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V DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y LA ESCUADRA INGLESA EN BARCELONA LOS BUQUES ALMIRANTE Y VICEALMIRANTE DE LA FLOTA ANCLADA EN EL PUERTO DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN V 1 ENA A LEYENDA DE Dejemos q u e los grandes señores pre LA CATEDRAL paren sus carabinas para inaugurar la temporada cinegética que comenzará dentro de unos días; envidiemos á los políticos que imitando á su Emperador, se divierten; contemplemos á estas lindas muchachas que bailan el vals vienes en el inmenso parque bautizado con el pomposo nombre de Venedig in Wteu... En esta noche bochornosa, en que el calor sofoca, y del Danubio, que parece muerto, no se eleva la brisa más insignificante, plácidamente os voy á referir un cuento fantástico- ¿habéis olvidado que nos hallamos junto al Danubio? -una leyenda trágica I a leyenda de la catedral. Porque esta aérea construcción, esta maravilla artística, este encaje de piedra, que bañan los rayos de la luna, tiene su leyenda... Escuchad... C l autor de la primera torre fue Pilgram, un artista de genio, un arquitecto que sólo obras maestras construyó. Pilgram es esa cabeza esculpida que parece asomarse á una de las ventanas. El artista era caprichoso y quiso recrearse desde ahí en la contemplación de las admiradas generaciones venideras. No fue ese su único capricho. Pilgram tenía una hija á la que adoraba, una criatura de excepcional belleza, y Cecilia- -pues así se llamaba- -sirvió de modelo á todos esos ángeles que coronan la cornisa del edificio EL VICEALMIRANTE DE LA ESCUADRA INGLESA, PRINCIPE DE BATTBNBERG (x) TÍO DE LA REINA DOÑA VICTORIA Fots. Ballell y adornan la puerta de entrada á la catedral. Pilgram tenía también dos discípulos, uno joven y lleno de esperanzas, Puxbaum, y otro, Herder, viejo ya, amargado por el fracaso de su vida y de carácter vengativo y celoso. Un día de fiesta, en el taller de Pilgram, el día que éste había concluido la paciente y maravillosa labor de la primera torre, presentóse ante el maestro el joven Puxbaum y le confesó que Cecilia y él se amaban y querían casarse. El maestro, enorgullecido por su triunto, lleno de honores y embriagado de gloria, soñaba para Cecilia una situación más alta, y mirando á Puxbaum desdeñosamente, quiso hacerle comprender lo ridículo de sus pretensiones. En efecto, ei pobre aprendÍ 2 no tenía fortuna, no tenía posición, ¿cómo se atrevía á aspirar á la mano de la hija querida del artista insigne? -Yo trabajaré- -decía- Puxbaum. -Tengo entusiasme, tengo ambieión, haré grandes obras también, y la celebridad me proporcionará la fortuna... Ponedme á prueba, maestro... Decidme qué es preciso hacer para ser digno de alcanzar la mano de- Cecilia... Por difícil que sea, yo os lo juro, ¡lo haré! Pilgram, irónieo y bromista, le señaló con la mano la catedral. -Construye la segunda torre- -le dijo. Convencido de lo grande de la obra, pero seguro de sí mismo, Puxbaum aceptó- -Sí... Esa segunda torre, que es casi un imposible, yo la construiré y será tan hermosa como su compañera. Cuento con vuestra palabra...