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A B C SÁBADO ¡5 DE AGOSTO DE i 9 o8. EDICIÓN i PAG. 7. el circo de Parísh, el teatro Martín y una nueva plaza para becerros en la Ciudad Lineal. También se acordó girar una visita de revisión á los cinematógrafos á los que después de inspeccionados oportunamente á raíz de promulgado el Real decreto de 14 de Febrero último se les concedió un plazo para que se pusieran dentro de las condiciones marcadas en dicha disposición. í Stos cinematógrafos son: los del Noviciado, patina, Coliseo Imperial, Salón Regio, Petit Palais, Príncipe Alfonso, Salón iladrid y Salón Victoria. Para esta visita propuso el gobernador que formen parte de las distintas ponencias los Sres. Arroyo, Corera, Ortiz I, ópez Mora, y Ramírez Tomé. I, a sesión, que duró cerca de liora y media, terjiinó después de las oclio. viva simpatía y un tanto de lástima por aquel niño, y decidió protegerle y servirle de Mentor. -Hola, pituso, ¿de dónde eres tú? -le preguntó, poniéndole familiarmente una mano en el hombro. -De Vigo- -contestó el novato, -Entonces somos paisanos. ¿También usted es de Galicia? -No, pero es lo mismo- vo soy de Sevilla. El novato se puso al rojo cereza al oír aquella chanza. -No tengas miedo- -dijo el antiguo; -esto no es novatada, sino broma de compañero; cada uno tiene su manera de pensar, y yo tengo una fila bestial á las novatadas; no soy partidario de ellas desde que me enteré que esa costumbre también la tienen en las cárceles y en los presidios; por lo tanto, confía en mí, y si quieren ios otros darte novatada que no sea de palabra, dímelo á mí, que yo te libraré de ella, y si alguno intenta ir más allá sabrá lo que son a sida nombrado ayudante de campo del mis puños. general subsecretario de Guerra, señor Estamos en la. clase de dibujo. Cifuentes Montes Sierra, el nomandante de Caballería y Oleira tienen juntos los pupitres. Oleira D. Buenaventura Escario. viene de recibir de manos del capitán pron el ministerio de la Guerra se reamó fesor el dibujo que ha de copiar. Cifuentes, que ha tomado muy en serio la ayer un telegrama datído cuenta de haberse suicidado el primer teniente del re- protección al novato, le dice: -Eso que te han dado es una cartilla de gimiento de Caballería de Viilr viciosa don dibujo topográfico; yo le tengo á esa clase Tomás I, ópez San Juan. de dibujo una fila bestial, porque en un año A jer visitó al marqués de I clavicja, pre- que lo he practicado me he quedado Corto sidente del Consejo Supremo de Gue- de vista y he desaprendido á copiar del rra y Marina, el secretario de este alto Cuer- yeso, cosa que antes hacía 3- 0 regularmenpo, general D. Federico de Madariaga. te... -jSeñor Cifuentes! ¡Señor Oleira! -grita j a alido de Madrid, en uso de licencia, el geneial secretario del Estado Ma- él profesor desde sir puestos. ¡Dos días de arresto! yor Central, Sr. Benítez. ¡Doce días más ¡Vaya usted á su sitio! Cifuentes vuelve á su pupitre. Oleira queda cuadrado, á punto de í es- NOTAS MILITARES H E UNA IDEA DIARIA con las Modo de familiari ¿arc econ estos abejas. Para vivir en paz preciosos insectos, basta no enfadarlos, y si, por casualidad, parándose sobre nosotros nos molestasen, es menester contentarse con soplarles encima y no ahuyentarles con la mano, pues un sacudimiento demasiado brusco los encolerizaría. Cuando se estará bien convencido de esta verdad no se temerá á las abejas, y aun se conseguirá manosearlas sin irritarlas. Visitando arnenudo la colmena, cuidándolas y ofreciéndolas de vez en cuando algunos alimentos de su gusto, conocerán al amigo que las regala, y se pararán encuna de él Sin dar motivo de recelo. Si se quiere llegar al interior de las colmenas, se toma un lienzo atado á un palo, y se presenta humeante á su entrada; las abejas huyen zumbando al momento, y cuando se ha concluido la operación se retira el lienzo y ellas se reponen muy pronto de su temor. CUENTOS ILUSTRADOS ¡Y usted! ¿Quéfiniere? -íc picgunta gritando el capitán. -Yo- -contesta balbuciente el novato, -venia á preguntarle si quiere que copie la cartilla topográfica en el misino tartaño ó en otra escala. El capitán comprende la estratagema del pequeño, y le dice, aguantando la risa -Queda usted en libertad. El novato vuelve gozoso á su sitio. Enterado el antiguo de lo octtrrido, se queda mirando á Oleira y le dice: -Coniparito, tú no necesitas los consejos de nadie; ya puedes andar solo. MELÍT N GONZÁLEZ ACTUALIDADES EL AEROPLANO WRIGHT de sus éxitos. Oigamos los detalles, contados por un testigo presencial. Wright hace una excursión emocionante. Se eleva con su aparato á la altura de las copas de los árboles. Avanzay se eleva más. A esta altura evoluciona, trazando graudes curvas seguras y majestuosas. Seis veces pasa, otras tantas vuelve, vira doce veces á su capricho, donde quiere... Cuando desciende á tierra ha volado tres minutos y ha recorrido 4.000 metros, á más de 70 kilómetros por hora. El público, escaso pero selecto, que hay en el Hipódromo hace una ovación al hombre- pájaro. Antes de estas pruebas decisivas, Wilburg Wright, que ha soportado sin protesta años y años, las dudas y tas ironías sóbrela autenticidad de los vuelos de su hermano Orville, se muestra decidido á no hacer más que lo que á él le convenga, no lo que pueda proporcionarle u na ovación. El aeroplano había volado, en efecto, el 3 de Octubre de 1905 por última vez. Después fue desmontado y guardado en una caja, de la que no ha salido hasta llegar á Mans y entrar en los talleres de León Ballée ara pasar al Hipódromo de Hurnandieres, donde Wright le ha completado y perfeccionado con nuevos ael. alles, para que Orville presente el aeroplano á los representantes Sel Gobierno americano antes del 18 de Agosto. H a triunfado el tenaz inventor americano? El telégrafo nos ha dado cuenta LOS CADETES leira era un novato que, después de haber obtenido una chata en los tres ejercicios del examen de ingreso, entró en la Academia con la edad mínima, y era. tan pequeñito y traspillado, que los demás cadetes, siempre fecundos en inventar apodos, dieron en llamarle Elpájaio tiiosca. Cif uentes era un perdigón de primer año, alto, casi hombre granado, con incipiente bigote, de pelo en pecho y jactancioso de ser muy práctico en marrullerías cadetiles. Cuando vio presentarse en el patio de la Academia á Oleira con el uniforme flaman- te, el ros, que por detrás casi toeaba al cuello J. e la guerrera, y mirando á los antiguos temeioso de las nóvateos, Cifuentes sintió O ¿Ves? -uice Oleira muy bajito- -nos arrestan por hablar; cállate. -No es motivo- -contesta Cifuentes; -1 siempre se ha permitido hablar en voz baja en la clase de dibujo; eso es que n s ha tomado fila; este arresto es injusto y no debemos pasar por él. ¿Y qué remedio? -Debemos ir á preguntar al profesor, con todo el respeto debido, el por qué del arresto; tenemos derecho á saberlo; anda, vamos allá; si no me acompañas dejo de ser ta protector. Ambos cadetes se cuadran delante del estrado del capitán profesor. ¿Qué quiere usted? -pregunta al antiguo. -Deseo que me hag a usted el favor de tener la bondad de decirme por qué me arresta. ¡Porque me da la gana! ¡Ocho días más de arresto! -Es que...