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DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO TELÉFONO DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL- DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELEFONO Por fin, la hora suena, gira pesadamente borrego cuajado de diamantes; las cruees de la puerta de hierro y penetramos en el pa- la militar Orden de María Teresa, las de la lacio encantado. Orden Real de Hungría, las grandes eruces de la Orden de Leopoldo, que dan al agraciaparece un cuento de Las mil y una noches; do el título de primo del Emperador, y placas L TESORO IMPERIAL Por segunda r vez subo las es un sueño, algo que se siente y no en brillantes, encomiendas en rubíes, la os escaleras de la Hofburg de Viena sin que puede describirse... Yo no vi jamás tanta ri- nudos, rosetas, todo cuajado de pedrería. nadie ine detenga en el camino. Por segun- queza, tan colosales diamantes, tal cantidad Se creería uno transportado á la residenda vez llego hasta las puertas de las impe- de pedrería... Creí hallarme en presencia cia de un rajah indio. Hay pendientes de riales antecámaras libremente sin encon- de una película de cinematógrafo, y á cada incalculable valor, botonaduras, juegos de trar porteros ni criados. DI Monarca aus- instante esperaba ver salir al nuevo Aladi- alfileres y horquillas rematando en brillantríaco vive, por lo visto, con las puertas de no poseedor de fortuna tan enorme. tes tallados en forma triangular, y encerraPalacio de par en par. Los topacios, los rubíes, las esmeraldas, do en una monumental vitrina, el manto imVoy en busca de la persona que me va á surgen de las vitrinas resplandeciendo como perial, que habilidosas manos confecciona- A B C EN AUSTRIA E Ifk Ai? El, REY EN BILBAO D. ALFONSO Xlll EN LA GALERÍA DE TIRO DEL CUARTEL REINA VICTORIA, TIRAXDO AL BLANCO facilitar la visita á las salas donde está en- figuras de fuegos artificiales y nos detene- ron en Sicilia hace ochocientos años, aquí cerrado el tesoro imperial, esa colección de mos mudos de asombro ante la corona im- arrastra su cola de ocho metros, festoneada joyas antiguas, piedras de valor fabuloso y perial, esta corona enorme que los Empera- de oro; su dalmática de púrpura, que adorobjetos de arte antiquísimos que los Haps- dores de Austria ceñían á sus sienes cuando nan dos hilos de grwesas perlas, y al pie esiban á coronarse en Francfort. El cetro es de tán colocados los guantes de seda roja con bourg han sabido conservar. Un criado de librea negra y sombrero oro macizo, y no creo que el viejo Monarca botones de brillantes, las medias bordadas de oro, los zapatos cuajados de pedrería, apuntado me conduce á través de los corre- pudiera sostenerle hoy entre sus manos. La corona de la Emperatriz es una joya con inscripciones, arabescos y pájaros que dores, y momentos después me hallo enfrente de la gran puerta de hierro que cierra el cuyo valor se calcula aproximadamente en abren las bordadas alas... tesoro como una colosal caja de caudales. millón y medio de florines. No es posible p e r o no kemos concluido aún de visitar el Hay un montón de damas que esperan la dar una idea de su riqueza, de su buen gus Tesoro imperial, ni lograríamos admihora de la entrada impacientes, pues siempre t d de su elegancia. Y ahora nos enseñan las encomiendas de rar todas las maravillas que encierra aunson las mujeres las que con mayor curiosidad la Orden del Toisón, en brillantes, con el que menudeáramos las visitas. Rn 25 am- viener á extasiarse ante el regio tesoro,