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A B C JUEVES 3 DE SEPTIEMBRE DE 1908. EDICIÓN 4. AG. i sarios para llegar adonde hau llegado otra, poblaciones por este medio? Principio quieren las cosas, y á esto es á lo único que debemos atenernos, y más tratándose de una gran empresa, como es la que intentamos. Invitamos, pues, á usted tenga á bien asistir á una reunión que se celebrará en el Círculo de la Unión Mercantil (Carretas, 14) el día 15 de Septiembre de 1908, á las diez de la noche, donde tendremos el honor de ponernos al habla con los que no son reifractarios á la unión del comerciante y del industrial al defender intereses comunes, base principalísima de todo, y que, de no existir, continuaremos en la obscuridad, que es lo que debemos evitar. L, a actividad debe refugiarse en nosotros y lo tenemos que demostrar. Esta iniciativa tomada por industriales y comerciantes de todas clases, amantes de la prosperidad y progreso de Madrid, no piensan disolverse ni quebrantarse hasta que no Hayan realizado sus aspiraciones, y entienden ha de ser bien acogida por nuestro vecindario. Se ruega la más puntual asistencia á este importantísimo acto. CUENTOS ILUSTRADOS troso efecto causado por sus palabras, continuó hablando. Por ella supo la viuda que existen muchos medios para adelgazar, y su amor propio, su coquetería nativa, la impulsaron á tomar una resolución. Esa misma noche recorrió, por vez primera en su vida, la cuarta plana de un periódico, hasta que leyó lo siguiente. Giración infalible de la obesidad. 1 A ame Celina Bastout era viuda, coque ta y presuntuosa. Había pasado de los cuarenta y tenía fortuna. UNA CURA MARAVILLOSA a Era un especialista que se anunciaba, y fue á verle. Este ese estremeció. To había tenido ocasión jamás de contemplar un fenómeno semejante. I, e indicó un régimen severo que debía seguir, no en París ni en Francia, sino en una población de Alemania, donde casualmente tenía un compañero muy docto, y le entregó vanos frascos de una medicina maravillosa. Celina emprendía el viaje el día siguiente, en tercera, claro está. Ordenó á su sobrino que continuara nabitando el gabinete, que volviera temprano, con objeto de que no quedara abandonada la casa, y le dijo que comiera donde mejor le pareciese. Bn cuanto á dinero, ni un céntimo. Ausente, no escribió ni una sola carta. ¡L, os sellos cuestan tan caros! Transcurrieron dos meses. Una mañana, Eduardo acababa de levantarse cuando llamaron á la puerta. Fue á abrir y se encon- tro en presencia de una señora delgadita, diáfana, cuyos enormes ojos brillaban en ¡medio de un rostro escuálido y que expresaba claramente, por sus ademanes decidí- dos, la intención de penetrar en el cuarto. Sorprendióle al pronto tan extraña aparición; pero se dio luego cuenta de que quien tenía delante era su tía. Instantáneamente ideó algo diabólico. La rechazó, fingiendo no reconocerla, y le ¡aconsejó que se fuera inmediatamente, si no quería tener disgustos con la Policía. Estupefacta, furibunda, creyéndose presa de infernal pesadilla, Celina protestó y amenazó con desheredarle. Y entonces, quemando sus últimos cartuchos, empezó él á llamar á voces á la portera y luego á un vecino que bajaba la escalera. Acudió gente y nadie reconoció á Celina. Hubo quien habló de avisar á los guardias. Entonces, desesperada, debilitada además por la cura, por el viaje y por las privaciones que se había impuesto, la pobre mujer perdió la cabeza del todo. I, e miró atontada y él prosiguió: -Entregúeme usted inmediatamente ios cinco mil francos convenidos y confesara que soy su sobrino. De lo contrario, la abaa dono á su triste suerte. I,o más extraño es que ella cedió, proba blemente para evitar mayores males. Y ahora, reducida al estado de esqueleto, dicen que se propone seguir un régimen para engordar. ¡Nadie está contento con su suerte et? este picaro mundo! PAUL VERNIER G 1 JON POR TELÉGRAFO T E NUESTRO SERVICIO PARTICULAR JUEVES, 3 I Ti Era tan gruesa, que ous ojos y su nariz desaparecían ocultos tras la hinchazón de sus mejillas, y la anchura de su cuerpo resultaba equivalente á la altura del mismo. Otro defecto tenía, no ya físico, sino moral: era avara hasta la exageración. De esta sórdida avaricia era víctima su sobrino Eduardo, joven de veinticuatro años, que cobraba un sueldo módico en una casa de comercio y que se veía obligado por ¡las circunstancias á vivir en casa de su tía, donde comía y ocupaba un gabinete obscuro, pagando un tanto al mes á su aprovechada parienta. ¿Por qué se sometía á ese yugo? Pues cabalmente porque deseaba librarse de él, casándose con una joven amable de quien estaba enamcrdo. Hacía méritos para que su líale adelantara el dinero que necesitaba para contraer matrimonio. Celina estaba cierto día en un tranvía. Una mujer delgada que la miraba con admiración desde el momento en que tomó asiento, obedeciendo al afán que por hablar tiene la mayoría de las mujeres, exclamó, dirigiéndose á ella: ¡Ah, señora! ¡Aun que parezca imposible, hace cuatro meses era yo casi tan monstruosa como usted Muy molesta, aparentó no haberla oído; pero su inocente vecina, sin notar el desas- O obre un crimen misterioso. I a completa é interesante infoiniación publicada por A B C respecto á un crimen cometido aquí hace diez años, y que había permanecido en el misterio, quebrantado ahora por espontánea confesión del autor del hecho, ha pausado en esta ciudad ver dadera sensación. El Noroeste de hoy publica una extensa información referente al caso, de la que resulta que el supuesto criminal, llamado Co notout Jally, trabajaba, efectivamente, en los años 1901,1902 y 1903 en la fábrica de vidrios titulada Gijón Industrial. Según los informes del citado periódico, Jally era un buen operario, al cual notaban sus compañeros inexplicables y repentinos cambios de humor, y á veces enfurecimientos injustificados. En la época en que aquí vivió fueron violadas dos niñas, hijas de una lavandera domiciliada en el barrio de Ciruo de Villa. El patronato benéfico recogió á las niñas ultrajadas y nunca se supo quién fuera el autor del delito cometido. El público, que está muy intrigado con el descubrimiento realizado, no cree por completo que Jally sea el criminal, y esta impresión se ve robustecida por no haberse recibido noticias oficiales de Francia y poi saberse que Jally está trabajando ahora en una fábrica de Doingnie, cerca de Donay (Francia) iclisino. En breve se verificarán tres matchs ciclistas, en tres días consecutivos, entre el corredor avilesino Félix Suárez y los de Gijón Jesús Cuesta, Marcelino Cuesta y Enrique Juárez. Estos desafíos, en cada uno de los cuales se apuestan 200 pesetas, han despertado gran expectación. VIAJES DE SOBERANOS POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR VJENA, 3 I O M 1 a Frendemblatt dice que en los eentroS oficiales no hay definitivamente acordado nada respecto del viaje de los Soberanos españoles á Viena, CERl JNj 3 1 J M p l corresponsal del Lokql Onzeiger en San Petersburgo comunica que el viaje de seis semanas que van á realizar el Zar y la Zarina ha sido decidido por el médico de cámara de la emperatriz, doctor Botkina. Según éste, la Zarina padece una inflamación cardíaca, y- está tan débil que ha tenido que ser conducida al yate Siadard en un sillón. Y el joven, poco escrupuloso, aprovechó ese instante para murmurar á su oído. -Si usted es mi tía, demuéstrelo cumpliendo la promesa que me ha hecho. LONDRES, 3 1 r. I os Reyes D. Alfonso y doña Victoria han salido esta mañana oara Francia por la vía de Douvres.