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A B C. VIERNES 14 BE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN i. PARÍS, FINAL DE LA CARRERA TOUR DE FRANCE LOS VENCEDORES DE LA IMPORTANTE PRUEBA DEPORTIVA, PET 1 T BRETÓN, FABER Y CORNET, A SU LLEGADA A LA META Fot Poyes opusieron los Sres. Canalejas y Azcárate en nombre de los principios políticos. Quizá tuviera razón el Sr. Sánchez Guerra, pues los falsificadores de moneda pueden causar enormes perjuicios á la nación, peligrando con sus manejos no solamente la normalidad de las transacciones, sino tam bien el crédito público. Por eso en Francia castigan á los falsificadores con trabajos forzados, y hubo una época, no muy remota, en que les imponían la pena de muerte. En los actuales billetes del Banco de Francia está grabado el artículo del Código penal relativo á la pena impuesta á los falsificadores, de manera que, al- cometer el delito, recuerde el delincuente el castigo á jue se expone. L, os jueces populares han demostrado en muchas ocasiones que son exageradamente benévolos con los defraudadores. Podría citar muchos casos, pero me limitaré á recordar que hace pocos años un Jurado audaluz absolvió unos monederos falsos, afirmando que las herramientas y los troqueles hallados en el fondo de un pozo servían para fabricar medallas y no para acuñar monedas. ¿Cambiará el criterio del Jurado con la alarma de estos días? ¿Comprenderán, por fin, los jueces populares que se trata de un delito gravísimo que puede producir daños incalculables? ¿Comprenderán también que la sociedad tiene el derecho y además el deber de defenderse? Si varía el criterio del Jurado después de lo que está sucediendo, debemos alegrarnos de que el ministro de Hacienda haya plan- teado el problema de las acuñaeiones ilegítimas y podremos decir entonces que no hay mal que por bien no venga. ALVARO CALZADO y al reverso, á medias con la dirección, cuatro estupideces de las de cajón. Parientes ausentes y amigos leales parecen decirnos con estas postales cuajadas de lindo? sitios ideales: Esto, por Europa, es lo que se ve, y se lo enviamos pa que rabie usté... Sí, sí, es que nos dicen con terrible saña: Mire usté qué bosque, qué alameda extraña, qué risco nevado, qué fresca montaña... Y usté, en tanto, frito por la capital, ó veraneando en algún corral. No hay derecho, amibos, á darme dentera; ¡basta de vapores y de cremallera! O P L A S DEL VIERNES. MI CORRESPONDENCIA Por varios corree, todos los veranos más de cien postales llegan á mis manos, con vistas de hermosos confines lejanos... ¡Viles cartulinas, más que de amistad, sois prueba de altiva loca vanidad... Me enseñan las unas un lago de Suiza; otras, un balandro que los mares riza, ó un exprés que raucJo veloz se desliza. Unas traen las olas del lejano mar, y otras, los vagones de un funicular. Todas traen paisajes de montañas frías, de playas de lujo, ie tranquilas rías; todas traen al frente mil fotografías Si enviarme abrazos alguno quisiera, que lo haga sin monos y en limpio papel. (Y si se divierte, meior para él. Luis DE TAPIA