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B C. DOMINGO 2 3 DE AGOSTO DJS 1908. EDICIÓN i. a PAG. 6. aire atmosférico rico de oxígeno y pobre de ácido carbónico. Toma el oxígeno y deja el ácido, convirtiéndose en sangre arterial buena para la circulación y la vida. ¿Como es posible ese paso? Cuando dos masas gaseosas están en contacto por mediación de una membrana permeable, si la tensión gaseosa no es la misma por ambas partes se produce un paso de gas de la masa gaseosa cuya tensión sea la más alta á la otra, hasta que la tensión mutua sea igual. Si el oxígeno del aire pasa en la sangre á través de los alvéolos pulmonares, es porque la tensión del oxígeno en el aire es superior á la del oxígeno en la sangre. Esta es la condición esencial de la función respiratoria. Peto si la composición del aire es la misma en la altitud donde se la torna, la tensión del oxígeno varía proporcionalmente á la presión atmosférica, que disminuye, como ya se sabe, cuando la altitud aumenta. mosf erica, que es d 6 centigra. g? mos de mercurio al nivel del mar, no es más que de 67 en Chamounix (i.02o metros) de 59 en el Simplón (2.020) de 4.2 en el Mont Blanc (4.810) y de 25 en Mont Elverest (8.840) El aire constituye para la tierra una envoltura de 300 kilómetros de espesor, y es indudable que elevándose se llegaría á un punto de la presión atmosférica en el- que la tensión del oxígeno en el aire sería superior á la del oxígeno en la sangre venosa. La respiración sería, pues, imposible. El mal de las montañas se produce en las altitudes donde la presión era de 40 centigramos, y el de los globos, en altitudes donde era de 25. I,o que prueba es que en globo, sin la fatiga del cuerpo, el hombre no puede, sin suplir artificialmente las insuficias del aire, pasar de los 8.000 metros. I IMITE INFRANQUEABLE El remedio -r parece relativamente fácil. Con proveerse de balones llenos de oxígeno en cantidad suficiente para hacer posible la respiración. Pero por el mal de las montañas el vientre se hincha y se producen hemorragias, y estos dos fenómenos son debidos á la baja presión atmosférica. Ivos gases intestinales, por una parte, no son mantenidos por una presión exterior suficiente, y se dilatan. Cuando la baja de la presión atmosférica pasa de cierto límite, queda roto el equilibrio entre las presiones antagónicas interior y exterior, y las arterias pierden su cualidad, endureciéndose y produciéndose en ellas una fuerte corriente de agua. Todos los balones de oxígeno imaginables no servirían de remedio. Como se ve, la naturaleza ha impuesto un límite infranqueable á las audacias del hombre dado á la aerostación. Los aeroplanos no podrán nunca alcanzar mayor altura que los globos, porque necesitan oxígeno para alimentar sus motores. Y PRESIÓN La presión a t- j y bañero, por su madre! ¡Ay, bañero, por sus hijas! -No me las tengo! ¡Ay, bañero, miste que soy chavalilla. -Ya se le ve pues que te eres la gran neskacha polita (1) ¡Ahí está! -No te me agarres. ¡Ahí viene, Virgen María! ¡No se me muerda! ¡Ay, bañero ya la tenemos encima... ¡Caracoles! ¡Caracolas, te me digo yo! ¡Qué fría! -Miedo que te estás teniendo; me estás dando pues palisa; vas á quedarme hecho un brevo, como disen en Castilla. Ya te es sana el agua. -Hijo, eso es llamarme cochina, y en Madrid me lavo siempre con la de la Fuentecilla. ¿Se es usted de Madrid? -Toda; mi marío se dedica al negocio de mendrugos. ¿Ya su esposo se es artista? -Artista en trapos; tenemos en el Rastro trapería. -Yo no me eoiiosco el Rastro; sólo me eonosco de oídas la casa de fieras. -Oiga, donostiarra, usté es un lila; ¡pues no hay pocas cosas güenai. en mi pueblo! -Y en la mía. -Allí está la sal del mundo, allí está la gloria fina, allí están los barrios bajos, que es la sexta maravilla; allí están las güeñas hembras, allí está la chulería. -Y aquí se está la Surriola, que no te es grano de anisa, y te me tienes Igueldo y Venta- Berri y Ulía, y nos tenemos la Concha. ¡Anda, pues no hay en mi pueblo pocas Conchas, madre mía! Concha la del Marcelino, Concha la del ebanista, Concha la de Matamoros, Concha la de las judías y etcétera, porque aquello está de Conchas c alivia, y eso sin contar ca socio c hay metió en la política con más conchas que cuar ta peligrinos. -Si serías andalusa no te echaras más bolas. ¡Anda la Elipa! Pa mi que este aurreskulari m ha tornao por una anguila. Oiga usté zencesuscua, -Por su tía, por su madre, por su suegra, que tengo seis de jamilia y mi marío, que el hombre de pena se moriría. -Te le llevas luto. ¡Ahora! ¡Ya viene, ¡Ya pasó... -Diga que te bañe pues el gato. ¡Ay, hijo, qué grosería! Ya no entro con usté al agua -Ni á mí tú más me pelliscas. AUTOHIO CASERO San Sebastián, Agosto 1908. me digo pues. El juez Sr. Martírféz Enríquez y el teniente fiscal Sr. Mena continuaron ayer las actuaciones. Parece que las máquinas cogidas en e 3 domicilio de Gálvez no funcionaban actualmente. Han debido ser utilizadas en la fabiicación de moneda, y ahora Gálvez estaba haciendo ensayos para reanudarla. I, a Policía se personó ayer en el establece miento del mecánico que había recompuesto la máquina de Gálvez, y que está situado en la calle de García de Paredes. En él se encontró una máquina íridráuli ca igual á las recogidas en la calle de Bravo Murillo y en Tetuán. En un carrito fue trasladada á la Casa de la Moneda para su reconocimiento. El dueño del taller quedó detenido á disposición del juez de Chamberí, ante el que prestó declaración. Dijo que la máquina en cuestión la había comprado á los herederos de un amigo suyo y que tenía concertada su venta con el dueño de una tienda de medallas y condecoraciones establecida en la calle del Príncipe. Este señor, llamado también á la presencia judicial, confirmó en un todo estas manifestaciones. tro detenido. Los agentes de Policía del distrito del Hospital, Sres. Arague y I loraeh, tenían desde anteayer orden de detener á un individuo llamado Pedro lacera, amigo íntimo de Gálvez, y sobre el cual recaían vehementes sospechas de estar complicado en estos delitos de falsificación. I as pesquisas realizadas por ambos policías habían resultado completamente infructuosas, y ya empezaban á desesperar de hallar su paradero, cuando ayer tarde su- pieron casualmente que se albergaba como huésped en una casa de la calle de la Aduana. Detuviéronle en el acto y le condujeron al Juzgado. Confesó que es amigo de Gálvez y que iba con él la tarde en que fue detenido; pero negó en absoluto que se hubiera dedicaáo jamás, ni con Gálvez ni con cingún otro, á la fabricación de moneda. Pedro I écera es natural de Madrid, tiene veintiocho años y ha cumplido varias condenas por robo. -A laAcárcel. hora de la- -tarde, el juez de última Chamberí, Sr. Martínez Enríquez, dictó auto de prisión contra los detenidos Gálvez, Ripoll, Gutiérrez y Jaecera. Los cuatro fueron conducidos á la Cárcel Modelo, en donde quedaron incomunicados. 1 i Rectificación. L D. Fernando Escudero, dueño del ta Iller de reparación de máquinas establecido í en la calle de Fuencarral, 143, nos ruega I as actuaciones MONEDEROS FALSOS v POPLAS DEL DOMINGO ÉN LA PLAYA -Cójame usté bien, bañero, que tengo seis de familia y mi marío está el hombre pirrao por mi personilla. -No se me pellisque, pues, y estéseme, pues, tranquila. -Perdone usté, joven éuskarq; -Yo me llamo Garmendía Olacoitiagorrochátegui. ¿Ola qué? ¡No me pelliscas! ¡Ay, si es que viene la ola sin chátegui ni pamplinas! cuidao con las palabritas, no le ponga á usté moscorro de un par de morrascurrias que le dé á usté. -No me disé lo que se entiende. ¡C abrigan mis gofetás... ¡Ay, bañero! -Otra vez te me pelliscas ¡Ay, por Dios, SumalacárreguL. J- -Que me llamo Garmendía Olacoitia... ¡Ay, señor Ola, que ya se echa la ola encimar- -No te me encardenalises (1) Muchacha bonita.