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RONICA DE LA MODA PAJ 1 S, ZGOSTO DE 08 ada día precisa más y más, al comenzar una reseña de modas, aconsejar en prier término prudencia. Primero que pasar dar cuenta á las bellas y elegantes da mas le los caprichos de nuestra soberana y de us lindísimas frivolidades, conviene recordar que toda señora debe ser discreta en sus jastos, no forzar el grande ó pequeño presupuesto que tenga para toilettes y poseer ana voluntad enérgica y bien dirigida para admirar lo bello y costoso sin lanzarse al peligroso camino de imitación, y haciendo números, ¡siempre números! antes de efectuar, comprar ni realizar encargos. I, a moda, por su parte, aunque deja entera libertad á sus subditas, rio por eso prescinde de crear y erear primores sin cuento, que, como otras tantas tentaciones, aparecen constantemente ante las miradas curiosas de las señoras, siempre ávidas de galas para las toilettes. 1 os trajes de gran vestir no prescinden en la actualidad del abrigo amplio y- holgado. El dilema es éste: ó se sale con el traje sastre, ó con el traje muy claro y ceñido, pero velado por el gran abrigo. Este, siguiendo la última eorriente de la moda, se inspira en las draperías árabes, dalmáticas, mantos, chales y trajes egipcios. T, as hombreras son estrechas; las mangas son ampliamente abiertas para que el brazo y la manga del traje vayan con tóela comodidad. Es forma muy graciosa, flexible y que sigue ondulante la linda silueta que debe dibujar. El crespón de China, el raso Iyiberty, el encaje y la charmense son los géneros que se emplean cuando se trata de abrigos elegantes; si han de ser más sencillos debe emplearse el tussor, el pañete y el dril. Los tonos deben ser vistosos, alegres, vivos, que destaquen sobre el vestido; lo que hace falta en la actualidad es el contraste y para ello se utilizan los colores azul, malva, rosa, mandarina, rojo, albaricoque, violeta, verde y fuego. I, as que se asusten de este capricho de la moda tienen siempre el recurso délas notas discretas, encerradas en los grises, beige, ficeUe, habana y negro. Como adorno para esta clase de prendas se emplea el encaje teñido de igual tono que la tela, muchos bordados y pasamanería, sin olvidar, naturalmente, las. sardinetas y las bellotas, que sop eomplemento indispensable de la distinción actual ctel abrigo. e s de notar una moderación en la copa de los sombreros, la cual ha bajado no poco de sus alturas. Como compensación, las alas crecen y crecen en proporciones exageradas, pero que prestan gracia á la fisonomía. Uno de los modelos que alcanza mayor éxito es el sombrero de paja de seda fina, hermosa y blanca, sobre la cual reposa toda una floración de místicos lirios. También son muy mimadas, entre las elegantes parisinas que lucen sus encantos y primores ea las playas á la moda las capeunas de paja morena con guirnaldas de peonías de varios tonos. Esta ñor ha reemplazado en gran parte el verano actual al esplendor de la rosa. Su enorme corola armoniza perfectamente con la amplitud de las alas de las cape! r p 1 velillo para el sombrero hace furo Sien do del niismo matiz de la paja y de tul ruso. Por sus dimensiones é importancia de los adornos, el sombrero ha llegado á ter er un puesto de primera línea en la femenina. Da cachet ála toilette y viste, aunque s eacon un sencillísimo traje sastre. VIZCONDESA B. DE NEU 1 LY ECONOMÍA DOMÉST CA PARA BLANQUEAR Échese en un reciLAS MANOS unf huevo yclára poco f j u a. de de alumbre en polvo. Bátase el contenido algunos minutos, procurando que no se produzca demasiada espuma, y se obtendrá una mezcla excelente para blanquear y sua vizar las manos. Se debe aplicar esta unlu ra antes de, aeostarse, lavándose previamente las manos con agua de jabón caliente, secándolas en seguida con una toalla suave y untándolas después con la antedicha mixtura. Abrigúense al momento con unos guantes de piel de gamuza. 1 ABON PARA QUITAR Se hutnedejen coa de r da M A N C H I Í? TM suficiente de esencia de trementina. Se mezclan carbonato neutro de potasa pura, ioo gramos; potasa ordinaria, ioo gramos, y á todo ello se le añade jabón seguro, para obtener una pasta consistente, con la que se forman pequeñas pastillas. JTDVB HTENCTA. En esta sección se contestará á las consultas que nuestras lectoras gusten dirigirnos, siempre que la pregunta venga acompañada de STETE CUPONES COTtJiEZJmVOS, OSEA DEL I AL yt de tos que se publican diariamente en tas páginas de anuncios de A B C. I Las consultas habrán de firmarse con un seuaonimo con iniciales Las que se firmen con nombres ó apellidos, se contestarán con la inicial de los mismos. La Dirección se reserva el derecho, de no contestar á determinadas consultas que exijan gran extensión en la respuesta. Baturrico, haturrico. -Veo que es usted de los Ljue afirman que sólo el primer amor... Pues no, señor, no opino como usted; eso es sencillamente un error; á veces es el segundo ó el tercer amor el verdadero, puesto que dicho sentimiento no se mide por orden de fecha, sino por el grado de intensidad sentido é inspirado. Voílá tout Un desesperado. ¡Pobrecitol Tenga usted paciencia, que á todos nos llega en el mundo nuestro San Martín, aunque sea mal comparado, como dice otro: Piense usted que Lo mismo que nace con ios sueños míos, irá el tiempo robando tus quimeras; sin más que andar, los ríos acaban por llevarse las riberas. Extraplano. Con dije. Es usted muy galante. TSenuca muy satisfecha por ser gatita. -Sí que me tenía usted muy olvidada, y he echado mucho de meno: sus discretas y cariñosas cartas, Mucho me alegro que las causas de su silencio h yan sido tan agradables. No sé quién sea el redactor á que alude, Estoy perfectamente, á Dios gracias. Lo más enérgico y radical es la electrólisis. Pruebe sí no con polvos Tranch. Lo que ha usado no sirve para nada. La piedra pómez dada sobre espuma de jabón produce también buen resultado; pero como es para el rostro, puede irritarse algo la piel si la tiene demasiado sensible, Celebraré que el asuntillo amoroso termine pronto en bodí El seu dónímo decía feliz en vez de satisfecha. El húsar. -No es extraño; ha sido una inocencia de usted el pretender saberlo. Todos esos observadores quí han pasado su vida estudiando el corazón humano sab n menos en achaques de amor que la mujer más superficial ¿el mun- do. Una medalla de oro. Los planes determinados no suelen producir buenos efectos. Se lo agradezco á usted muchísimo, pero no puedo aceptarlo. Jft, 7 -Sí. de encaje totalmente. Conocerse es lo verdadero; combatirse es lo bello; vencerse es lo bueno. ¡Ay, por Diosl ¿También usted duda de que soy mujer? ¿A que voy á tener que publicar un acta afirmándolo, con testigos y fiador de casa abierta? ¡Vaya una idea! Es usted muy galante. Diga á su amigo eme no use ninguna clase de perfume. Primero de Enero. -Puede usted escribirme cuanto quiera, en la seguridad de que no me molestan y sí me complacen la cartas de mis comunicantes. ¡Son todas tan bondadosas indulgentes para mí! Ya ve usted que no hay que recurrí á esos medios, puesto que con un poquito de buena voluntad de parte de todos y otro poquito de paciencia be sigu sin necesidad de enojosas interrupciones. No, señora; ye no pongo nombres propios, porque esta sección no pued ni debe servir para inteligencia entre dos personas. Por fa razón, me como siempre en seudónimos y respuestas cuant pueda ser sospechoso de servir determinados intereses. Que do á sus órdenes, para mí muy gratas. Lirio de los valles. Use el jabón neutral centrifugado y al punto se verá su mal curado. En la calle de Fuencatral, núm. Jo, perfumería Varonat Puede terminar la cura de la piel gastando los polvos Angelina, que venden en la misma casa. De encaje. Sise usan puede usted hacerla. Agradecidísima á sus frases galantea. S. O. -Sí, señor; estamos de acuerdo. Los desengaños y el tiempo son dos amigos leales, que despiertan al que duerme y enseñan al que no sabe. Verá usted el plan curativo: cataplasmas de olvido. Parches de indiferencia. Amor propio y dignidad á pasto, Sinapismos espolvoreados de volubilidad. Lo siento mucho, pero... ¿Para qué! o quiere usted saber? Un guerrero de muy mal genio. ¡Lagarto! ¡Lagarto! Pues mire usted; el tedio es una enfermedad que tiene pot verdadero remedio el trabajo; las distracciones ó los placeres no son más que paliativos. No ha sido usted bien compi ¿ndido. El perfeccionamiento moral del hombre constituye la principal misión de la mujer. Es usted muy galante. J ómulo. -Agradezco la intención, pero no me ha convencido usted; pues convengamos en que las eroicidade; sin h son heroicidades de menor cuantía, poco dignas de que se las tome en considtr ición. Permítame usted, sin enfadarse mucho, que ponga en duda la sabiduría que dice poseer. Ni á mi ni á nadie podrá usted convencer de eso mientras se coma usted todas las haches equivoque las bes y divorcie injustamente las sílabas de cada palabra. Puede usted batir el tecord de la mala ortografía, y crea que su carta, más que hamoro a, como usted la llama, es un tratado de enajenación menta) rEl delíríol Por lo demás, muy agradecida La tempranica- -Sí, es preciso hacer la operación cada ocho días, Es cuestión de gustos: á mí no me agrada. Si tiene usted padre, hermano ó pariente varón, envíele á él No; era de una estrella... terrenal. Queda usted absuelta de sus imaginarias culpas, Madrid minuta- -Pues ni lo uno ni 3o otro, ¡Cómo despreciar un trajecíto nuevo! Pídale usted á Dios algo de don. de palabra y expresión, convénzala de su enorme amor y cásese con ella. La Registradora. -No puedo informar á usted de lo que me pregunta; no lo sé. Lo siento. Rarezas de carácter. -Si comienza usted por poner la palabra orgullo, no es posible hacer nada. Si abdica usted de eie orgullito, cuando le vea cambie de conducta, procure hablarle y recordarle con afecto los días en que usted era niña, sondee su corazón y su pensamiento y proceda usted en consecuencia. 3 K eye black and a eye blue. -No sé, en realidad, qué será eso, pero tiene todas las apariencias de timo; ignoro la fuerza que puede tener la curiosidad de ustedes; yo no haría nada A sus órdenes. La luna, el sol y una estrella. ¡Caramoal La mitad áú firmamento se ha venido á la correspondencia! Los tirabuzones cortitos sujetos con un lazo. A los diez y siete años. ¿Quién se lo ha dicho á usted? Así es M u y satisfecha con mi nueva comunicante. Donjuán Tenorio. -Empleando talento, carino y discreción, ridiculícela sus romanticismos y hágala comprender que, á pesar del seudónimo que usa usted, no está en lugar remontarse á las épocas del Tenorio, ni estar constantemente diciendo: ¿No es verdad, ángel de amor. que en esta apartada, orilla... etc. Es usted m y galante.