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A B C MiERCOLEfe 26 DE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN i. apAG. 13. CAPTURA DE UN BANDIDO p l jefe de la Guardia civil de Huesear (Granada) comunica al ministro de la Gobernación que en las últimas horas de la tarde del lunes, con las fuerzas á sus órdenes, capturó al bandido Miguel Sánchez, alias Zampapones, que desde hace tiempo merodeaba por todo el Campo de Puebla, cobrando cantidades, á mano armada, en poblados y cortijos. L, a Guardia civil le perseguía, y en el día de ayer preparó una batida que dio el apetecido resultado. Se hallaba Zampapones á lá puerta del cortijo llamado Capellanía exigiendo una cantidad, que le fue entregada, y en el momento en que montaba á caballo para huir le sorprendió la benemérita. El bandido hizo frente, disparando repetidas veces contra los guardias. Estos contestaron con sus fusiles, hiriendo al Zampapones de dos balazos, uno en la región glútea y otro en la escaoular derecha. Ambas heridas son graves. También hirieron el caballo que montaba, y que había robado en un cortijo el día anterior. Las fuerzas de la benemérita regresaron á Huesear, llevando al bandido herido. Al pasar por cortijos y poblados los campesinos hicieron manifestaciones de simpatía y agradecimiento á la Guardia civ: 1 por el servicio prestado. UNA DETENCIÓN EN SAN SEBASTIAN C l gobernador civil de San Sebastián co municó ayer tarde al ministro de la Gobernación que carece de importancia la detención de un individuo practicada en las inmediaciones del Palacio de Miramar. Se trata de un joven llamado Sarasate, de familia acomodada, residente en Bilbao, el caal tiene sus facultades mentales perturbadas, y entre otras monomanías tiene la de seguir el coche de la Reina doña María Cristina para pedirle una audiencia. Parece ser que ya en otras ocasiones fue 1 detenido y enviado á la casa paterna por causa análogas. (COPLAS DEL MIÉRCOLES. LO QUE SE HABLA EN LOS CA r (UN EL DE LA CONCEPCIÓN -Juan, diga usted al pianist. i que toque un poco del Anda vagabundo, que es muy lindo. -Voy. -Y déle usted las gracias- ¿Usted gusta, doña Juanita? -Muchas gracias, doña. Társila. Yo ya he comido mi media de abajo, y eso me basta. -Pues yo tengo un hambre horrible, y eso que he cenado en casa un guiso que es mi deliciabacalao á l a bizcaitarra. -Y ¡qué bueno está! Es un plato que me encanta y á la vez, ¡ay! me entristece porque despierta en mi alma el imborrable recuerdo de mi difunto Garnacha Porque él, que nació en Begoñíi y desde su tierna infancia demostró disposiciones para la cocina clásica, me lo enseñó siendo novios... ¡Ya hace días, doña Társilal ¡Riquisiii ¡Era hacia el sesenta y nueve, cuando empezaba Sagasta á distinguirse en política! ¡Si que la fecha es lejana! -Así es que yo, desde entonces, en cuanto veo una raspa de Terranova ó de Escocia, derramando un mar de lágrimas, dedico un recuerdo al pobre que en San Isidro descansa. -Allí viene la de Anguílez. -Es verdad. -Y hoy trae una falda distinta. -ka del domingo anterior era de gasa; la del lunes, blanca y megra; la del martes, rosa pálido; la del miércoles... ¡Qué lujo! ¿Sabe usted que á mí me ésca 1 tanto lujo? -A mí lo mismo. -I a verdad: con lo que él gana mil pesetas con descuente, nadie se explica que se hagan tantos milagros. Porque ella viste bien, tiene criada, tiene un chiquillo cada año, paga diez duros de casa, va á los toros, al teatro, j y veranea en Villalba, y gasta medias deseda. ¡Demonio! ¡Y hasta se baña! Cómo se arregla? -I,o ignoro- ¿De dónde demonios saca para tales despilfarras? -Yo no lo sé. ¡Si eso pasma 1- -A mi, que, por lo económica, me han dicho en mi misma cara que vengo á ser una especie de Bustillo con enaguas y que hago de cinco céntimos cuatro pesetas en plata, cuando más, como tan sólo una vez á la semana, y es lo más grave del caso que siempre estoy empeñada. Así es que no me explico el modo, ni se me alcanza, de que con tan poco sueldo se consigan tales gangas. ¿Será... -Mire usté; es posib! porque á veces la acompaña un señor entrado en años que viste con elegancia y tiene aspecto de rico. ¡Por ahí, por ahí... -Mis palabra? no la ofendan, porque puede muy bien suceder que no haya nada; pero es muy chocante. ¿Verdad? -Sí. Pero ella es guap; -Regular. Se arregla mucho, y, según dicen, se gasta un dineral en menjurjes que desde lejos engañan. Fíjese usted bien: ¿qué ene de particular? ¡Pues nada! No tiene nada que choque; para mí es una de tantas. Pues quítele usté los ojos, que ella con arte se agranda; quítele usté las narices, que, aunque tiran para chatas y son muy respingoncillas, no dejan de hacerle gracia; suprímale usté los dientes y el hoyuelo de la barba, y á ver qué es io; que le queda? ¿Qwé le queda, doña Társila? ¿Quién es aquél me salude- -Uno que sigue á mi Pauia. ¡Hola! -Sí, señora; pero entodavia no hay nada. -Pero habrá. -Hace cuatro mesas que la está arrastrando el ala, y aun no se le ha declarado ni le ha dicho una palabra- -Mira, niña, ahí está eso. -Ya, ya. -Y por la Virgen Santa te suplico que no abuses del Marconi, porque llama la atención, y los vecinos, entre la envidia y la rabia, nos ponen como guiñapos y hablan sin saber lo que hablan- ¿as doce ya! -Pues nos vamos en seguida, que mañana tengo que madrugar mueno, para ir á casa de Trápala, el habilitado, á ver si me anticipa la paga, porque, hijo, los muchos gastos me han dejado como Itálica: en ruinas. -Pues buenas noches. -Adiós. -Adiós, doña Társila. MANUBL SORIANO. DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C EN LISBOA AMPAÑA CONTRA De v e z en ves o n s T n n n aparecen en la PORTUGAL p nsa extranjéra especies insidiosas, como ecos de difamación lanzados contra Portugal, y aun cuando muy luego son desmentidos, no siempre logran desvanecer en la opinión el efecto funestísimo que la maledicencia puso en ellos. Que por algo se ha dicho es la calumnia como el carbón. Todas esas campañas dejan entrever algo de intrigas financieras, de negocios comerciales; pero por lo mismo que fuera de aquí no se conoce de verdad la vida portuguesa, precisamente por el ambiente que tales rumores forman, Portugal no logra merecer, en preseneia de las naciones cultas, un juicio lisonjero de cuantos á la ligera lo apreciaron. No hay para qué decir el fin que se per sigue con tamaña difamación. Claramente se nos alcanza no es otro que presentar á los portugueses como pueblo anticolonizador, cuando es evidente que, al cabo de cuatro siglos de administración colonial, no tan sólo ha mantenido el prestigio del Estado en sus vastos dominios, sino que se ha bastado y sobrado para afirmar las excepcionales cualidades de adaptación y resistencia que caracterizan á la raza de loa lusiadas. Huelga recordar á este propósito aquellas eonquistas merced á l a s cuales nuestra nación asentó en tierras africanas su poderío y fama. Ni hay quien ignore que solamente en el Brasil más de dos millones de portugueses han distribuido la fortuna brasileña, señaladamente en Río Janeiro, aparte de más de tres millones esparcidos por las otras Repúblicas americanas. Pero sin duda conviene á los difamadores llamar la atención de Europa, puesta la mirada en la influencia de la acción luatana. en el África meridional, sobre todo en la isla de Santo Tomé, cuya fertilidad asombrosa nos ofrece durante el año anterior una producción de cacao que se aproxima á la cifra de 35 millones de pesetas, sin contar la cosecha de rafe, que, por falta de brazos, no da de sí todo lo que pudiera. A porfía, belgas y alemanes se afanan ea desacreditar á Portugal, flagelándolo con la