Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DE TODO EL MUNDO, POR CABLE POR TELÉGRAFO TELÉFONO DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, TELÉGRAFO Y TELEFONO se concentrado la vida de la gran ciudad, demasiado grande para tan poca gente, demasiado suntuosa para albergar tanta miseria. Pero este mismo Prater le han estropeado con los puestos de baratijas, los tíos vivos miserables y las barracas de feria destartaladas y antiestéticas. Los órganos, desvencijados, lanzan al aire sus desentonados acordes, y confundidos con el ambiente embalsamado del hermoso parque llegan al olfato mil olores extraños á fruta y á salchicha co cida, á patchouli barato y á sudor. También nosotros sabemos que caminamos hacia la catástrofe, y nos encogemos Ae hombros, indiferentes. El Graben es algo así como la Carrera de San Jerónimo de. Madrid ó la calle de Fernando de Barcelona. La Carrera de San Jerónimo y la calle de Fernando son dos trozos arrancados del Graben de Viena. Hace dos años, cuando por primera vez recorrí estas calles tortuosas del centro de la capital austríaca, encontré todavía vestigios del antiguo esplendor, y los comerciantes vieneses hombreábanse con el comercio A B C EN VIENA ¡Qué pe. nosa impresión nos p V i produce la ciudad imperial, la d d dorada. Viena! Por todas partes, palacios, iglesias, catedrales, monumentos... Y al lado de las gigantescas moles de piedra y mármol, de las altas y caladas torres, en los espléndidos paseos, en las anchas y elegantes calles, triunfa la miseiia... La miseria, sí; pero la peor, A CIUDAD IMPERIAL EL REY EN SANTANDER Fot. Alfa S. M. EL REY Y S. A. EL JNFANTE D. CARLOS EN LAS LANCHAS AUTOMÓVILES QUE HAN UTILIZADO EN LAS REGATAS ia que disimula y sufre, la que se resigna y perece. ¡Oh, que impresión tan triste, tan desoladora, laque Viena nos causa! En las calles más concurridas del Graben y del Ring, junto á los suntuosos comercios, encontraréis constantemente hombres y mujeres descalzos; el billete de diez coronas es la moneda obligada en toda transacción de la vida ordinaria, y la propina de cuatro hellet (cuatro céntimos) es recibida con demostración de agradecimiento en el café por un señor de blanca pechera y flamante frac. Calles y plazas están solitarias, tristonas, y sólo allá abajo, en el Prater, parece haberT Vónde están tus elegancias y tus primo res? ¿Qué has hecho después de Sardowa, ciudad encantada del placer y la alegría? ¿Hn qué rincón se ocultan tus archiduquesas y tus magnates? s Viena tiene infinitos puntos de contacto con la mayor parte de las ciudades españolas; el carácter vienes es parecidísimo al carácter español. Viena, después de Sadowa, baila y ríe, como Madrid, después de Santiago y Cavite, se va á los toros... Viena está convencida de que la nación se arruina y desmorona, y filosóficamente se deja llevar á la ruina y al descrédito cantando alegres canciones, bailando valses desenfrenados. de Berlín y de Londres, mostrando orgullosos los precios de las mercancías en florines. -Inglaterra tiene el schelling, Alemania el marco... ¡Nosotros tenemos el florín! -decían. Hoy, lo primeto que veréis en todos los escaparates, en las listas de los restaurants y en las puertas de los establecimientos es un gran letrero que dice: Preise in kronen. Los precios, en coronas. El florín ha habido que partirle por la mitad y retirarle de la circulación, porque el viajero eme venía una vez á Viena... no volvía más. Y así resulta que hoy la gran ciudad es relativamente económica. En el restaurant, por eiemplo, o sirven cinco ó seis cataare-