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A B G. J U E V E S 13 D E A G O S T O D E 908. EDICIÓN i. PAG. 4. Cuando Pilgrain hizo entrega de la obra, el cabildo vienes satisfecho del artista, quiso encomendarle la edificación de la segunda torre; pero el arquitecto era hombre de tatabra y renunció el encargo, presentando Puxbaum, su discípulo, el cual puso inmediatamente manos á la obra. Herder, su compañero, que también amaba á Cecilia y había sufrido la humillación de verse despreciado, odiaba á Puxbaum. Al saber después que se le encomendaba la construcción de la segunda torre, Herder vio aumeatar el odio que en su pecho guardaba contra el afortunado rival én arte y en amor. l a obra adelantaba rápidamente, porque Puxbaum ponía en ella todas sus energías juveniles, sus entusiasmos y su atnbidón. Los vieneses, que veían cada vez más avanzada la construcción, felicitaban alegres al joven artista y le llenaban de elogios. Pilgram, el maestro, no hacía más que contemplar el trabajo, y á medida que la torre se elevaba, su carácter ensombrecíase, tornábase taciturno y por todas partes se le veía triste y malhumorado. ¡Estaba arrepentido! Y por las noches, cuando la ciudad dormía, abría su ventana y desde allí miraba con envidia durante horas enteras la labor realizada por su joven discípulo, porq e aquella segunda torre prometía ser más bella, más ligera, más vaporosa aún qae la primera. ¿Comenzó á odiar también á Puxbamu? No se sabe... I o único cierto es que una mañana el viejo artista insigne apareció muerto en su lecho... Los celos le habían matado; pero Pilgram no se lo confesó jamás á nadie, ni á su hija idolatrada, y se marchó con el secreto de su pena al otro mundo. Era aquella una ocasión excelente que Herder aprovechó para comenzar á desacreditar á su rival, y por todas partes detía que la muerte de Pilgram la había provocado Puxbaum, que tenía hecho pacto con el diablo. Esto, en aquellos buenos tiempos de hechizos y embrujamientos, era fácilmente creído... ¡Y luego la difícil obra terminábase con tan sorprendente rapidez... pilgram fue enterrado al pie de la torre que él construyera, y á la ceremonia fúnebre asistió la ciudad entera vestida de luto. Cuando llegada la noche todo el mundo se alejó de aquellos lugares, sólo una persona quedó arrodillada orando en la sepultura del artista venerado: era su discípulo Puxbaum. De pronto, un crujido de maderas le d e trajo, y levantando los ojos á la torre Puxbaum vio una sombra que escalaba los andamios. ¿Quién podía ser? ¿Algún malhechor? Temiendo por su obra, ei joven arquitecto se lanzó en persecución del misterioso personaje y escaló como un gato la última plataforma. ¿Qué haces aquí- -preguntó ai ñ conocido. -Fuera inmediatamente. -No quiero- -contestó Herdei. Puxbaum había reconocido poi J o ¿a su rival. Los dos hombres abalanzáronse el uno sobre el otro, y allí, sobre el íabladillo de la última plataforma, entablóse una lucha trágica. Herder quería arroj ar ai espacio á Pnxbaurn; pero éste, más joven y tnás ágil, permanecía siempre estrechamente abrazado á su enemigo. Luckando y forcejeando, fuéronse acercando al borde del tablado, perdieron terreno y se precipitaron en el vacío. Sin embargo, Puxbaum pudo asirse á uno de los tablones, y allí, desesperadamente, desprenderse de su adversario, que cayó lanzando un alarido. La gente asomóse á las ventanas de las casas inmediatas, y momentos después una muchedumbre enorme apiñábase delante de la catedral, contemplando los restos de aquel cadáver, de tal manera destrozado que era imposible reconocerle. ¡Es Puxbaum! ¡Es el arquitecto! -decían los curiosos. -Kl diablo lo ha arrojado desde lo alto de la torre... Pero momentos después vieron aparecer á Puxbaum, cadavérico, desencajado, que se alejaba haciendo la señal de la cruz... Entonces fue cuando se creyó á ojos cerrados en los tratos del joven arquitecto con el diablo. No olvidéis que aquéllos eran los buenos tiempos de la brujería y el hechizo... Todos huían de Puxbaum, le dejaban solo, y llegó un momento en que no pudo encontrar obreros que quisieran subir con él á continuar la obra de la torre... Puxbaum huyó de Viena loco y nadie volvió á saber de él... La torre qn ñn sin concluir años v años... pista es la leyenda de la catedral uc Yíctia, una interesante leyenda para escucharla en una silenciosa noche de verano al borde del apacihle Danubio, viéndolos calados arabescos del encaje de piedra iluminados fantásticamente por la luna y mientras contemplamos á las lindas vienesas bailar alocadas el mágico vals dejjFranz Lebar, el vals cinco veces centenario de La muda alegre... CRÓNICA A lAS SOBRE LO La euestión del cunje Dfc LOb DUROS m o g a d q u i e r e u n n u e vo, inesperado y desagradable aspecto, especialmente en los pueblos, donde el agio hace de ¡as suyas, en perjuicio, claro es, del interés general. Lo difícil, lo peligroso de la cuestión, ya lo dijimos en un principio, no esta en el canje de los duros en las capitales, porque hay en ellas Centros donde la operación puede hacerse con mayor ó menor molestia. Está en que los duros vueltos á la circulación como legítimos no llevan consigo el testimonio fehaciente de su legitimidad. Así se da el caso de que monedas que salen como buenas de las taquillas del Bu- ico, por ejemplo, son rechazadas en el canje oficialmente establecido en otros Centros. Y si esto ocurre entre técnicos, ¿qué no ocurrirá entre particulares? ¿Qué sello, señal ó contraste llevan los duros comprobados paia justificar su legalidad? Pero sobre este mal viene otro mayor en los pueblos donde no hay canje oficial y donde el instinto de conservación, por una JOSÉ JUAN CADENAS parte, y por otra la codicia del agio, hacen Viena, Agoste que se retraiga de circular la moneda ái isionaria por lo mismo que no hay entredicho sobre ella, por lo mismo que es indiscutible. i a condesa de París. En muchas localidades se comercia a Con objeto de asistí 1 ai liuinuiaiuninto descaradamente con el cambio de la monede su hija la princesa Luisa de Orleáns, es- da. Se descuentan duros como se descuenposa del infante D. Carlos de Borbón, con tan letras á plazo fijo. Se vende el duro, se quien, como nuestros lectores saben, se en- compran pesetas y se compra calderilla dan cuentra en Santillana, llegó anteayer á San do premio cuando se paga, no ya con duros, Sebastián en el sudexpreso, y salió ayer para pero con billetes de Banco. Y para atestiSantander, como dijimos, la condesa de guar con hechos, citaremos un solo caso. De París. él es protagonista nuestro director, que para cambiar un billete por calderilla en 1 a escueta, inglesa en Barcelona. El lunes fondeó ea el puerto de Barce- Sanlúcar de Barrameda ha tenido que da Es decir, que lona la escuadra inglesa del Mediterráneo, prima. lo que siempreocurre todo lo contra rio de es na al mando del almirante sir Charles C. Drury tural que suceda. Ha ha sucedido ypequeñe existido un y del vicealmirante príncipe Luis de Battenínfiberg, tío de la Reina doña Victoria Euge- comercio, que consistía en obtener una camá nia, q e arbolan su insignia, respectiva- ma ganancia dando moneda de cobre ha trose mente, en los acorazados Qmen y Fnnce oj bio de duros y de billetes. Ahoralógica y el cado el truncándose Waks. Con ellos forman la escuadra los bu- sentido negocio, de las cosas. la práctico ques Glory, Goltath, Supfoík. Lancaster y ahí puede venir el conflicto grave del chante. El Queen y el Prince of Wales son del mis- asunto, y por ahí vendrá si Dios no lo remedia; porque la Hacienda, desgraciadamísimo tipo. la solución. Fueron botados al agua en 1902. Su casco mente, no hace nada por darmamfescaciones á las es de acero y miden 122 metros de eslora, deAntes al contrario, ministro siguen las imincapacidad de un 22,85 ídem de manga y 8,15 de puntal, des- prudentes declaraciones de su. subsecretario. plazando 15.000 toneladas. Poseen dos máquinas de 15.000 cabsüos Nuestros lectores verían ayer en las columperiódico todo lo indicados cada una, y desarrollan una mar- nas ae este ha ocurrido decir que al Sr. Espada se le ante el especcha, á tiro forzado, de iS millas por hora. Su táculo de que es teatro España entera. radio de acción es de 8,000 millas, marchanPara él las medidas adoptadas por e! mido á una velocidad de 10 nudos. son modelo de en el Sus medios ofensivos consisten en un es- nistro económico, tanto, benevolenciano tenque acaso polón, cuatro cañones de 30,5 centímetros orden gan igual en ninguna nación. Y esto lo dice que pueden hacer dos dispaios por minuto un alto funcionario del Estado, de ese ¡Estacon proyectiles de 850 libras y cargados con do que en treinta años no ha sabido contecordita, montando además 12 piezas de 15,2 ner ía fabricación de moneda ilegítima y centímetros emplazadas en las casamatas, que ahora quiere hacer suftir las consecuen 16 de 6 ídem, seis de 47 milímetros y tíos cias de su desidia, de su torpeza, de su tubos lanzatorpedos. Van mano ios por capitanes de navio, y abandono, á los ciudadanos que á cambio la dotación da uno consta de 790 ínpu- de su trabajo recibieron como buena moneda ilegal. lantes. Si esas medidas son medidas de benevoa boda de í ¡ie. Fallieres. lencia, lo serán para los falsificadores, para El lunes último se celebró en París la los que, valiéndose de la impenda y de la boda de la Srta. Ana Fallieres, hija del pre- falla de celo de los gobernantes y de la posidente de la Repúolica, con Mr. Jean Lañes. licía, han fabricado miles de moneaas que A la ceremonia, que se celebró civilmente han ianzí do impunemente á circulación. en la Alcaldía del octavo distrito, ai cual Eí propio subsecretario lo reconoce al decorresponde el palacio dei Elíseo, asistieron cir que de no haber sido preciso atender á todos los ministros que se- encontraban en razones especiales por el abandono en que la capital. la cuestión ae la moneda ilegítima se tenia Después de la ceremonia civil recibieron desde hace mucho tiempo por todos los Golos recién casados la bendición nupcial en biernos, la medida verdaderamente justa la iglesia de la Magdalena. era la adoptada en la pninera Real ¡vu NUESTROS GRABADOS L