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A. B C. MIÉRCOLES 19 DE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 4. reto noble y Taronil, y el ahuerhann, una vez extinguida la última nota, espera. Pero ¿qué hacen estos cazadores que no hablan, ni respiran, ni se mueven? Con la escopeta preparada aguardan también, porque no es todavía el momento... El ahmrhann investiga de nuevo, hundiendo sus miradas en las obscuridades del bosque, y tranquilizado prosigue su canción. Esta segunda parte del canto es de una dulzura infinita, de una inefable terneza... ¡Oh, tú, tni amor, mi ilusión, mi alegría! Apiádate de mis tormentos; ven á alegrar mi soledad... Vuelo errante, siempre solo, siempre triste, buscando la dicha que no encuentro, porque la dicha está en el amor y yo vivo sin el cariño de nadie, de todos abandonado... ¡Venl El bosque nos brinda asilos embalsamados, adorables rincones seguros, donde podremos esconder nnestro amor... ¡Ven! Nada temas, que á mi lado gozarás la más grande, la más absoluta felicidad... ¡Venl Yo guardo para ti tesoros de ternura inagotable, manantial de delicias... ¡Apiádate de mí! ¡Ven! ¡Ven! ¡Ven! ¿Dónde está aquella figura airosa y gaQarda del Tenorio desafiador? Vedle ahora... Doblado el cuello, inclinado el pico, deja caer las alas negras como una hopalanda siniestra, balanceándose acariciadas por el Tiento... Y repite las tres últimas notas de su canto, que son un sollozo, una súplica, un lamento... ¡Ven! ¡Ven! ¡Ven! Pero éste es el instante... En medio de la soledad del bosque un estampido resuena, j otro luego, y otros muchos después... ¡El Infeliz ahuerhann cae al suelo, acribillado el merpo palpitante de amor y de deseos! Y los campesinos tiroleses que os han explicado su canto os dicen que al ahuerhann no se le puede herir más que en aquel momento, porque es el instante supremo en que, olvidado de todo, ni teme ni desconfia y pone su alma y su vida en aquel doloroso, enamorado lamento, al que jamás supo resistir la hembra. Y así es verdad, porque alrededor del alto álamo revolotea una nube de hembras alocadas, frenéticas, que llegan temblorosas de pasión, para arrojarse delante del altivo señor del bosque, diciéndole: ¡Tuyas somos! ¡Aquí nos tienes! nos campesinos tiroleses... La canción es un MADRID AL DÍA D esultó lo que presentíamos ayer. La loca de la casa hizo de las suyas al dar carácter misterioso al hallazgo de un cadáver medio descompuesto en una guardilla de la calle de Santa Isabel. Los médicos, después de practicar la autopsia en el cadáver, han certificado que el infeliz murió de una congestión. Se acabó el drama. Terminó el misterio. Cesaron las conversaciones. En cambio no se ha hablado apenas de la odisea de una madre que, con una criatura muerta en brazos, ha ido de una Casa de Socorro á un Juzgado municipal, y de éste al de guardia, en solicitud de un alma piadosa que practicase la obra de misericordia de enterrar á los muertos. Era gacetilla de poco más ó menos. No revestía misterio ni se prestaba para folletín ó para género chico. Se confirmó oficialmente la defraudación cometida en los consumos del extrarradio. La justicia ha encarcelado á tres empleados. El principal de ellos ha desaparecido. Cuando se descubrió el gazapo hubo labios municipales que pusieron el grito en el cielo. ¡Que ligereza, hablar de irregularidades, lanzar acusaciones... Ya lo ven ustedes; para ligereza, la del individuo principalmente comprometido, que ha sabido poner tierra de por medio, ya que no logró echársela al asunto. El canje de los duros continuó haciéndose sin la menor novedad. No hubo incidentes, no hubo público, no hay duros. Vamos volviendo á la normalidad de decir á todas horas que aquí no hay quien tenga un ochavo. Una novedad política: se celebró Consejo de ministros. Se habló del canje, del cupo de soldados y de los depósitos de carbón en Canarias. Se habló poco, aunque parezca mentira, tomando parte en los debates el Sr. Rodríguez San Pedro. Y poco más. Los incendios fueron dos, no uno, como hasta aquí. Los robos, varios. Los accidentes, dos ó tres. El intento de suicidio, uno por no variar. El tiempo, empeñado en demostrarnos que eso del insufrible calor de la canícula madrileña son voces que hacen correr por ahí cuatro propagandistas de Pozuelo y sus lo grandes señores de Viena, de Pesth y de zanos alrededores. Praga han venido con el exclusivo objeto de asistir á esta caza dificilísima, erizada de dificultades, pero encantadora y poética como ninguna otra. Y los grandes señores de Viena, de Pesth y de Praga, des- VlAJB MINISTERIAL No puede tm mi pojan al gallo de las doradas plumas de la nistro tener facola y se las llevan como trofeo que ostenta- milia en el extranjero. O, si la tiene, no debe transponer la frontera para visitará sus deurán orgullosos y no abandonarán jamás. Esas plumas son las que veis adornando dos, so pena de que le atribuyamos algún ios verdes sombrerillos tiroleses, cuya moda desaguisado internacional. ¿A qué ha ido el comienza á invadir el mundo entero... ¡Po- presidente del Consejo de ministros á Franjare ahuerhann! Como todos los grandes ena- cia? ¿A qué ha ido el ministro de Marina? El de éste, sobre todo, nos ha intrigado morados... es muy infeliz. bastante. Estamos en vísperas del concurso Josa JUAN CADENAS para la construcción de la escuadra, y nues raat, Agosto. tra fantasía no necesita más que un pequeño pretexto para volar, volar... Por muy contentos podríamos darnos con que ese viaje hubiera tenido otro alcance I a Reina en Londres. Reproducimos una fotografía intere- más significativo que el particularísimo que, santísima, hecha en el momento de des- según parece, ha encerrado. Ir al extranjero para estudiar, por ejemembarcar en DoTer S. M. la Reina doña Victoria Eugenia, acompañada de la duque- plo, el desarrollo que allende las fronteras sa de San Carlos y el duque de Santo Mau- ha tenido en los últimos años la Marina mercante y traernos la receta para aplicarla ro, con quienes ha ido á Inglaterra. en casa, hubiera sido motivo de legítimo júp l Rey en Bilbao. bilo. Nada podemos añadir á lo que en nuesPorque esa marina sí que nos interesa tros telegramas queda consignado acerca más que la de guerra que van á construirdel Concurso hípico que actualmente se ce nos. Imitar, verbigratia, á Bélgica, que no se lebra en Bilbao con animación extraordina- preocupa de acorazados ai de cruceros, pero ria y con asistencia de S. M. el Rey. A este ai de aumentar sus vapores mercantes, seasunto se refiere la fotografía con que se ría del más completo agrado nacional. Incompleta n estra información Trafica de glaterra, Alemania, los Estados Unidos, hov Francia, Noruega, Italia, Japón, han aumen- tado su tonelaje, segén las úíüiniris ticas; pero casi todos esos pueblos son guerreros. No pueden servirnos de ejemplo. Bélgica, si; Bélgica es pacifista por necesidad, como tenemos que serlo nosotros, y aumenta la flota, esa flota que signiíiea ei triunfo del trabajo, la extensión de la industria, el imperio del comercio. El ejemplo de esa hormiga, que, rodeada de titanes armados hasta los dientes, labora sin preocuparse más que de sus propias necesidades, es el que debe excitar nuestra envidia y nuestra admiración. El Gobierno que en España trabaje poi dotarnos de una flota como la que de año en año aumenta la simpática Bélgica, topográficamente pequeña, marítima y comer cialraente gigante, habrá logrado una verdadera y sólida é inmarcesible popularidad. CRÓNICA NUESTROS GRABAD S I I N QUID PRO QUO L a acción se dea TM -D A n n e n arrolla en AixGRACiOSO ¡es- Bains, donde el rey Jorge de Grecia pasa unos días y toma las aguas. La escena representa un café lujoso, donde diversos grupos hacen consumo, leen periódicos, juegan al dominó, al bezigue, al tresillo... Cerca de una puerta, y alrededor de una mesa cuadrada, esperan tres amigos al cuarto, que ha de hacerles la partida de tresillo. Es ana partida de desafío. Los tres concurrentes han tomado café, han bebido una copita de kumel y han encendido su correspondiente cigarro con la característica cerilla francesa de madera azufrada. El camarero ha levantado el servicio, ha pasado una esponja sobre el mármol, ha tendido el verde tapete y ha preparado las barajas, las fichas, etc. lY el cuarto, sin venir! Los jugadores se impacientan. ¿Sabe usted dónde vive el señor X... -preguntad al camarero. -No le conozco- -contesta el interpelado. ¡Qué formalidad la de ese hombre! Quedamos en que á las tres comenzaría la partida, y son las tres y veinte... ¿Será aquél que dobla la esquina... No, no es él. El camarero se asoma á la puerta, conw, si con ello pudiera atraer al rezagado En la puerta está cuando cruza la plaza un caballero que camina con paso lento. ¿Tú conoces al rey Jorge de Grecia? -pregunta uno de los jugadores á otro. -No. -Pues, mírale. Ahí viene. El camarero oye esta última frase y sale corriendo á la plaza, y acercándose al individuo que tan despacio camina: -Vamos, dése usted prisa, que le están esperando hace media hora. -Debe usted estar equivocado- -contesta, sorprendido, el interpelado. -No, señor; no lo estoy. Desde las tres le esperamos con el tapete puesto y las barajas peinadas... Sonríe el buen señor y sigue al mozo, que entra triunfante en el café y dice á sus dientes: -Ya tienen ustedes aquí al cuarto. -No... si éste es el primero- -dicen los jugadores, descubriéndose y poniéndose n pie, rojos como amapolas, al reconocer al rey Jorge I. Su Majestad, que es la amabilidad en persona, co. mprende el quid pro quo y dice á los atónitos jugadores: -Siento no poder hacerles el cuarto. No soy jugador de tresillo. Saiuda y se va. Telón rápido. El camarero se queda coiao si un telón de verdad le hubiera caído ea forma ázplaactia sobre la cabeza. A TRAVÉS DE LA FRONTERA