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A B C, MIÉRCOLES 2 DE SEPTIEMBRE DE 19 og. EDICIÓN i. PAG. 5. choque de trenes con veintiún heHdos, afortunadamente, no graves. Y más á las puertas todavía, ahí, cerca de TNICIPALERIAS üu ei ultimo Cou- El Pardo, otro choque; éste de dos carruagreso socialista h a jes tirados por caballos, con dos viajeros icb- Pablo Iglesias, y ha sido recogido por heridos, uno de gravedad. (Van periódicos, lo que sigue al ocuparse s Nada más, que se sepa... íJe 1 gestión de los concejales socialistas En Madrid se dio de alta otro teatro ano. en el Municipio madrileño: ehe: Price, con compañía nueva y con La Tenemos frente á nosoti os, hostiles ános- Africana, cantada en español. L, a gente salió trps, el resto del Municipio, á gentes cuya contenta de la obra, que conoce un poco. El seriedad y sinceridad son tales, que mu- libro le habría gustado más en noruego ó jehas, muchas veces, dudamos si hemos de en japonés. Pero de todos, como en Pnce saludarlas ó uo. 210 se oye, Así, no podemos realizar más que una lafbor de crítica, y auu ésta de un modo difícil ¡y con poquísimos resultados. Vemos los CUENTOS ILUSTRADOS ¡abasos, los tocamos, estamos convencidos í jle su evidencia, y, sin embargo, pocas vetees poseemos la prueba material de ellos. ¡Una red inexplicable de compadrazgos, una PROFECÍA DE VIEJO ¿vigilancia sobre nosotros, esteriliza nuestros ¡Esfuerzos; de tal modo está extendido en 1 a competencia de Nogales y Peñina 110 aquella casa el compradazgo, el mutuo au- traía ni á uno ni á otro una pizea de jrilio para el mal. ventaja; era una competencia inútil, más ¿Qué hacer con gentes á quienes nada inútil, más tenaz y más ápecho que la que Saca el rubor del rostro, que cuando oyen sostenían Pericón y Ranzuelos sobre cuál hablar de opinión pública tienen el más de los dos tenía mejores manos para criar uesdeñoso mohín de desprecio? Poco podre- vacas. mos hacer mientras no seamos más, y no Iva causa de aquella lucha tan ciega como tanto por la Fuerza que da el número, sino insípida no se conoce á punto fijo, y tratar porque habrá más ojos á vigilar, más inteli- nosotros de rebuscarla escarbando aquí y gencias á impedir coartadas. allá, sería recordar lo que debía estar ente, Quizá el mal no tiene otro remedio que rrado muy á fondo. Nació quizá de una con ¡la ira popular arrojando por el balcón á tres versación, de una frase apicarada, quizá de jó cuatro concejales. un gesto Frases son éstas que no necesitan comen Dos tierras de maíz, una de Peñina, de tarios, pero cuya gravedad no puede ocul- Nogales otra, limitaban; y habíase apegado tarse á nadie. cada uno y de tal manera á la pretensión de jí Triste es la consideración que la lectura cosechar mayores panojas que su contrario, jde ellas inspira: pero es más triste aúu pen- que ocupábanse tan sólo de aquellos dos sar que hay administradores del pueblo que maizales, en tanto los otros, faltos de alisobre esas cualidades así exhibidas en la mento, fenecían rápidamente. picota por un compañero tienen tal influenTodo el cuchu para una sola- tierra no era cia, tal poder, tal valía omnipotente, que no afán de obtener ventajas grandes ni pequehay gobernadores, ni ministros ni Gobier- ñas; era el deseo de llenar el saco déla van o s que libren á Madrid de la plaga de una nidad con la admiración que en los vecinos administración municipal siempre mala, causaba la contemplación de los dos maizapero, por lo visto, pésima como nunca en la les obscuros, efpesos y arrogantes como un actualidad. cañaveral del trópico. Y era de verlos arar la tierra, rastraría, abonarla... con un aquel tan marcado que no pasaba desapercibido ante la vista más gorda. Si espigaban el maizal, allí estaban ellos vigilando; si deshojaban, allí estaban ellos, siempre alerta de que no se estropea 1 legó Septiembre sin novedad, un poco se una planta, y la vigilancia era tan gran caluroso y al parecer menos pacífico de que degeneraba en impertinencia. 1 que lo fue su antecesor. -Tales tierras habían de irse en vicio- Hubo Consejo de ministros y se registró como dijo el tío Santoñín, -y los resultados ana reyerta con sus correspondientes pu- temprano ó tarde los habían de palpar. fñaladitas. -Pues á mí paezme- -replicóle un veci X El primero fue largo; los ministros habla- no- -que tales copetencias convienen porr o n mucho, cosa bastante extraña figuran- que mejoran los píed utos y éstos cogen d o entre ellos un Rodríguez San Pedro fama por faera. J I, a reyerta ocurrió en una taberna- ¡ta- -Sí- -agregó el viejo, -vaya una fama; Iberna había de seri, ó llámenla ustedes cen- que yo sea dueño de algunas tierras y por ftro de cultura -entre panaderos que juga- combatir contigo no cuche más que la arriiron, bebieron... y lo demás se adivina. Tres- puñaladas, dos hombres heridos. ¡t- Del proceso de los falsificadores de bille tes no hubo nada nuevo. Siguen las declamaciones y los careos, lo mismo que en las di (hgencias por la falsificación de la moneda. ¡Pero de ahí á que la gente crea que se ha ¿lado con I s autores de las grandes falsificaciones hay una atrocidad de diferencia. t El telégrafo nos hizo saber que en proi. vincias se presentó Septiembre más bravio que por acá. De Jaén anunciaron que un ¡guardia civil mató á otro. En La Solana el pueblo asaltó la cárcel, queriendo lynckar á un ciiminal. En un pueblo de la provincia de Teruel hubo, contra lo mandado, capea con un muerto y un herido, porque lo tradi- ixiada á la tuya, poi 10 de hacete menos, cional es eso: celebrar capeas y no cumplir mientras las otras se mueren de necesidá; lo ordenado En Moreda, descarrilamiento que yo me gaste to el maíz en piensar el gado un t ¡en de peregrinos... En Cercedüla, á nao, que por ello me empeñe bástalas cejas Lis nueitas de casa, como quien dice, un y que la mi mujer no alcuentre en casa un polvín de harina para amasar una borona. Bien me sé yo el aquel de Peñina y Nogales: hacer con las panojas de las tierras rivales grandes llezas, ponelas á la puerta del estegal pa que to el mundo abra la boca al mirarlas y esconder atrás la misieruca vergonzante de las otras tierras. ¿Esto es sentío? 1,0 que es yo ya se lo platiqué: Dios ha de castigarvos por soberbios y vanidosos, y si no, ya lo veréis, y después que vos castigue hará que cada uno de vosotros al otro busque por necesidad. Y ellos, ciegos como topos, hanme dicho que esto no son tonterías de tiempos pasados y se han reído en mis barbas. Contésteles: soy viejo y he visto muGho mundo. Cuando le dijeron al tío Santoñín que la vaca Palomba de Nogales, estaba con el bregón, hallábase el anciano ordeñando las suyas. Soltó la peja, echóse la chaqueta al hombro, carraspeó, los ojos se le aguaron y tomó calle abajo con toda la prisa que le permitían sus años y sus achaques. Entrando en la corte y expirando la Palomba, todo fue cuestión de un mismo instante. Allí estaba la familia de Nogales llorando á lágrima viva; allí estaba Nogales perniabierto, los brazos cruzados y más amarillo que la cera; allí estaban mucho? vecinos y todos los rapaces del pueblo. Y el animal, tendido junto á la pila d rozo y hoja seca, tenía el vientre hinchadísimo y en la boca espumarajos de sangre negra y coagulada. Todos tenían fijos en la vaca los ojos, y en todos los semblantes inmóviles se leía el hondo sentimiento que causaba la muerte de un animal tan bueno y noble MADRID AL DÍA ¡A. y, tío Sautoñín- -clamó Nogales mirando al viejo y caminando hacia él; -ya sal, ya, lo que usted dijo; dímosle to el aquél de humo de trapos quemaos y qué se yo; pero el probé animal botaba á chorros la sangre por boca y nariz, púsosele la panza como un tonel... hállela atacá cuando me levante pa meeela; la solté, apliquele remedios, y dando trapiés y quejándose como un cristiano vino á caer donde la vemos. Y cuando el viejo lo consolaba á su ma aera, vio pasar el animal arrastrado por varios vecinos hacia la campera, donde lo enterraron. Pocos días después la Maja, de Peñína, moría del mismo mal. Y aquello, que quizá fue un hecho vulgar, pero que pudo ser castigo de Dios ó de la Naturaleza, fue el motivo por que Nogales 3 Peñina se buscaron, abrazáronse, y hasta que consiguieron otras vacas hicieron pareja con la. que cada uno poseía, y en santa paz y unión dieron remate feliz á las operaciones de la labran a. MART K DEL TORNO