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DE TODO EL MUNDO, POR CkBLE, POR TELÉGRAFO Y DE TODO EL MUN DO 1, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y vw SEVILLA. HUNDIMIENTO ESPANTOSO RUINAS DE LA FABRICA DE TEJIDOS DE LOS SRES. SERRANO Y PÉREZ DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL Fot. OJmedo. A B C EN BERLÍN CE PROHIBE... Cuando en España ve naos un letrerito donde se nos prohibe hacer cualquier cosa, ya sabemos que aquello es letra muerta. La prohibición entre nosotros equivale á una autorización, y es tal la costumbre que tenemos de faltar á semejantes órdenes, que basta que nos prohiban una cosa para que nos acometan más deseos de quebrantar lo disdispuesto. Para un español, por lo tanto, es un verdadero tormento viajar por Alemania, porque por todas partes tropezamos con el consabido letrerito prohibiéndonos fumar, estar parados, atravesar, salir, entrar... ¡Qué se yo! ¡Aquí parece que está prohibido hasta el respirar! Y cuidado con que faltéis á lo ordenado... Cuando menos lo sospechéis veréis salir de las entrañas de la tierra un policía, que casi siempre es un hombre gordo, con unos bigotazos muy grandes y un casco formidable, que se os acercará furioso y con la cor. tesía más exquisita os sacudirá fuertemen- mente, en los bancos de las nodrizas está prohibido que se siente nadie. Si esta prohibición fuera imitada en España, ¡pobres soldados! En ciertos parques está prohibido fumar, sin duda por temor á que se ineendien los árboles. Si nos detenemos breves momentos en la puerta de Branderburgo observaremos que coches, carros, carretas, automóviles y bicicletas van y vienen por los arcos laterales, cuidando bien de no atravesar jamás el arco central. ¡Es el arco reservado exclusivamente al Emperador. No hay ningún país en el mundo donde á Cintramos en un café... Si por casualidad se nos ocurre pedir un periódico, el los automovilistas les esté prohibido tocar oberiellver nos enseña un cartel fijado en la una bocina de determinado ¡sonido. En Berpared: ¡Prohibido leer aquí periódicos -El lín, sí... En Berlín existen ucas bocinas que que quiera leer tiene que subir al primer sólo el automóvil del Kaissr puede usar. Hubo necesidad de todo un imperial depiso del café. No es ésta la sola prohibición, porque creto para autorizar al Kronprintz á que lletambién está prohibido llevar sueltos los vara en sus automóviles la misma bocina. Está prohibido arrojar papeles en la calle, perros, y en otro cartelito se advierte que, si queréis, en el mostrador os facilitarán ni siquiera los prospectos que recibís al pasar, ni el sobre de una carta que os estorba; tinas cadenitas para tenerlos sujetos. Hay jardines donde unos bancos están está prohibido pasear en bicicleta por dereservados á los paseantes; otros, á las no- terminadas calles; está prokbido permanedrizas, y caminos por donde no pueden cer largo rato en las salas de: las estaciones; circular los cochecitos de niños. Natural- está prohibido sacar fotografías en los jarte, amenazándoos con los mayores castigos. ¡Oh! ¡No se bromea aquí con la Policía! Yo he tenido la curiosidad de ir anotando algunas de estas prohibiciones, no todas, porque llenarían un número de A B C, y he podido advertir al propio tiempo que el pueblo alemán, con el admirable espíritu de disciplina que le caracteriza, observa escrupulosamente lo mandado y no falta jamás á ninguna de las órdenes que le son impuestas en los mil cartelitos donde figura el consabido: ¡Verboieu! ¡Prohibido!