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AB C. SÁBADO la DE SEPTIEMBRE DE 1908. EDICIÓN i. a PAG. 14 EN PLENA COSECHA Fot. Moya VALENCIA. LAS FAENAS DE L RECOLECCIÓN EN UN ARROZAL do del público, que sigue con ansiedad im También se afirma que esa enfermedad ponderable aquella trágica y rápida escena. e debe al abuso de las bebidas alcohólicas. LAS FERIAS El toro mira al osado diestro que le desaAfirma Mr. Lancereaux que este es otro DE SALAMANCA fía. A la vez arrancan uno contra otro. Peerror y que no ha observado ningún síntodro Romero hunde su acero en la fiera con ma en bebedores, á menos que éstos sean al 11 y hábil, con vista tan mismo tiempo gotosos. onvieneu varios cronistas en que debió mano tan firmeres tan redonda como herida cae También se ha dieho que la arterio- esclo- ser el año de 1794 cuando José Rome- certera, que la tosis es un efecto del abuso prolongado del ro, figurando como tercer espada en la cua- por un rayo. El público, enloquecido, aclama al mata tabaco, porque el tabaco ejerce una acción drilla de su hermano Pedro, murió de una directa sobre la circulación capilar. No es cornada en la corrida celebrada en la plaza dor; pero Pedro Romero no escucha los aplausos ni los recibe con graciosos saludos esto cierto tampoco, porque muchas perso- Mayor. nas que no fuman padecen arterio- escloCarlos IV prohibió las corridas en 1805; paseando la plaza con su andar gallardo rosis. pero su hijo y sucesor Fernando las resta- gracioso. Es el hermano desgraciado que llora la Como no es posible determinar la causa bleció, y, por si fuese poco, creó en Sevilla material de la arterio- esclorosis, se ha atri- una escuela de tauromaquia en 1830, supri- muerte del que era carne de su carne, sangre de su sangre, compañero de su vida. buido en estos últimos tiempos, dice mon- mida cuatro años después por Isabel II. Pedro Romero ha vengado á su hermano, sieur Lancereaux, un papel preponderante Tanto ó más interés que el desgraciado en el génesis de esta dolencia á las enfer- accidente de José Romero tiene la proeza va á buscar á su padre, le abraza, lloran medades infecciosas, pero de que existan que á continuación realizó su hermano juntos, y lo demás toreros sacan de la plaza á aquel grupo conmovedor. arterio- esclorosos que hayan tenido escar- Pedro. El espectáculo no prosigue. Los espectalatina, viruelas ó tifus, no puede deducirse Somoza narra el episodio diciendo que tal afirmación. cuando el famoso espada vio á su hermano dores abandonan su localidad mustios y Cree Mr. Lancereaux que la arterio- esclo- mortalmente herido se dirigió á la barrera, llorosos, formando firme propósito de no rosis nace de otras dos grandes enfermeda- tomó una espada y echó á correr hacia el asistir jamás á espectáculo semejante. No lo dicen las crónicas, pero es presudes: de la gota y de las dolencias saturni- toro sin pedir autorización, sin escuchar las nas (intoxicaciones por medio del plomo) y súplicas de su anciano padre, que presen- mible que al año siguiente el pueblo salque influye principalmente en ella el estado ciaba la corrida, y que al ver la muerte de mantino se entusiasmase al ver de nuevo á la Mariseca anunciadora de la gran fiesta. del sistema nervioso. Coincide con la altera- un hijo temía la del otro. La Mariseca existe todavía. En tiempos ción de los cartílagos y de los tejidos fibroAmarillo de cólera, erizado el cabello, con sos de escasa vascularidad. Y cita Mr. Lan- el estoque en una mano y sin la muleta en antiguos descollaba en el Rollo, hasta que eereaux el caso de un individuo, quien des- la otra, fuese á la fiera, y para llamarla y al caerse en 1669 mató á un hombre. Después de un traumatismo de los nervios del separarla del cuerpo de su hermano dio un pués lució en el frontón de la acera de la plaza Mayor que mira á Poniente. Debió hombro padeció la esclorosis en las arterias grito espantoso. del lado enfermo, mientras las del otro braAl oir aquel grito no se tuvo por increí- ser un maniquí ridículo, pasó á ser un baszo continuaban en su estado normal. bles aquellos gritos que en las batallas de tidor rojo con un toro pintado, á cuyo pie se De manera que Mr. Lancereaux opina Hornero daban los guerreros y eran oídos anunciaba con cifras los días de la fiesta, para convertirse en un toro de hoja de lata, que precisa cuidar ante todo él sistema ner- en medio del combate. vioso para retrasar y hasta para evitarla Aquel grito produjo un general silencio. sobre el que se marcan los días de las corrienfermedad, y aconseja un tratamiento de La atención del público no está ya en la li- das y el cual toro gira á manera de veleta yoduro de potásico y de yodotirina. dia. Ya no es el héroe de la fiesta el toro sobre el asta de una bandera en la Casa Si de las opiniones de Mr. Lancereaux provocado y enardecido. En medio de la Consistorial cuando hay corridas. Si no las nos hemos ocupado es porque difieren de plaza, un padre, arrodillado, pide al cielo hay, no. Y cuando no las na habido tampoco ha las que están más extendidas, por lo cual que sálvela vida á un hijo querido, ya que habido feria, porque lo esencial son las coconviene que los médicos y los enfermos las otro acaba de perderla. conozcan. El terror y la compasión se han apodera- rridas. -C.