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A B C. SÁBADO a DE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN 7. PAG. 10 MONEDEROS FALSOS DOS FABRICAS DESCUBIERTAS madrugada l el juez de guardia había entregado á un comisario de Policía un mandamiento para que se practicara un registro en cierta casa de Chamberí, en la cual había sospechas de que se fabricaba moneda falsa. El comisario era el del distrito del Hospital, Sr. Fernández Luna. La casa, una alpargatería de la calle de Bravo Murillo, esquina á 1 de Lugo, cuyo dueño había sido detenido algunas horas antes por dos agentes y se encontraba á disposición del Juzgaño en los calabozos de la Comisaría del Hospital. El temor natural de entorpecer con una imprudencia la acción de la justíeia si el servicio que se preparaba no daba resultado inmediato nos obligó á reservar las noticias que acerca del asunto conocíamos. Desaparecido este temor, he aquí lo sucedido: n sospechoso. Hace bastantes días, el comis ario del distrito del Hospital, Sr. Fernández Luna, supo por confidencias personales que un tal Luis Gálvez Burguero, natural de Murcia, y sujeto de malísimos antecedentes, jnuy conocido de la Policía por haber estado entre sus manos bastantes veces, se dedicaba en Madrid á la falsificación de moheda. El Sr. Fernández Luna tuvo una larga conferencia con el comisario general interino, Sr. Martínez del Carnp o, y ambos de acuerdo, comisionaron al inspector D. Tomás Martínez y á los agentes D. Juan Llorach, D. Gabriel Arague y Sr. Gasbi para que vigilasen al sospechoso y comprobaran hasta qué punto podía tener fundamento la confidencia recibida. El resultado de estas pesquisas debió ser terrible para Gálvez, por cuanto anteayer el Sr. Fernández Luna decidió dar el golp, e decisivo, prendiéndole, interrogándole y registrando la casa en que habitaba, calle de Bravo Murillo, núm. no, alpargatería. I a detención. Encargáronse de ella los agentes Llorach y Araque. Dirigiéronse á los Cuatro Caminos, situáronse enfrente de la alpargatería y cuando vieron salir á Luis Gálvez echaron detrás de él sin que él lo advirtiese. Los agentes tenían órdenes concretas de detenerle sin que nadie se enterase, con objeto de no alarmar á los cómplices, si los había, y asegurar la segunda parte del servicio. Al llegar al final de la calle, cerca ya de la glorieta de Quevedo, Llorach, que es un hombre muy listo, aproximóse á Gálvez, y, fingiéndose antiguo amigo suyo, logró entablar conversación con él. Entraron á tomar Tina botella de cerveza en un café y subieron después en un tranvía para dirigirse á la Puerta del Sol. En la calle de la Montera, cuando más confiado estaba Gálvez, el agente le cogió bruscamente de un brazo, y dándose á conocer le conminó á que le siguiera á la Comisaría del Hospital. Gálvez no intentó siquiera protestar. Se puso muy pálido, bajó la cabeza y obedeció al agente. En la Comisaría, el Sr. Fernández Luna aguardaba impaciente el resultado del servicio. Como primera providencia se procedió á cachear al detenido. En los bolsillos no llevaba armas ni documento alguno; pero en la espalda, debajo de la camiseta, pearado á la piel, se le en- Decíamos áayer... hora de la ...que última contró un paquete de papeles, la cédula personal, una carta fechada en Murcia, en la cual se le pedía dinerojjuna letra de 350 pesetas, y una factura extendida á su nombre por el arreglo de una máquina de estampar metales, depositada en la calle del Marqués de Viana. Después se procedió á interrogarle, pero el interrogatorio no dio resultado. Gályez se encerró en completo mutismo, limitándose á negar que se dedicara á fabricar moneda falsa. p l registro. TM El Sr. Fernández Luna se dirigió á la Casa de Canónigos; obtuvo del juez de guardia, Sr. Cores, ios corresppndientes mandamientos judiciales, y en compañía del inspector Sr. Martínez y del agente Gasbi se personó en la alpargatería de la calle de Bravo Murillo. La tienda es propiedad del cuñado de Gálvez, José Ripoll. Este, se mostró muy sorprendido por la visita de la Policía, pero desde luego franqueó la entrada y se puso á disposición del comisario para facilitarle su misión. Ea la tienda el registro no dio resultado; no se encontró en toda. ella nada sospechoso; pero como la madre de Gálvez dijese que su hijo trabaja como carpintero y que tenía el taller en el sótano, la Policía bajó á él. Y, en efecto, ocultas bajo un montón de m áderás y bancos de carpintero, encontróse una máquina bastante voluminosa, montada sobre un pie de madera; una prensa, rodillos de laminar, troqueles, cepillos, en una palabra, cuantos útiles son necesarios oara la fabricación de moneda falsa Recogióse tpdo, y en dos carros, porque pesaba bastante, fue conducido al Juzgado de guardia. rf tra máquina. Desde la calle de Bravo Murillo, o señor Fernández Luna se dirigió á la del Marqués de Viana, en el barrio de Almenara, de Tetuán, y auxiliado por el alcalde y el juez municipal practicó otro registro en una trapería, propiedad de Nicasio Gutiérrez. Debajo de un cobertizo, y cubierta con esteras y lonas, se encontró otra máquina laminadora, que, como la anterior, fue enviada al Juzgado. f eclaraciones En la alpargatería de la calle de Bravo Murillo habitar) José Ripoll, de cincuenta y cinco añqs, dueño de la tienda; su mujer, Dolores Gálvez; la madre de ésta, Dolores Bargueño; dos hijos de Ripoll, uno de doee años y otro de once meses, y un sobrino de diez y siete años, llamado Tomás, dependiente de la alpargatería. En la trapería viven Nicasio Gutiérrez, su mujer y dos hijos, una muchacha de quince años y un niño de nueve. Todos los que podían declarar fueron interrogados. La familia de álvez limitóse á decir que ignoraba en absoluto el objeto á que Luis dedicaba las máquinas, y que éstas llevaban bastante tiempo en el sótano, en donde él trabajaba con completa independencia. La del trapero dijo que hace tiempo un amigo les rogó que guardasen una máquina, y que ellos accedieron sin preocuparse para qué servía. Ripoll y Gutiérrez quedaron detenidos. I o s útiles encontrados. Tan pronto como llegaron á la Casa de Canónigos los dos carros con el material recogido, el juez de guardia suponte, señor 1? once de León, y el fiscal de la Audiencia, Sr. Mena, avisaron por teléfono á la Fabrica Nacional de la Moneda y Timbre para qne se personase un perito para reconocerlo. El designado fue D. Enrique Monfort, el caal declaró que, en efecto, todo aquel material servía para la fabricación de moneda. Estos útiles son: Un laminador, dos rodillos, una prensa para acuñar ó troquelar, sin troqueles; un carro para fundir, un torno, dos rieleros, dos abrazaderas, un peso pequeño de platillo, un tubo perforado por un extremo, cinco cepillos para metal, cuarenta y ocho cuchillos, un hornillo con su tubería, varios ladrillos refractarios, dos llaves para tuercas, una rueda dentada de una máquina de laminar, un crisol con residuos de metal adheridos. Dos manubrios de laminadores, limadu- ras de metal, al parecer de plata; un disco de metal con impresiones diferentes de los reversos y cantos de las monedas, dos tornillos de presión, ocho varillas de metal, redondas; un matraz pequeño, un husillo, una broca, siete piezas de hierro, cuatro tornillos, dos pasadores, seis discos de metal, una bisagra, una pieza de repuesto para la prensa, Gaivez? Quién es Gálvez Burguero tiene treinta y Luis cincp años y es regular de estatura, delgado de carnes y de aspecto simpático. Nadie al verle diría que es hombre peligroso. Ha cumplido condena por robo, y por el mismo delito está reclamado actualmente por el Juzgado del distrito de la Catedral de Murcia. A los diez y seis años cometió su primer delito, el hurto de dos relojes, por el cual fue detenido, procesado y condenado á cuatro meses de arresto. Algunos años después, en unión de un tal Tanin y de otro sujeto apodado Luisín, realizó un robo de varios miles de pesetas e ca- sa de D. José María Díaz Cassoi Después se unió á un espadista célebre, el Carpeta, y en su compañía realizó varios robos en Cuba y Méjicoj- con tal fortuna, qwt la Policía no consiguió arraparlos. En Buenos Aires, en cambio, fueron cogidos, al intentar fracturar una caja de caudales, y procesados. Regresaron á la Península, desembarcando en Alicante; estuvieron en Tánger y despliés vinieron á Madrid, dedicándose, según parece, á la fabricación de moneda falsa, industria que habían aprendido en Améiica. Gálvez estableció una tienda de alpargatas en la Prosperidad, pero la destruyó un incendio. Como estaba asegurada, cobró por el seguro 7.000 pesetas y con ellas instaló la nueva alpargatería de la calle de Bravo Murillo. Gálvez ingresó en la Cárcel Modelo en i. de Jumo último en unión de Francisco Q- ál vez Noguera por tentativa de estafa, Tres días después fueron puestos en libertad. Por este delito se sigue á ambos procedimiento judicial por uno de los Juzgados de primera instancia de esta corte. nveclaran los agentes. U Ante el juez de guardia comparecieron anoche los agentes Sres. Arague y Llorach, que han practicado este importante servicio. Ante el juez de guardia y el fiscal de la Audiencia, que desde el primer momento ha intervenido en el sumario, se ratificaron ambos agentes en la declaración prestada en la Comisaría al formarse el atestado e redara Gálvez. A primera hora ae la noche comenzó á declarar Gabriel Luis Gálvez (pues los dos nombres tiene) Comenzó negando rotundamente toda participación en el hecho de autos, y a 1 pre- D