cierta curiosidad asustadiza, y euando la sentaron en los almohadones no acertaba á colocarse cómodamente, y el sombrero se le caía á n lade y á otro. La señora, después que se instaló, se entretuvo, no sin cierta impaciencia, en rehacer el lazo del sombrero y en arreglar el vestí do de la niña. ¿Estás contenta con tu mamaíta, Lulú? -la preguntó, cubriéndola ds besos. La chica movió la cabeza afirmativamente, mirando al suelo. Después sacó una caja de bombones y se la dio. Más tarde, el movimiento del vagón mareó por completo á la pobre criatura, y hubo que quitarla parte de los perifollos y auxiliarla en sus bascas y menesteres. Malhumoróse la dama, y sólo se tranquilizó cuando la niña, acostada en el asiento, concilio un sueño de piedra. Nos hizo una pequeña conferencia acerca de lo que cuestan los hijos, de lo que se sufre con ellos, y terminó afirmando que no compensan las ale, grías que pueden dar. Pero ella idolatraba á su Luisita. Su pobre padre no la conoció. Ella se consagraba á la hijita de su alma. Otras señoras sensibles hicieron coro y nos refirieron escenas tiernas, maternales. La conversación fue en crescendo, y se habló de sociedad, y de aristocracia, y de parentescos y de amistades. La niña dormía y nos fuimos durmiendo todos. Por la mañana la mamaíta Itté al tocador, de donde volvió resplandeciente y maravillosa. La niña, en su ausencia, se desesperezó y nos miró silenciosamente. -Ahora vendrá mama- -la dijimos, asombrados de su indiferencia. Un señor viejo que había venido callado, leyendo sin descanso, la dijo, acariciándola: ¿Te llamas Luisita? y la infeliz muñeca respondió ingenuamente: ¡No, señor, Pacat V. F. DICHOS Y HECHOS la últimajunPRESERVACIÓN DE LA tEn celebrada en- -a INFANCIA CONTRA París por el ConLA TUBERCULOSIS sejode Adminis- -tracióndelaObra Grancher se dio cuenta del éxito crecientt de la fundación. En la actualidad hay colocados 367 niños en distintas localidades, y se ha firmado un convenio entre la presidencia de la Obra y la administración de las manufacturas del Estado para que aquélla se encargue da los niños de obreros tuberculosos que trabajan en dichas manufacturas, que comprenden la fabricación da cerillas, tabaco, pólvora, etc.