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A B C MIÉRCOLES 19 DE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN 2. a PAG. El alcalde de Canet del Mar ha empezado á instruir el expediente para solicitar a condonación de las contribuciones. Continúa la huelga de carreteros de la casa Aiselat. Los huelguistas han pretendido coaccionar á los esquirols, y con este moíivo se han originado algunos incidentes. -En junta celebrada por los tenientes de alcalde y una comisión del comercio ha sido acordado en principio el programa de festejos para el próximo mes con motivo de la semana de la Merced. -Nada nuevo se sabe respecto á las diligencias que se instruyen por la explosión de la última bomba. El juez instructor estuvo ayer, á última hora, en el taller donde trabajaba Cuyas, y, asesorado por un ingeniero mecánico, examinó las herramientas que el detenido usaba. -Respecto á la dimisión de Tressols, me abstengo de hablar de ello, cuanto más que la censura no ha de dejar pasar comentarios. -El secretario del Ayuntamiento marcha fioy á Madrid para gestionar el despacho de varios asuntos que interesan á este Mulicipio. -En el mitin que se celebrará el sábado en Tarrasa para combatir la ley de Alcoholes hablarán los Sres. Hurtado, Zulueta y Paraíso; los representantes de la Asociación catalana- balear y los de varias entidades agrícolas de la comarca de Vallet. -En varios pueblos de la provincia, y especialmente en los situados en la montaña, reina gran disgusto en el comercio por la falta de monedas fraccionarias. -Ha llegado el escultor Sr. Querol con objeto de ultimar los preparativos para la fundición del grupo artístico destinado á conmemorarlos Sitios de Zaragoza. Permanecerá aqní euatro días. DE NUESTRO REDACTOR por el temporal i oticias varias. MIÉRCOLES, 17, 2 T. A B C EN MALAGA f) E VARIAS COSAS Y DE Al enterarse sión á su tierra, comenzaron á amargármela varios amigos malagueños, vecinos de Madrid, con la terrible enumeración de las modestias que me aguardaban. -En verano- -me decían- -Málaga es uu Horror. El sol hace de las suyas, y cuando no asfixia el terral, sopla el poniente, que tampoco es agradable. Con estos pronósticos, tal vez mi viaje no iiubiera pasado de proyecto si fuese voluntario. Mas ya es sabido que el periodista no escoge las fechas para el disfrute de la vida, y que ha de ir cuando, como y adonde le llame la actualidad, ó, mejor dicho, sus ceY sos representantes. Para consolarme un poco metí en la maleta, juntamente con los útiles necesarios, algunos argumentos destructores de los amargos juicios amistosos... ¿No habría en tal programa algo de exageración andaluza, Sin duda en Málaga hará calor en verano, como lo hace en todas partes cuando llega la canícula; mas no debe de serum calor que mate, pues que la gente vive... Si fueran ciertos esos horrores, ¿cómo iba á celebrar en esta época la ciudad sus festejos tradicionales? O no vendría nadie, ó el que viniera perecería, alternativa igualmente lastimosa para la Junta de festejos, que se afana en procurar la atracción del forastero, reteniéndole con un progranm interesante, ameno y divertido... Y, en último término, ¿qué calor puede arredrarle á un madrileño que deja en su tierra 42 grados á la sombra? ALGÜÑATMAS S? 3 E Supongo que con razones parecidas tran- sueños de grandeza Y no pude menos de quilizaríanse los compañeros que formaban pensar, en presencia de tantos elementos de la caravana periodística, amablemente in- vida y de prosperidad, en la falta de algo vitada á visitar esta ciudad encantadora... (tal vez en la sobra de alguien) muy neceMas, ya en el tren, con la alegría del via- sario para darles su natural empleo, para je- -grato paréntesis en la monotonía pro- fructificar los gérmenes de la ciudad fufesional- -fue disipándose el problema entre tura... Es pensamiento antiguo hacer de Málaga el humo de la conversación y los cigarros... Y luego el amanecer bajo el cielo una estación de invierno, y acaso se realice andaluz- -un poco nublado entonces; pero cuando haya una voluntad que se decida á no por eso menos digno de la región que ponerlo en marcha sin vacilaciones y sin cubre y que decora- -nos dejó libre el espí- desmayos. A la vista tengo la demostración ritu de preocupaciones y de tristeza, de par de que la idea es práctica y factible, conteen par abierto á la admiración y al entu- nida en las observaciones meteorológicas y siasmo... demográfica donde mamá la Higiene deja Siento mucho no haber traído la eaja de oir su voz consoladora. La temperatura mecolores que me dejé olvidada junto á las za- dia invernal es de 12, 13 ó 14 grados; la patillas en Madrid... Este olvido me impide mortalidad de 24 por 1.000 por enfermedaahora la eonstrucción de la obligada jaota des generales y de 1,28 por 1.000 por enferde color, tan grata al viajero como á sus medades infecciosas. ¡Se puede vivir: Pero lectores. Pero cualquiera puede figurarse la esto no es bastante... En una estación inverimpresión que ha de causarle á un perio- nal, cuyos pobladores han de ser, principaldista, sujeto siempre á una porción de co- mente, flotantes, es preciso, no sólo que se sas, el espectáculo de la Naturaleza en liber- pueda vivir, sino que se viva bien; y para tad, contemplando desde la ventanilla de ello hace falta ofrecer las facilidades, las coun tren que marcha rápido para evitarnos modidades, los atractivos y las distracciones los malos pensamientos. ¡La sierra de Cór- bastantes para conquistar y retener á los doba, sus cortijos y sus olivares; las bhuer- espíritus entristecidos ó melancólicos, que tas de Alora, los abruptos picachos de los pasean por esos mundos la flacidez de sus Gaytanes. 1 Por fortuna todo esto ha sido cuerpos y la exuberancia de sus bolsillos. ya descrito y cantado por los poetas, y tan Supongo que me entenderán los arbitrista justa oficiosidad nos sirve de disculpa á sus y los hombres de negocios. Entiéndalo también el coro general, y sepa que la buenr sucesores. Y hétenos, por fin, en Málaga, esperados, administración de un pueblo depende taute recibidos en triunfo, llevados de aquí para de él como de sus administradores... Un ím allá, en perpetua fiesta, bajo todas las flores pulso colectivo, un estado de opinión, que de la atención y de la cortesía... ¿Qué he- no se produzca exclusivamente en las esfemos hecho nosotros para merecer tantas ras oficiales, basta para salvar lo que estusonrisas leales, tantos efusivos y sinceros viere desencauzado ó comprometido... Claro es que no tengo la pretensión de ha apretones de manos... Málaga no olvida- -nos dice el alcalde- -que la Prensa de Ma- ber hecho ningún descubrimiento con tan drid supo aliviarla en sus resientes desgra- sencillas observaciones, que están al alcance cias, y que siempre ha defendido sus inte- de todo el mundo. Pero bueno es presentarreses... Y con una nueva invitación para las una vez más para que en ellas piense un nuevo agasajo, la primera autoridad mu- quien las tenga olvidadas. Un día de éstos, nicipal rechaza, sonriente, las palabras de precisamente, me dio un consejo cierto sim gratitud que salen de nuestros labios á bor- pático malagueño, previniéndome contra el calor eomo sus paisanos, mis amigos de Mabotones. Este D. Juan Gutiérrez Bueno, alcalde de drid. Este consejo, sabio y prudente, me paMálaga, es la amabilidad en persona y con. rece bastante simbólico, y como tal lo ofrezsombrero de copa. Quien conozca la filoso- co después de asegurar que no he sentido fía del apéndice industrial con que la raza los aterradores efectos veraniegos que se humana cubre su cabeza, ya sabe cuánto me prometían al principio del viaje, tal vez signifiea este elogio. Añádase todo lo que por haberlos suprimido del programa la tiene de molesto ese sombrero y la indu- Junta de festejos... Mire usted- -me decía el mentaria á que obliga, cuando todos procu- aludido- -lo malo aquí es el sudor, y para no ramos llevar la menor cantidad de ropa, y! sudar lo mejor es no moverse... Bien; pero se comprenderá si este hombre no es capaz no hay más remedio que moverse porque el del sacrificio... Esto- es muy significativo, movimiento es la vida, según nos enseñan tratándose, sobre todo, de quien ejerce un en la escuela. Lo que tengo el honor de cargo cuya primera obligación es trabajar participar á todos para los efectos consi para los demás, sin cuidarse de las moles- guientes. Yo, sin embargo, voy á usar ahora mismi tias propias del personal esfuerzo. Aquí todos nos dieen que el Sr. Gutiérrez Bueno ha del oportuno consejo. Sentado á la puerta sido recibido con afecto en la Alcaldía, que del café, si hay mesa libre, que lo dudo, conserva la general estimación, que se es- veré pasar la alegría de la calle saboreánpera mucho de sus gestiones... Yo aseguro, dola, como todos, sin moverme de mi sitio... por mi parte, que es un hombre inteligente Ya sé que llegará un organillo, y otro eny eulto, de trato ameno y sugestivo, cono- seguida, y otro después, y otro luego, y que cedor de la vida, que mira con sus ojillos me obsequiarán con las mismas piezas, y vivos y penetrantes á través de unas gafas que aspirarán á la justa retribución de su trabajo. Y esta grata monotonía me hará ligeramente ahumadas. No ya por él, por la hermosa ciudad con- permanecer extático y contemplativo, que fiada á su custodia desearé que se realicen es, sin duda, la aetitud más cómoda... Él orlas profecías generales... ¿Qué español des- ganillo en Málaga es una endemia musical conoce el constante anhelo d t Málaga, sus que se soporta con regocijo. Va tirado por ansias de la administración municipal á que un borriquillo y manejado por un muchatiene derecho... Mi condición de forastero cho, y tiene una mujer que- alarga su banimpídeme, naturalmente, el más ligero co- deja á los oyentes; es una especie de menage mentario que se refiera á cosas desagrada- á trois, de distinta composición que el clábles. Pero al suscribir los deseos de los ma- sico, pero que también sirve para vivir perlagueños, recordando pasados errores, creo fectamente, según supongo al observar láL demostrar mejor que de cualquier tro modo insistencia de sus recaudaciones. Es justa mi sincera admiración por la ciudad... He- esta insistencia. Es también necesaria. contemplado desde la torre de la catedral Mientras las horas pasan, ¿qué hacer sino su encantador panorama; he recorrido sus rebozarlas con música? Ya la teoría darwialegres calles y sus barrios pintorescos; he, niana nos dijo que la función crea el órgavisto su Caleta; he bañado mi espíritu en su no. ¡Y el organillo! ANTONIO PALOMERO mar. en el tnare nostrum que arrulla tantos