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A B C DOMINGO 3o DE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 4. los pájaros el himno no aprendido que celebra las dichas de su vida. Desde allí se ve el mar y se divisa también el lejano verdor délos montes, que interrumpen de trecho en trecho las casitas blancas como palomas. El cieio es de un azul intenso, y en el ambiente, diáfano y tranquilo, adquieren los objetos fuerte y luminosa corporeidad... ¡Y los pulmones se ensanchan con el aire puro, y la vista se inunda en el paisaje, y el espíritu, en ñn, se llena de la augusta majestad de aquella parcela del paraíso... ¡Allí viviríamos eternamente! Nuestro cansancio, físico y rnoral, encontrarían en tal rincón el ánico sanatorio posible, lejos del tráfago ciudadano, que á un tiempo nos excita y pos enerva... ¡Ob, la soledad soñada... ¡131 amado asilo donde podríamos hacer tantas cosas, á más del disfrute de sus encantos naturales... Por un instante nos creemos ya dueños de todo aquello, y nos vemos correteando por los montes, en traje de casa, subidos á los árboles en infantil arranque de alegría, sentados á la sombra propicia con el libro predilecto entre las manos... Y también cabe el rústico refugio construido por la ilusión artística, cincelando las obras maestras que debemos al mundo y que ya van tardando demasiado... El despertar es rápido y terrible. lluego el martirio es doble, al llegar el instante de describir las bellezas que no hemos de disfrutar jamás, sin el mínimo consuelo de gtuirdarnos la impresión sentida... Y una ai. imita tristeza nos acompaña al regresar al sitio de costumbre, ya terminado el tormentoso viaje... ¡Porque volvemos convencidos de nuestra propia insignificancia... ANTONIO PALOMERO. QOPLAS DEL DOMINGO ¡AGUA VA! Entrem. es, ó lo que sea; la acción, en la playa de la Bella Easo: personaje, los de siempre: gente que se daña; gente que no se baña; señoras que h son; señoras que no lo son; niños, niñas, bañeros, etc. etc. Al fondo, mucho? nar; más acá, la isla de Santa Clara; en la bahía, vapores y harcos, y en el arenal, barquillos de canela, á cuito la tirada. ESCESA ÚNICA A los personajes les puede apropiar el lector los nombres que le parezcan bien. ¿Qué trae de nuevo la Prensa? ¡La Prensa no dice nada! ¡Zambulla usted bien al niño, bañero, que le hace falta! -Ya te le zambullo pues, y me muerde pues. ¡Qué lástima! ¡Es muy mono! -Si te es mono. -Métale bien en el agua. ¡No llores, rico! ¡No tero! ¡Cielín! ¡No me da la gana! ¡tío buto! -No te me faltes. ¡Maximilianito! -Calla, chipirón, que te me escurres; siérrate la boca. -Paca, (i) casetua escarrimoa gumtarría, echerianda etiseko candiomenua gurisari astigarriaga. ¡Niños, que vienen los bueyes! ¡Por Dios, esos niños! ¡Aida! ¿Y dice usted que ayer hubo en el casino pavana? -Me liquidaron lo mío v lo de un amigo. ¡Lástima! -Ahí vienen las de Godínez con la mtss. -Mucha fanfarria, y han viajado en tercera porque no hay coches de ce: rta; mus arriba y miss abajo, y la miss no es miss ni nada; es una prima segunda de la portera, que habla cuatro cosas enfrancaise, y hágote miss, ¡ay, qué farsa! Pues, ¿y las de Palomino? Ahí las tienes en la playa como si fuesen duquesas, y él ha empeñado la paga, y han venido solamente pagando el Tesoro. -Calla, mamá, que también nosotras hemos venido de guagua, con billetes de favor. ¡Qué vida más arrastrada! -Oiga, el del traje de nipis, ¿son, por un causal, de larga vista ios lentes? -Y acercan los objetos que me encantan. Ahora mismo estoy mirando á esa gorda que ahí se baña, y mírela usted. -Perdone el astrónomo. ¿Cuál dama dice usté que está mirando? -A aquella que hace la plancha, ¿A aquella marinerita del traje azul? -Justo. Agarra! -A esa que parece un globo de los grotescos. ¡Ya escampa! Pues aquella es mi señora. -Por muchos años. -Mil gracias. -Pues, hijo, si la exhibiera usted en una barraca, se hacía usted de oro. -Puede; pero deje de mirarla, que dan mareos. -Pero, hombre, ¿dónde ha pescado esa ganga? nabrá usted pagado exceso de equipaje. -Menos guasa, y guárdese el telescopio. ¿Quién lo ha dicho? -Luis Kiaza. -No me suena. -Usté, de fijo, debe ser de por la Cava 1 por la chunga. -Sí que puede que sea de la Cebada. -Y yo de los Chamberiles. -Lo he conoció en la cara que tiene usted de mochuelo. -Eso es ponerse de malas. -Teneros pas. -Y por loco yo le doy á usté en la cara. ¡Como esa... ¡Seladoría! x- ¡Socorro! ¡Que se nos matan! ¡Por Dios, coged á esos niños! ¡Y tome usted la postdata... ¡Y cuatro pa chufas... ¡Menos! ¡Que se nos destrosan! ¡Guardias! Sustos, carreras, desmayos, coscorrones, bofetadas, éste que defiende al otro, el otro que no se calla. gente que se arremolina, curiosos que nunca faltan, y en plena bronca y en medio de la terrible algazara sube la marea; excuso decir que todos se calan por mor de una ola maldita q. ios ánimos aplaca. Y aquí termina la escena, que, aunque no la encontréis gracia, no me negaréis, lectores, pues que de la mar se trata, que las habrá más graciosas, pero nunca más saladas. ANTONIO CASERO San Sebastián, Agosto 1908. NUESTROvS GRABADOS I a feria de Alcalá de Henares. Con animación grandísima y ui. iufi concurrencia de forasteros acaba de celebrarse las fiestas de feria de Alcalá de Henares, en cuyo programa, además de los tradicionales festejos de dianas, gigantes y cabezudos, fuegos artificiales, bailes populares, cucañas, iluminaciones, retretas, etc. ha habido funciones teatrales por una notable compañía de zarzuela, dirigida por D. José Mesejo y Pepe Moncayo y una buena corrida de toros. La feria de ganados ha sido digna de su fama. En ella se han presentado magníficos ejemplares en número incalculable y se ha realizado transacciones de mucha importancia. 1 os Juegos florales de Vigo. Oportunamente hemos dado cuenta de las brillantes y cultísimas fiestas que, gracias á la iniciativa y á los esfuerzos de la laureada Sociedad coral La Oliva, acaban de celebrarse en Vigo, fiestas entre las cuales merecen lugar preeminente los Juegos florales, que ha presidido el ilustre periodista y académico D. José Ortega Munilla. MADRID AL DÍA C l termómetro estuvo á punto de cantar nos ayer las cuarenta como un señor. Afortunadamente sopló un viento recio, casi huracanado, por la tarde, y él amortiguó los rigores de Pebo. Ante todo hay que ser justos y no echar la culpa al sol de apretar lo que aprieta, y á Agosto de ser tan duro en sus postrimerías. Fuera de aquella noche que sonaron cuatro truenos y cayeron doce gotas y media de agua mal contadas, ¿quién ha visto llover en Madrid desde hace lo inenos tres ó cuatro meses? Con una atmósfera tan caldeada no puede pedirse más que lo que tenemos, ó, á lo sumo, un viento como el de ayer. De fronda fue el que corrió un momento para los dichosos duros, cuyas travesuras iban cayendo en un dulce olvido. Al pagar en esa moneda á los obreros municipales del servicio de fontanería y alcantarillas dijeron los interesados que nones; que tan excelentes discos, para Sánchez Bnstillo. El alboroto pudo atajarse pronto. Muerto el perro, se acabó la rabia. Se pagó en pesetas, y tutti contenti. Sin embargo, oficialmente, la paz reina en Varsovia y el duro es más apreciable y más bueno que el pan bueno. ¡Como que todos los que lo creen así, ministros, subsecretarios, altos empleados, etcétera, van á proponer que se les pague sa nómina en duros! ¡Y del 98, por más señas! El suceso del día fue el provocado por un pobre loco que, cansado de escribir dramas y comedias del más disparatado estilo, la emprendió á golpes con el autor de s s días en la calle de Lavapiés. Observen ustedes que también lo de los locos se da por rachas. Llevamos tres ó cuatro días hablando (1) Camelo vasco de primer grado y al alcance de to ns 1 as inteligencias.