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A B C MARTES 8 DE SEPTIEMBRE DE 1908. EDICIÓN 1. PAG, ti. DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C EN TURQUÍA 1 A CIUDAD EN FIESTAS En lo que va -de mes la actualidad la constituyen el aniversario del advenimiento de Abdul Hamid al trono imperial y la vuelta triunfal del príncipe Sabah Eddin de su destierro. Durante treinta y dos años fue el día i. de Septiembre fiesta nacional solemne, á que forzosamente habían de asociarse con manifestaciones públicas de júbilo no tan sólo el elemento oficial, sino los turcos todos, so pena de ser delatados y perseguidos y sufrir los castigos más horrendos. ¿Qué hacer en el ambiente del nuevo régimen? Era la incógnita que se presentaba á la decisión de los jóvenes turcos El Comité central no condenó claramente la costumbre de festejar la fecha con grandes luminarias; pero, claro es, tampoco aconsejó al pueblo que se atuviese á las prácticas constantemente observadas. Dejó á todos en libertad, mas advirtiendo que no perdiesen los estribos á punto que su acto no pareciese insensato entusiasmo por la persona de Abdul Hamid, sino desep de no romper por esta Tez con la tradición en lo que no podía tener trascendencia alguna. Máxime cuando las fogatas habían de ser como blandones funerarios del absolutismo y de su conmemofttción en el país, que para otro año proclamará fiesta nacional la del triunfo de la Constitución el 24 de Julio. En este espíritu se ha inspirado la Prensa, cuyo saludo no ha pasado de las lindes del respeto, y éste condicionado, hacia el capitidiminuído. I sto no obstante, la fuerza de la costumbre en la población hace mucho, y por rutina, más que por efecto á Abdul Hamid, ha encendido luminarias desde el Cuerno de Qpo hasta el Bojuk- Dere, y sobre el mar de Mármara hasta San Esteban, abarcando una extensión de más de 40 kilómetros. Los constitucionales han recalcado bien la significación de estas iluminaciones populares: son felicitaciones al soberano por haber entrado de una vez en el camino de un régimen liberal. En cambio, el regreso de Sabah- Eddin ha sido una imponente y espontánea manifestación de entusiasmo delirante. El Príncipe desterrado venía á bordo del Sene al, y de él transbordaría al vapor rumeno Pnncipessa María; y á su encuentro, con rumbo á ¡os Dardanelos, había salido una flotilla destacada por el Comité Unión y Progreso, y tras ella infinidad de embarcaciones particulares atestadas de gente. Con tiempo, los que habían quedado en tierra invadieron con agitación febril la rada de San Esteban y los sitios altos que la dominaban. Aquella 1 ola humana no podía contenerse en su expectación, ni es posible describir exactamente aquel cuadro de desenfrenada expansión popular. En las aclamaciones y en los cantos se distinguían las mujeres armenias Todos los barcos estaban empavesados y tenían músicas. La multitud desbordó sus sentimientos al ver pasar el Principessa María, á las seis de Sa mañana, ante aquella rada. Unos vitoreaban al Príncipe, las mujeres agitaban sns pañuelos, muchos hombres disparaban al aire sus revólvers en una lluvia de proyectiles. Desde el 24 de Julio hasta añora ninguna de las manifestaciones populares ha sido más imponente que ésta. En este puerto, el tecibimiento sobrepujó á cuanto se podía imaginar. Asaltando los barcos atracados al muelle de Gálata, gateando por los árboles, ocupando toda la dársena, el hormiguero humano, sobre el cual flotaban miles de banderas, prorrumpió en un clamor frenético, ensordecedor, continuado que dominaba el para que las fibras de nuestro corazón se saludo estridente de las sirenas, cuando el estremezcan y nuestros nervios vibren, es vapor esperado avanzó bahía adentro, á la necesario que la muerte vaya acompañada hora que el sol transponía las colinas de de algo trágico, de algo excepcional que rompa la monotonía de las cosas vulgares. StambuL Dij érase que toda la ciudad había enlo- Lo vulgar nos inspira profundísimo desquecido en aquel instante. Manos de hierro precio. Todos, hasta los que parecemos más debían ser las de los entusiastas, pues su sencillos, llevamos en el fondo del alma enaplauso, cerrado é ininterrumpido, estuvo cerrado un Petronio. resonando muy cerca de media hora, en un- ¡Es un hermoso crimen! -dijo un día en ambiente fantástico que iluminaban milla- París J. J. Weis. res de bengalas reflejándose sobre el mar y La gente se indignó. Yo no se por qué sa los proyectores eléctricos de tres buques. indignó la gente. Era aquélla una frase sinPor en medio de aquel mar de personas, cera. Hay crímenes hermosos. El de Málaga lo es; no por el crimen en que parecían mudos y paralíticos que hubiesen recobrado de pronto el habla y los si, sino por las circunstancias que le rodean, movimientos, avanzaron en el instante crí- por los detalles, que decimos nosotros. Ella tico dos carruajes de Corte. Iban en ellos era una cartagenera de veintisiete años, sodos hijos del Sultán, con oficiales y ayudan- berbiamente hermosa. Se fugó de Granada, tes de su Cuarto militar. Cuando Sabah- abandonando á sus hijos y á su marido, que Eddm desembarcó, los hijos de Abdul- Ha- es un hombre laborioso y bueno. Este- -asi mid le abrazaron y en uno de sus carruajes lo dice el telegrama- -averiguó el refugio de, su esposa y estuvo ahorrando dinero para le llevaron á Palacio. Sm esta circunstancia, por la cual el Sul- emprender el viaje y realizar su trágica ventán quiso colocarse á la cabeza de su pue- ganza. Llegó y la realizó, sereno y frío, sin blo, aunque por éste empujado, Sabah- Ed- vacilaciones ni remordimientos. Yo apuesto el dedo meñique de la mano din hubiese perecido en el puerto entre los abrazos y aclamaciones del pueblo, que, izquierda contra veinte duros, que me haemocionado, le veía retornar á la patria, ya cen mucha falta, á que cuantas personas libre y deseosa de ser grande. Que el entu- han leído ayer el relato de este crimen lo siasmo rayano en locura no distingue sus han encontrado hermoso y han aplaudido el gesto gallardamente trágico de este mavíctimas. Los periódicos relatan hoy el encuentro rido vengador. La leyenda romántica pesa del Pnncipessa María con el Senegal, que con- sobre nuestra conciencia con la misma inducía al Príncipe, en los Dardanelos. Allí, tensidad que en los dramas calderonianos, en presencia de las Comisiones del Ejército, y en cuestiones de amor y de honra seguidel Comité Unión y Progreso y del pueblo, mos creyendo, como en los buenos tiempos Sabah- Eddin juró poniendo su diestra so- medioevales, que no hay mejor y más acabre el féretro de Mehmed Páchá- -que hoy bada justicia que la que el ofendido se toma será desembarcado é inhumado en el pan- por su propia mano. teón imperial de Eyub- -continuar fiel á la Los hechos más vulgares se agrandan memoria de su padre y defender con la vida ante nuestros ojos con argumentos de trala causa por la cual éste luchó gedia, y no hay marido celoso ni amante ofendido ni novio despechado que no se lleKfOTICIAS VARIAS Los jóvenes tur- ve por delante nuestras simpatías como tencos niegan la es- gamos la sospecha de que armaron su brazo pecie de que Abdul Hamid piense visitar los impulsos del amor. No nos indignemos, ni culpemos á nadie, Estados europeos, no porque nada ni nadie se lo impida, sino porque su estado de sa- ni seamos tan inocentes que tratemos de buscar remedio á lo que no lo tiene. Somos lud no se lo consentirá. -Se confirma que el incendio de Stam- así porque así nacimos; asi fueron nuestros bul fue intencionado. Las paredes y puertas padres, y nuestros hijos serán del mismo de las casas fueron rociadas con petróleo. modo. En materias de amor y de honra no J a Policía está sobre la pista, que parece admitimos distingos. Por instinto de raza siempre hemos sido, somos y seremos en esapuntar á partidarios del viejo régimen. -El Comité Unión y Progreso no ha pen- tas cuestiones dominadores r absolutos, insado en trasladarse de Salónica á Constanti- transigentes y vengativos. Lo llevamos en la nopla; prefieren permanecer alejados del masa de la sangre; flota en los rayos del ambiente de la capital para conservar su li- sol que nos caldea, en las gotas del vino que bebemos y en las pupilas de las mujeres que bertad de acción. Todos los miembros de este Comité que adoramos. Podrá la educación hacernos ver lo inse hallaban en el extranjero han vuelto ya á Turquía, excepto Anmed Riza Bey y M. eh- conveniente de estos impulsos, podrá domimed Alí Pacha, que se encuentran todavía narlos á veces; pero en el fondo siempre vibrará latente el instinto de raza. Y cuando en París. un amigo nos traicione, y una mujer nos en 1 NFIMUS. gañe, y otra nos niegue su cariño, y otra Constantinopla, 4 de Septiembre, quiera olvidar que fue nuestra única satisfacción en esta vida, siempre encontraremos un arma que mate, una opinión que aplauda y un Jurado que absuelva. DE LA CALLE Y DEL ARROYO PEDXO MATA 1 NST 1 NTO DE RAZA Un marido que -tenía sospechas de que su mujer le engañaba la sorprendió esta noche... No es necesario completar la noticia. La adivinamos todos. Es el crimen de todos los días, y á idéntico crimen, idéntico relato. El hecho es tan frecuente que no nos interesa. Interés en este caso es sinónimo de compasión, y la compasión es un sentimiento que usándole á diario se desgasta. Será muy doloroso confesarlo, pero es cierto. La muerte de un desconocido, aun reconociendo que es un semejante, nos tiene sin cuidado. Para que nos conmueva, ¡INTERESA: A los señores fotógrafos le profesión y á los aficionados que envíen á la Bedaeción de AS C fotografías sobro algain asunto de interés y de palpitante actualidad seles abonará DIEZ PESETAS por cada prueba que publiquemos. Al pie de cada fotografía se indicará el nombre te m autor.