Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C M I É R C O L E S o D E S E P T I E M B R E D E JQO 8, E D I C I Ó N i. P A G 14. BILBAO. BECERRADA BENÉFICA LA PLAZA DE TOROS DURANTE LA BECERRADA A BENEFICIO DE LAS FAMILIAS DE LOS NÁUFRAGOS DEL CANT ABRJCO Fot. Santaló. EL ESPADA COCHERITO DE BILBAO (X) DIRIGIENDO LA LIDIA F Sló COPLAS DEL MIÉRCOLES LO QUE SE HABLA EN LOS CAFES (EN EL COLONIAL) -Vaya; la última palabra; ¿hacen las siete pesetas? ¡Que no! -Pues tú te lo pierdes porque contratas como ésta, en los tiempos que corremos, difícilmente se encuentran Buenos están los negocios! Si el que se mete en empresas teatrales se merecía ir uncido á una carreta! -Creo que no es para tanto. ¿Que no? Con las desigeri ias de los artistas de ahora, el infeliz que se meta en un negocio la diña. ¿Que no? -Siempre se exagera. -Pues si hay tiple que se arranca á pedirte ocho pesetas de sueldo y un beneficio, y, además, un par de medias tostadas y una semana de préstamo, por si hay quiebra. ¿Me parece que es frescura! -No tanto. ¡Si hay cada frescal Pero vamos á lo nuestro, que es lo interesante. Aceptas? -Que no. -Pues por tí lo siento, porque luego, caando sepas que los que hoy son racionistas. como Asnez y Castañeira son directores de cines ilustrados y hasta estrenan comedias de Benavente, de Linares y Dicenta, mientras que tú, por tus moños, muerto de hambre te paseas por la calle de Sevilla, ¡ya verás como te pesal- -Pero, por Dios, don Tiburcio, ¿es posible que usted crea que un aztor de mi prosapia y mi talento se avenga, como cualquier racionista, á hacer bolos á Azuqueca? ¡Ni que estuviera yo loco! -Bueno, pues como tú quieras. -Porque entodavía hay clases, y, la verdad, aun me queda un poco de lacha artística, y es justo que la defienda. -Ni tú sabes lo que dices ni tú sabes lo que piensas... ¡Mira tú que llamar bolo á una temporada en regla de cuatro meses, á cuatro funciones por mes... ¡Quisieran muchos pescar este momio y cobrar siete pesetas por fundón, que es una ganga de las pocas que hoy se encuentran. Pero ya que tu no quieres, contrataré á Candileja, ue también tiene lo suyo si día que está de veaa. Canta, toca la guitarra y baila; imita á Carreras, y en lo de meter morcillas es hoy el rey de la escena. -Pues que vaya. Por mi partt no hemos de tener polémicas. -Si eso yo lo sé. -Y de paso, bueno será que le advierta que yo sé llenar mi puesto cuando el caso se presenta. Yo no soy precisamente un González Hompanera, ni tampoco soy un Máyquez; pero yo hago, si se tercia o que haga cualquier homónimo, es decir, cualquier colega, desde el modesto saínete á la entonada tragedia. Y si usted lo pone en duda, lo atestiguo con la Prensa. Lea usté El Htgo, de Fraga, El Pimiento, de Orihuela; La Mantequilla, de Soria, y hasta El Velón, de Lucena. ¿Usted me ha visto á mí El sentí de la muerte? ¿No? ¿Y Electro? ¿Tampoco? ¿Y Las doce y media? ¿Y el zapatero de El santo de la Isidra? ¿Y La verbena? ¿Me ha visto usté á mí el Tarmgo de Elpuñao? ¿Tampoco? ¡Esa es mi obra, porque un Tarugo igual que yo no se encuentra! -Si yo sé lo que tú vales. -Mil gracias. -Si yo quisiera que te vinieras conmigo; pero en las ocho pesetas que me pides, no es posible. ¿Te conviene siete y media?