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A B C M I É R C O L E S 19 D E A G O S T O DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 14. t LAS FIESTAS DE BILBAO J OEL HIPÓDROMO DONDE SE CELEBRA EL CONCURSO HÍPICO nUBUNA UBRE Fot. Goñi. LA LEY DE ALCOHOLES Oi tan combatida ley no hubiera produci do más efecto que el de agitar las masas agrícolas que á la vinificación llevan su actividad y trabajo, sería cosa de colmar de bendiciones al Sr. Osnia, autor de ella. Mil y mil gracias habría que darle, pues si de momento nada útil hemos conseguido y continuamos sin llegar en el actual barullo á una solución práctica, cuando callen las pasiones; cuando se estudie la solución inás lógica, teniendo en cuenta los intereses del Estado y los nuestros; cuando todos estemos convencidos de que la renta de alcoholes puede y debe ser uno de los ingresos más saneados de nuestra Hacienda, siu perjuicio para la vinicultura, y, por el contrario, beneficiándola, imposibilitando la fabricación de vinos artificiales y saneando los naturales, dificultando el exceso en los encabezamientos, entonces esa ley, con las modificaciones que la práctica aconseje, podrá considerarse de vejatoria, como hoy la consideramos, en protectora. Ya sé que en el momento actual todo vinicultor cree un deber suyo combatir á sangre y fuego esa ley, que ha venido trastornar por completo su modo de ser y le obliga á cambiar radicalmente la manera de concebir y desarrollar sus negocios Todo cambio de postura implica un esfuerzo, y esto en la orientaeión de los negocios es siempre molesto y doloroso. De aquí el que tayamos sacudido nuestra habitual pereza, por no llamarla desidia, y todos unidos gri; emos pidiendo justicia y amparo, sin que á guir destilando. ¿No hay otra que nos permita salvar las actuales dificultades y que á la vez que lleve la tranquilidad y el orden á nuestros negocios, perturbados hoy, represente un gran alcance en la industria de la destilería, mejorando sus productos, obteniendo la utilidad que debemos de los residuos de la vinificación, de los vinos deVOLUC 1O NEMOS Así como todos estamos plenamente fectuosos que nos resulten y, en último caso, convencidos de que el viticultor no puede en del sobrante de la producción en años ubébuenas condiciones ser también vinicultor, rrimos? C eo firmemente que sí, y sin granes preciso que nuestro ánimo se habitúe á des sacrificios para nosotros. Fórmese en cada pueblo vinícola una pensar que el vinicultor tampoco puede ser á su vez en buenas condiciones destilador. Sociedad mercantil é industrial en la que Esta industria, para producir buen alcohol, entren como accionistas ó comanditarios tonecesita aparatos perfeccionados, cuyo cos- dos ó la mayoría de los vinicultores; renunte, cuando se trata tan sólo del aprovecha- cien éstos á sus deficientes medios de promiento de residuos de una bodega ó de los dacción y funden una destilería con aparavinos que en ella resulten defectuosos, no tos modernos; lleven á ella los residuos, viestá en relación con la utilidad que reporta. nos defectuosos ó sobrantes que tengan en Por eso hasta que se promulgó la ley ac- sus bodegas, y si al constituirse se inspiran tual la mayoría de los vinicultores de Es- en la ley actual, deñcientísima y todo, hapaña utilizábamos en nuestras bodegas al- brán salvado la mayoría de las dificultades quitaras antiguas de pequeña capacidad en con que hoy tropezamos, y, lo que es más sus calderas, y á fuerza de rectificaciones y aún, estaríamos en condiciones favorabilígasto de leñas llegábamos á obtener alco- simas para pedir la modificación de la ley holes de 78 á 82 grados centisimales, por en el sentido de dar facilidades á la venta y cierto no muy finos, puesto que empleába- circulación del producto elaborado, á cammos los mismos aparatos para obtener los bio de las que nosotros dábamos al fisco, lisos, los anisados y lo que llamábamos simplificando su administración por no teaguardientes seeos, con los que encabezá- ner que entenderse en cada localidad más bamos nuestros vinos. I, as dificultades que que con un solo productor tan interesado la ley nos puso para utilizarlos nos obligó á como él en reprimir el fraude. Conseguido esto, sería mucho más hacedarnos de baja como fabricantes, y de esta índole son la mayoría de las tres mil y pico dero llegar á constituir una Sindicatura de bajas que acusa la estadística formada, fuerte de productores de alcohol vínico, que para que sirva de argumento contra la ley atendiera á la defensa de sus intereses con probabilidades de éxito, pues en vez de sude Alcoholes. Nos encontramos hoy sin medio de apro- mar, como hoy se intenta, voluntades, habríavechar los residuos; eulpamos á la ley y pe- mos sumado pesetas, lazo mucho más sólido, dimos al ministro que, quite trabas para que duradero y que obliga más á todos. Evolucionemos en ese sentido; asociémoen forma análoga á la anterior podamos sepunto fijo sepamos lo que queremos y lo que pedimos. Voy á permitirme exponer mi modo de pensar en tan debatido asunto, por si de las ideas que vierta puede alguna ser recogida en beneficio de la clase á que pertenezco. E