Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C MARTES i DE AGOSTO DE 1908. EDICIÓN i. PAG. ¡4. EL REY EN SANTANDER EL LUNCH SERVIDO A S M. Y AUTORIDADES SANTANDERINAS EN LA PENÍNSULA DE LA MAGDALENA Fot. Alba EL MAGHZEN YMULLER í e qué habrán hablado Revoil y Allende -J salazar el miércoles en San Sebastián? ¿De Marruecos? bien. ¿Pero de qué de lo de Marruecos? -No me parece difícil acertar. Aunque la Prensa española no ha dicho nada de ello- -y si lo ha dicho se me ha escapado, -andan ahora muy enzarzados el Maghzen y el co ronel suizo Müller, inspector de la Policía marroquí de los ocho puertos, apoyado el primero por Francia, y el segundo por Alemania. El Maghzen pretende que puede disponer de los Cuerpos de Policía (si acaso haciendo excepción de los instructores franceses y españoles) sacándolos fuera del puerto, para cuya protección y seguridad se han formado, y llevarlos eomo Cuerpo militar á los puntos donde su acción haga falta. Sostiene el coronel Müller que, según a letra y espíritu del Acta de Algeciras, los Cuerpos de Policía son inamovibles, pues nunsa pueden abandonar la protección de vidas y haciendas de los europeos residentes en cada uno de los ocho puertos. Y en este pleito está, según creo, todavía; de suerte que es casi seguro que Revoil habrá tratado de ganar la opinión de Allende á favor del Maghzen; con Ib que podría Abdel- Aziz disponer- -como ha dispuesto en la ocupación de Azimur- -de tropas más sólidas que sus delicuescentes mehallas, y esto sin provocar el veto de Alemania, que no haría mucho hincapié contra la interpreta ción francesa, apoyada por España. ¿Y quién cree usted que tiene razón? -Si el Acta de Algeciras, buñuelo diplo mático indigerible y amasado con los pies, fuera realmente un documento serio, la razón estaría de parte del coronel Mulíer y de Alemania; pero del Acta famosa ya no que dan ni los rabos, y hay que plantear la cues tión en otro terreno ¿Les importa algo á las demás potencias que Francia corra más ó menos abiertamente la arriesgada aventura de sostener á Abd el- Aziz contra su hermano, después de haber hecho al primero ludibrio de sus subditos? Pues si no les importa, no hay para qué oponerse á que la Policía de los puertos se emplee en la defensa del desgraciado Sultán, á quien la protección francesa va saliéndole tan beneficiosa como antaño le salió al mísero Maximiliano- -Lluego, según usted, el Gobierno español debe dar la razón al Maghzen, contra el coronel Müller. -Sí, en obseqmo de la amistad francesa (y como consecuencia la inglesa) que es leí motiv en nuestra política internacional, pero poniendo los puntos sobre las íes, es decir, concediendo que el empleo de la policía fue ra de los puertos como fuerza militar expedicionaria debe considerarse como una interpretación algo elástica del Acta de Algeciras, y que para no romper y estropear el único resultado de la famosa reunión diplomática, ó sea la paz entre Francia y Alemania, España desea y aun exige eomo condición de su aprobación á la interpretación clel Maghzen jue ésta í e consulte con Alemania. -Vamos; que quiere usted que quedemos bien gon San Miguel y aon el diablo. -Es tan poco lo que hemos de saear de nuestra acción en Marruecos en mancomún con Francia, que no merece la pena que por ella arrostremos el más pequeño riesgo. AI fin y al cabo, la opinión alemana- -la patriotera, que grita mucho, -ha tomado á pechoa la cuestión marroquí, y nunca falta una partida de arancel donde poder herir, sin grave riesgo propio, al país cuyo Gobierno haya coadyuvado á la famosa encerrona (einkreimng) con que sueñan los alemanes exaltados JENARO ALAS A NUESTROS SUSCR 1 PTORES Cono en años anteriores, servi remos en éste, sin aumento de precio, las suscripciones de aquellos de nuestros abonados que trasladen su residencia á cualquier población de la Península durante la temporada de verano. Para tener opcton a esta veniaja es indispensable al solicitarla estar suscripto por un trimsshe lo menos.