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A B C LUNES a ¿DE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN i. PAG. i5. ACTUALIDADES DEMASIADO TARDE e L Echo de París traducimos, á título de información, el siguiente notable artícelo del conde A. de Mun, publicado con el epígrafe que encabeza estas líneas: Nuestro tiempo se parece de una maneta extraña al final del siglo xvnr, cuando la vieja sociedad, descreías, y enamorada de la filosofía, marchaba alegi emente á su ruina. Como aquélla se aturdía en el goce del vivir, así la sociedad de hoy, tan parecida á la otra por su corrupción moral y sus curiosidades intelectuales, por sus rebuscamientos de arte, de gusto y de elegancia, olvida, en el torbellino de París, de las playas y de las grandes carreteras, los ecos, que cree lejanos, de la guerra social ya comenzada. I os sangrientos sucesos de Villeneuve Saint- Georges produjeron, es verdad, un movimiento de sobresalto. Por un momento se tuvo miedo. Pero acabó. Mr. Griffnellies y Mr. Pouget están en la cárcel; pasarán á la Audiencia; los buenos burgueses del Sena cumplirán con su deber, y ya quedaremos libres de ellos hasta la próxima amnistía. En cuanto á la broma que Mr. Patand dio á los parisienses la otra noche dejándonos á obscuras, ha produci do risa. L, os restaurants se han preparado por si se repite el caso; además, no hay casi gente en París en esta época, y parece que á los turistas les ha divertido mucho el incidente. ¡Grea, atraction! Sólo ha tomado en trágico las cosas el pobre cantante de café concert, que perdió su sello. Sin embargo, el aviso, como dice nuestro Patand, vale la pena de que se reflexione un poco. Sería curioso saber lo que opina monsieur Clemenceau de este principio de Mezcla social En Caen, uno de estos últimos domingos, ha dicho cosas admirables sobre el orden y la paz, palabras que resuenan admirablemente y que son el programa republicano Al día siguiente, los fusilamientos áe Villeneuve; al otro, la huelga de la luz en París, y al otro, el conflicto del pan. Si algún labrador de la campiña de Caen. Hubiese preguntado á Mr. Clemenceau si siempre había sostenido que el orden y la paz suenan admirablemente, nuestro primer ministro, sin duda alguna, le hubiera, respondido, como Pangloss, cerrando su valija: Yo sigo siempre mi primer impulso porque soy filósofo y no me conviene desde cirme. En el fondo, sin embargo, ereoque piensa como yo y que sabe muy bien dónde vamos, dándose perfecta cuenta de la impotencia de los jueces, comisarías y jurados contra la ola que sube: ¡él, con sus manos, ha abierto muchas esclusas y roto muchas verjas para dejarle pasar! Porque no se trata de la disolución más o menos legal de un Sindicato y de un proceso en los Tribunales- Yo invito á los que lo duden á leer el artículo consagrado por I eray- Beaulieu en la Revue de Deux Mondes, de Sindicalismo. E 1 siglo xvín tuvo sus economistas y sus filósofos, que denunciaron los privilegios y pidieron su abolición. El xx tiene los suyos claros y audaces. Mr. G- Sorel, uno de los más notables, ha escrito un libro muy admirado de los intelectuales, titulado formuló hace pocos días la tesis, con sorprendente exactitud, expor iendo claramente los propósitos de la Nueva escuela cl, os sindicalistas- -dice- io se proponen reformar la sociedad aomo los hombres del siglo xvín; se proponen destruirla L, as le yes filantrópicas, en efecto, no hacían más que debilitar el odio de clases y fortificar al Estado. Agrega que hay una oposición absoluta entre el Estado y el socialismo revolucionario y recuerda la 3 palabras de EnReflexiones sobre la violencia, y al cual Junius me permito no creer en ello. No se cieien derá, primero, porque no tiene ni quiere te ner jefes, ni disciplina, ni organización ni nada, en fin, de lo que sus adversario? tienen, y además, por otra razón más pro funda y más decisiva. Y es que, como la nobleza, ha dejado po cumplir la mayor parte de su misión. Dueñí del poder industrial, lo ha usado para esta blecer su potencia económica, no para dai satisfacción á las justas reivindicaciones de los obreros, para secundar y dirigir sus legítimas aspiraciones, para asegurar, por la organización profesional, la paz en el mun do del trabajo. Ha opuesto á las reformas necesarias, á la legislación social, al movi miento corporativo, la más ciega resistencia ha hecho, en suma, su plaza fuerte del régi mea individualista, y éste es el que se de rrumba hoy. Ahora espera salvarle ensa yando la defensa patronal; ¡es demasiad tarde! sólo se logrará aproximar la guerra civil. Dueña la burguesía del poder político ha aceptado, excitado y realizado por su; p 7 s indudable que la huelga general ha propias manos la destrucción violenta de h fracasado hasta ahora. El referendum de vida religiosa. Ha visto educarse y crecer h los obreros panaderos ha frustrado otra vez tiranía de los sectarios, acusando de cleri las esperanzas de la Confederación del Tra- calismo á los que intentaban oponerse. Aho bajo. De 1.980 votantes, hubo 848 por la huel- ra advierte que tras de la escuela sin Dioí ga, y en contra 1.040. Por 200 vetos París y con maestros ateos aparece el ejército de no se quedó sin pan. Con esto se ian tran- socialismo, y recula asustada. ¡Es demasiade tarde! quilizado; yo creo es un síntoma temible. Ha visto sin conmoverse expoliar á los re I as minorías resueltas y dirigidas se sobreponen siempre á las mayorías. Eso es ligiosos y expropiar á la Iglesia, acasande cosa sabida en la Confederación general, y de reaccionarios á los que querían defenpor eso Mr. Pouget dice que la organización derlos, y ha sostenido con sus votos, su disindical debe ser la negación del sistema de nero y su influencia á los hombres que han mandado hacer tales violencias. Hoy oye mayorías. Porque se dice que si se quisiera tener cómo se levanta contra ella misma y en en cuenta las mayorías, el movimiento obre- nombre de los mismos principios la amenaro podría tomar otra dirección que la que za de la expropiación, y tiene miedo. Es demasiado tarde le dan los Sindicatos revolucionarios. Es la ley de la Historia. Mr. Clemenceau Estoy convencido que h a y íntre los obreros buenos trabajadores, enemigos de no puede hacer nada. las huelgas políticas; pero como carecen de verdadera organización corporativa que, dándoles fuerza moral y económica, les permita la entente con los patronos, van, naturalmente, á la sola organización qie existe, que es una organización de guerra social, y CANTORAL San Bartolomé, apóstol; Santos Toloallí les harán bien ver, á pesar de sus votos, J meo y Román, obispos y mártires; según la frase de Mr. Pouget, que 10 se ad- Santos Tación, Eutiquio y Ter e, mártires, y Santa Áurea, virgen y mártir mite para el- movimiento obrero otra direcLa misa oticio divino son ae San Bartolume, con ción que la de los Sindicatos revoluciona- rito doble deysegunda clase y color encarnado. rios Se gana el jubileo de Cuarenta Horas en la parro L, a Federación de mineros del Norte y quia de San Ginés; á las diez, misa cantada, y por la á vísperas solemnes, con del Pas- de- Calais, muy poderosa, nuy bien tarde, delas cinco y media, párrocos y ecónomos deasistencia los señores curas esta organizada y muy razonable, ha llegado á orte, y después preces y reserva. En San Pascual, Espíritu Santo, jttparaaoras y Bsese punto con unos 80.000 hombres. Es una ilusión de revolucionario científico la que clavas del Sagrado Corazón de Jesús, jubileo perpetuo abriga mi colega Basly cuando afirma que Visita de la Corte de María: Nuestra señora de no se dejarán imponer la ley. La influencia las Mercedes en San Luis, San Millán, Góngora y Alarcfin, 6 de la Paz y Gozos, en San Martín. de la mayoría sera anulada por el despoEspíritu Santo. Adoración nocturna. Turno: san Fas tismo de la minoría. cual Bailón. Los tipógrafos han dado ayer un ejemL TIEMPO Temperatura ae ayer: Máxima, 35,2; plo bien claro de asta tiranía de los violen- E- -mínima, 15,1. El día dura 13 horas 27 minutos, aismmuyeixuo 10 mitos. Su Federación tenía por secretario ge- nutos en la semana. neral á un hombre de gran mérito, al que Tiempo probable: variable. tengo el placer de conocer y con quien me de ENTIERROS A- las seis y mediaLaza la tarde, el i e doña Mauricia unen las mejores relaciones, á pesar de los desde Carabanchel Bajo á la sacramental é Igueravide, de San Justo. disentimientos que nos separan. Es Mr. Kenfer. Pues bien, como el Comité central de la Federación del libro ha reclamando en la ESPECTÁCULOS huelga de protesta contra los mineros de Villeneuve, su secretario general ha sido Alas inmediatamente ejecutado en uní G- B 4 M T n s T p n R u i d osietea m Biblioteca apopular de c p a t l a s M i d e amoen la Bolsa del Trabajo, donde ss res. -Su majestad el botijo. cho brutalmente: No queremos VTOVEDADES A las siete: El duro sevillano. -La verbena de la Paloma. -El duro se nuestra vanguardia; dejad vuestro sitio á 1 villano. -El recluta. -La gatita blanca. otro. ALFONSO Toda la historia de las jornadas de la Re- P RINCIPE- -A las siete: Les Masón For- -bes y Argentina. -Chimenvolución no es otra cosa más qu la victo- ti y Masón Forbes. -Chimenti, Les Randon Bros y Arria de las minorías audaces sobre las mayo- gentina. de una película. Estreno rías pasivas. Cinematógrafo en todas las secciones. 1 PEAL POLIST 1 LO A la- diez Las flores. sí, cuando oigo decir que la burguesía se defenderá y que no se dejará exproEntrada al jaicun, con u a u o una j e piar como la nobleza del antiguo régimen, seta. gels, uno de los precursores de la revolución social: ka sociedad que llegue á organizar la producción sobre la base de una asociaeión de productores transportará toda la maquinaria del Estado al sitio que habrá de tener en lo sucesivo en los mu seos de antigüedades, al lado. de la rueda y del hacha- de piedra. Esta es la cuestión. Como en el siglo xvín, la reyolueión social era una revo lueión económica. Hace ciento veinte años era la propiedad feudal la que se bamboleaba en su antigua base, agrietada por una lenta desorganización; hoy es la propiedad industrial y comercial, que apenas edificada en e rápido y prodigioso transcurso de un sigloi tiembla en sus recientes cimientos, veneidíi ya por el exceso de su peso. La cuestión obrera ha ocupado el sitio á la agrícola, los trabajadores de la fábrica á los labradores; pero es siempre la cuestión social, es decir, en el fondo es la organización económica la qae trae la revolución. EL DÍA DE HOY A