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A B C MIÉRCOLES 9 DE SEPTIEMBRE DE 1908. EDICIÓN i. aPAG, 5. Nos telefonean de San Sebastián que en De un brinco llegó hasta él; pero el anila iglesia del Buen Pastor, artísticamente mal, más ágil y más diestro, se escapaba en adornada con plantas y flores, se celebró el momento en que el niño creía alcanzar el ayer la boda de la señorita Ana Prender- sombrero. gast y Muñoz de Baena, hija de los marqueses de Prado Alegre, con D. Matías Oñate, nieto de la marquesa de Casa- López. Bendijo la unión el obispo de la Seo de Urge y fueron padrinos el marqués de Prado Alegre, padre de la novia, y la marquesa de Casa- Iyópez, abuela del contrayente. Concurrieron como testigos por parte del novio el general Ochando, el vizconde de Urqueta y D. Manuel Eizaguirre, y por parte de la novia, el marqués de Torrelaguna, el senador D. Raimundo Ruiz y D. Enrique Pineda. La novia vestía magnífico traje blanco Uherty con adornos y bordados de plata, y el novio, uniforme de caballero del Santo Sepulcro Los desposados salieron en automóvil para Biarritz, Lourdes, Pau é Italia. Los invitados fueron obsequiados con un espléndido lunch en el Hotel du Palais. Todos aguardaban con ansiedad lo que iba á suceder. De repente, alguien dio un grito de terrror. El niño miró hacia abajo y se estremeció. En aquel momento, el capitán del barco, el padre del niño, salía de su camarote armado con una escopeta, con intención de matar gaviotas; vio á su hijo en lo alto del palo y dirigió el arma contra él, jgritando ¡Al agua, échate inmediatamente al agua, ó te mato! -El chico vacilaba, no comprendía. ¡Salta ó te mato! ¡A la una, á las dos! -Y en el momento en que su padre gritaba: A las tres! el niño se precipitó en el mar. Al cabo de cuarenta segundos, que parecieron un siglo á los presentes, apareció ea la superficie el cuerpo del niño. Lo alcanzaron y lo transportaron al barco; pocos minutos después el ehico arrojaba agua por la boca y empezaba á respirar. Cuando vio el capitán que estaba salvado lanzó un grito, como si algo le ahogara, y huyó á su camarote. LEÓN TOLSTOI ECOS MILITARES i a Gaceta publica un Real decreto del mi nisterio de Marina declarando que son escalas á extinguir las de la reserva de los Cuerpos de Infantería, Ingenieros y Arti- -No te escaparas- -exclamó el chico llería de la Armada. mono. I, a extineión de estas escalas se llevará á mientras trepaba persiguiendo al lo llevaba El trecho en cabo cesando el ingreso de personal en ellas cada mono, dearriba, sin trecho, niño consivez más que el desde la fecha de la publicación de este pero éste, JReal decreto y amortizándose la totalidad guiera su propósito; la lucha. lleno de fude las vacantes que ocurran hasta la com- ror, no renunciaba á En lo alto del palo, el mono, sujetándose pleta extinción del personal de las referidas con una mano á una cuerda, puso el somescalas brero en el extremo de la gavia más alta y t j n la Escuela de Equitación han termina- subió también él hasta arriba; desde allí se do los exámenes para ingresar en el reía y enseñaba los dientes. Cuerpo de Equitación militar. Desde el palo hasta el extremo de la gaHan salido á concurso diez plazas y sólo via donde se encontraba el sombrero había han sido aprobados cinco aspirantes. más de dos metros de distancia; de manera que no era posible apoderarse de él sin sol pn el Diario Oficial del ministerio de la tar la cuerda y el palo. Pero el chico estaba muy excitado; soltó Guerra se publica una Real orden sobre los oficiales que deseen asistir al Con- el palo y pasó á la gavia. Todo el mundo miraba y se reía de aque- curso hípico en Buenos Aires. -Las solicitudes de los que deseen asistir lia lucha entre el mono y el hijo del capi- á dicho Concurso se han de presentar antes tan; pero cuando vieron que el niño había (Jel 15 del corriente, acompañando una re- soltado la cuerda y se colocaba sobre la ga- seña de los caballos que van á presentar y via, todos los marineros se quedaron helapremios que han obtenido en otros Con- dos de miedo. cursos CUENTOS ¡LUSTRADOS ENTIERRO DEL GENERAL PALACIOS EL SALTO ti barco había dado la vuelta al mundo y regresaba al puerto; el tiempo era hermoso, toda la tripulación se hallaba sobre cubierta. Un mono grande divertía á los pasajeros. Ese mono brincaba, saltaba, hacía muecas, imitaba á las gentes, y viendo que se ocupaban de él, continuaba sin cesar sus ejercita Se lanzó sobre un niño de doce años, hijo del capitán del barco; le arrancó el sombrero, que se colocó sobre la cabeza, y trepó por el palo mayor. Todos reían; p erq el niño, con la cabeza desnuda, no sabía si debía reírse ó llorar. El mono se sentó sobre una gavia, y con yus dientes, con sus uñas, se puso á destrozar el sombrero. Parecía que quería hacer rabiar al niño mostrándole el sombrero y haciéndole señas. El chico le amenazaba) le insultaba; el mono seguía destrozando el sombrero. Los marineros no cesaban de reir; de tepente, el muchacho se puso muy encarnado, y rabioso, se quitó la chaqueta y se dispuso á perseguir al mono. ir A yer por la mañana se verificó en el ved no pueblo de Getafe el entierro del te niente general D. Romualdo de Palacios En el tren de las ocho de la mañana salió con dirección á la citada villa buen número de jefes y oficiales de las distintas Armas, con objeto de asistir al entierro del ilustre general. A las diez menos cuarto, y con el propio objeto, concurrieron á Getafe, haciendo el viaje en automóviles y en cpche, el señor ministro de la uerfa, á quien acompaña ban los generales Martitegui, jefe del Estado Mayor Central, y Sánchez Gómez, director general de la Guardia civil, con sus respectivos ayudantes, coronel de Caballería Enrile, teniente coronel de Infantería Deins ¡y el de Artillería Querol; el capitán genera de Madrid, Sr. Villar y Villate, y su aya dante el capitán de Caballería señor marqués de Puerto Seguro, y el general Tovar, secretario de la Dirección general de la Guardia civil. A las diez y media, y en hombros de los que habían sido sus servidores, fue bajado el féretro que conducía los restos del general y colocado en un armón de artillería. Sobre la tapa del ataúd veíanse el ros, espada, bastón y banda de San Fernando, que 1 poseía el finado, rezándose un responso á la puerta de la casa mortuoria, al propio tient. ¡po que las tropas le rendían los honores correspondientes á su elevada categoría. El cortejo fúnebre se puso en marcha e lá siguiente forma: batidores del 5. regimiento montado de Artillería, clero parro quial con cruz alzada y buet. número de estandartes pertenecientes á las cofradías de la villa; armón de artillería, sobre el que iba colocado el féretro, cubierto por dos hermosas coronas dedicadas por el Ayuntamiento de Getafe al que fue su hijo adoptivo y por el batallón de Cazadores de las jNavas al padre de su teniente coronel don i Tomás Palacios, y escoltado por la guardia de honor, compuesta de una sección al mando de un oficial; seguidamente, la pre 1 sidencia del duelo, constituida por loa seño ¡res ministro de la Guerra; el hijo del general, teniente coronel Palacios, y los geneerales Sánchez Gómez, Martitegui y Villar v Villate. Xas comisiones militares. en las que tenían representación todos los Cuerpos y ArAl hacer cualquier movimiento en falso mas del Ejército, marchaban detrás presipodía estrellarse contra el puente; si conse- didas por el general Tovar. guía apoderarse del sombrero, no podría Cerraba la marcha una columna de nonor bajar. al mando del general de la primera división,