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DE TODO EL MUNDO POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELÉFONO g g LA CUESTIÓN DE MARRUECOS Terminaba mi artículo de ayer diciendo que Marruecos era una caja de sorpresas, y, con efecto, al escribir estas líneas aun desconocemos fijamente el paradero de Muley Abdel- Aziz y si su ejército ha desaparecido del todo. De su derrota sí que no se puede dudar; ha perdido el trono Abd- el- Aziz por haberse puesto en contra de las costumbres y flECORDANDO tan perjudicados comenzaron á abrir los ojos al pueblo. L, os marroquíes supieron entonces que ínterin ellos perecían de hambre v de miseria porque su soberano nada hacíajpor ellos ni por la paz, él se gastaba muchos miles de duros en cosas que el ¡Corán prohibe y con mujeres extranjeras vestidas con trajes extraños, que hacían ludibrio de lalfe y costumbres de Marruecos en los palacios y jardines imperiales; todo 1 o que nada les hubiera importado en circunstancias más bonaneibles y si no hubiera habido tantos interesados en que fracasara el que iba á implantar la reforma económica que les arrumaba. DE TODO EL MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y 1 WS TELEFONO cho lo mismo, y cuando indignados los interesados protestaran, como se protestan estas cosas, la marina alemana hubiera bombardeado un puerto y el ejército del Kaiser hubiera invadido el territorio? Pues esto y no otra cosa es lo pasado ea Casablanca, y como los moros han visto que el Sultán no protestó y que continuó más amigo que nunca de los franceses, y como hubo quien les demostró que el Acta de Algeciras no autorizaba esas cosas, Muley Abd- elAziz fue para ellos un traidor, y pensaron en substituirle Recordamos estos hechos para que se comprenda m jor cuanto hemos de decir. LAS FIESTAS DE MALAGA GRUPO DE CANTADORAS Y BAILADORAS QUE TOMARON ARTE EN LA FIESTA ANDALUZA Fot. R. Torres y C CELEBRADA EN LA CASETA DEL PERCHEL a moros no son refractarios al comermodo de str de su pueblo; por haber inten- A CONFERENCIA DE Coincidió este movimiento con cio; son, por el contrario, muy amigos de él, tado hacer una revolución económica y po ALGEC 1 RAS a a llXM u uci respetan las costumbres de los extraños; lítica, á la que no se atrevió su padre, y por no haber podido conseguir mantener la paz Acta de Algeciras, á la que hubo necesidad pero exigen que se ¡es respeten las suyas, ho convenido en Algeciras no los asusta; así es en sus Estados. de dar alguna mayor elasticidad, de acuerdo Cinco años hacía que en la Chauía, la con todas las potencias y el mismo Sultán; que el Consejo de notables, con quien conprovincia, digámoslo así, de Casablanca, no pero que los franceses estiraron tat to, que sultó Aziz en Fez, no se opuso; aconsejó, sí, que las innovaciones se implantaran desse disfrutaba paz ni se podían cultivar los no podía menos de estallar, y así fus. campos ni la ganadería. Algo análogo suceUna Compañía francesa, constructora del pacio, poco á poco, para no producir alarma día en todas partes cuando el Sultán pensó muelle de Casablanca, no tubo reparo en entre la gente ignorante. en modificar los impuestos coránicos, que tomar de un cementerio situado al pie misEl cómo se ha hecho está ante la vista de representan nuestros antiguos diezmos y mo de la muralla los materiales necesarios todos. En el Norte de la frontera argelina y primicias, quitando su administración á mu- para un pequeño terraplén. ¿Qué habría pa- en los alrededores de Melilla, es decir, en cha gente para hacerla por sí mismo, como sado en Francia si una Compañía alemana los territorios más rebeldes, reina una paz de tiempo tenía censado, v los eme salían concesionaria de una vía férrea hubiera he- octaviana y sus habitantes están coutentí-