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A B C. DOMINGO 3o DE AGOSTO DE 19 8. EDICIÓN i. PAG. 7. VÍCIMOS que se declararon espontáneamente amigos suyos y le acompañaban á todas partes. Ayer mañana, como de costumbre, salieron á dar un pas- eo, y después de recorrer varias calle y plazas, escalando en varias tabernas de la demarcación, los amigos ¡e propusieron un negocio verdaderamente fantástico: que les entregase 1.650 pesetas á cambio de un sobre que contenía 15 000 Emilio, que, aunque joven, es un tanto ambicioso, aceptó el deslumbrante negocio 3 entregó en el acto, en muy sanos y sugestivos billetes, las 1.650 pesetas, recibiendo en cambio el sobre que contenía las 15.000. Desaparecieron los amigos, y cuando Emilio, á solas en el cuarto de su casa de huéspedes, abrió el sobre, ¡ayl, vio que sólo Contenía unos billetes- anuncios y unos cuantos recortes de periódicos. 1 En la disposición de ánimo que pueden ustedes figurarse se presentó en el Juzgado de guardia, donde todo acongojado refirió sus amarguras y sus cuitas. CURIOSIDADES EL REY EN LONDRES pTl The Daily Mirror ha tenido la curiosa idea de mterviewar i. Charles Mabson, el cochero de punto que condujo á nuestro Soberano, en la mañana del martes último, durante sw excursión de compras. He aquí las manifestaciones del cabman: Acababa yo de desembocar en Picadilly, cuando TÍ venir hacia Saint- James s Street dos caballeros, seguidos por un grupo de gente. Me bastó una ojeada para advertir que no de los caballeros era el Rey de España, Instantáneamente me dije: Aprovechemos la ocasión. Arreé el caballo, y en menos tiempo del que tardo en contarlo S. M. y el caballero que le acompañaba (el marqués de Viana, según supe después) se subieron en el coche, sin decirme el punto de destino. Pensando que lo que deseaba el Rey de España era sustraerle á la curiosidad de las gentes que le escoltaban, emboqué Albemarle Street, di media vuelta y me dirigí á la Embajada de España. Entonces el Rey, sacando la mano por la ventanilla, me hizo señal de detenerme. Me incliné para ver lo que deseaba S. Al. -Cochero, -dijo- -vas mal. llévame donde dice este papel. y me entregó un pliego de papel de cartas con el membrete del Hotel Ritz y dos señas. Como una de ellas tenía equivocado el número, resultó que llevé á S. M. y al marqués de yiana á un restaurant, en vez de conducirlos á una librería, que era lo que ellos deseaban. Rectificado el error, me despidió el Rey, entregándome media libra esterlina como f ago de mi servicio. D. Alfonso y su acompañante penetraron e. u la librería. A 1 guardarme la moneda en el bolsillo, tropecé con la notita de las señas. Ocurnóseme entonces que acaso el Rey o tendría inconveniente en estampar en ella sus iniciales, y entré en la tienda. -Perdóneme V. M. -dije, descubriéndome y haciendo profunda reverencia, -pero como no suelo tener el honor de conducir reyes en mi carruaje, me atrevo á suplicarle que escriba, á título de recuerdo, sus iniciales en este papelito. D. Alfonso se sonrió ai- molemente y repuso: -AU rigkt, cochero. -Y pidió un lápiz. Yo hubiera preferido que el precioso autógrafo fuera escrito coa tinta; pero Su Majestad, tomando un ¡ápiz de una mesilla pióxmia, dijo: Aeto seguido trazó en la nota sus ini- de nuestro corresponsal en París el teiegra ciales. ma que á continuación insertamos: Excuso decir á usted, señor repórter, que PARÍS, 2 9 8 1 voy á colocar en un mar el precioso tro La Prefectura de Policía ha tenido cono cito de papel. cimiento par el gobernador civil de Madrid que ha sido detenido en aquella capital el sábdito español Alberto Lumbreras, que se fugó de París á primeros de Agosto. En unión de Lumbreras desaparecieron El marqués de Fortuno, de cuyc accidente en automóvil cerca de Avignon daban cuen- también dos niñas pertenecientes al matrita los telegramas que publicamos ayer los monio Heinnch, en cuya casa se hospe- periódicos, es el de López Bayo y de Cor- daba. El raptor será entregado á los Tributina. Habiendo notado el chauffeur que no fun- nales. Las niñas cionaba bien el freno, redujo la velocidad, das á París. serán repatriadas y condecillevando el auto contra la cuneta de la. carretera, pensando con ello poder e vitar cualquién Lumbreras. quier desgracia. Quién es la dama, áyprimeraesvista, parece Claro es que, Los viajeros, que no se habían dado cuenta de lo que ocurría, creyeron, al ver la di- que no existe relación entre la noticia y el rección tan extraña que tomaba el vehícu- despacho anteriores, salvo el nexo de las lo, que no se trataba de una maniobra, eino dos niñas y el haberse realizado la captura que era la desviación involuntan y, presa en esta corte. a, Sin embargo, existe relación, y grande, de pánico loco, se tiraron por las porte- entre ambas cosas, y para ello es preciso zuelas. Afortunadamente, lo hicieron en buena hacer algo de historia. Convendrá adelantar, aunque ya lo prehora, pues apenas resultaron con heridas ó sumirá el lector, que Lumbreras es el amancontusiones de poca importancia, Más desgraciado estuvo el ayudante del te de la dama francesa, al que ya aludíamos chauffeur, un subdito español Ha nado Juan en la noticia de ayer, y que las niñas, sin Cuesta, de veinticinco años, que quedó con ser hijas de aquélla, como en un principio creíamos, son las desaparecidas de París coa una pierna rota. Lumbreras. En cuanto al chauffeur, nada sufrió. I I n padre que se querella. Han regresado á Madrid: De la Granja, los condes de Reparaz, y de Desde los primeros días áel corriente mes de Agosto, Mr. Hastron, juez de insLa Coruña, D. Norberto Viqueira. trucción de París, viene ocupándose en un Han salido para Arcachón los señores de asunto bastante delicado. Betegón (D. Luis) Edmundo Heinrich, de treinta y cinco añeís de edad, empleado en una casa de coHa llegado á Seyilla la marqjiesa viuda mercio y domiciliado en París, en la calle de de Méritos. la China, uúni. 37, denunció ante la ComiSe halla muy restablecido y en vías de saría de Policía del barrio del Pére- Lachaifranca convalecencia el niño J ¿sé María, se, y después ante el citado juez, que sus hijo de nuestro querido amigo el secretario dos hijas gemelas, de la edad de cinco años, del Gobierno civil de Madrid, Sr. Martos habían desaparecido de su domicilio. Air. Hsinrich denunció también como auO Neale. Hacemos votos por el completo restable- tores de dicha desaparición á su cuñaaa Ana Gerard, de diez y nueve años, y al subcimiento del enfenmto. dito español Alberto Lumbreras, de treinta, que vivían con él y que también se habían. SUCESO MISTERIOSO fugado de su domicilio. DE SOCIEDAD DOS NIÑAS SECUESTRADAS I a noticia de una detención. En nuestro número correspondiente al día de ayer publicábamos la siguiente noticia: A instancias del prefeeto de Sena, de París, y siguiendo las instruccn nes dadas por el marqués del Vadillo, ha sido detenida en esta corte una dama francesa que ha venido á España acompañada de dos hijas suyas, habiendo fijado su residencia en Madrid, donde vivía en compañía de su amante. Su esposo ha presentado una denuncia ante los Tribunales franceses, acusándola de los delitos de sustracción de menores y robo de objetos del hogar conyugal. Por algunos antecedentes que nosotros conocíamos del suceso sabíamos que se trataba de un hecho misterioso que tuvo su origen en la capital de la vecina República, y en el que desempeñan principal papel las niñas de referencia, que so- a gemelas y que cuentan en la actualidad cinco aiios. Nada más quisimos ayer decir por el momento hasta no practicar determinadas indagaciones, que hoy hemos llevado á cabo, con objeto de ofrecer una información más detallada á nuestros lectores. r telegrama. V if. S 0 v v cwardo no s rw- H. tilos por el hilo... La historia de este asunto, que desde sus comienzos se pre enta algo enmarañada, es la siguiente: En el año 1901, Edmundo Heinrich ofreció momentáneamente hospitalidad en su domicilio á Alberto Lumbreras, que éste aceptó. Alberto se marchó, pasó el tiempo y monsieur Heinrich quedó viudo. En Abril último, Lumbreras apareció da nuevo en París y se hospedó también ett casa de su antiguo amigo. El español conoció allí á Ana Gerard, na tural de Nsvers, cuñada de Edmundo y á la que éste había hecho ir á París con su mando para que se encargase de la educación de las huerfanitas, cosa á la que por sus ocupaciones no podía atender el empleado, Nada parecía turbar la calma de aquel hogar, cuando el día 7 del corriente Ana y Alberto desaparecieron de éi súbitamente, llevándose en unión suya á las dos cria turas. Añádese que también se llevaron varias alhajas y algunos objetos de vnlor. No hay para qué describir ln desesperación del atribulado padre cuando al regresar de sus habituales tareas cuitó en su ¿omicilio y encontró que no se hallaban en él los dos seres q í le eran inis quundos. Acto seguido fue cuando presentó la cíemitcia en la Co. tusaría de Policía y c i el J i -a o.