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CRÓNICA DE LA MODA PA 7 1 S, VGOSTO DE a humanidad es ingrata y descontentadi za. No hace muchas semanas, apenas ocho ó diez, se quejaba todo el mundo de la ausencia del calor, echando de menos el sol cálido, que tardaba en llegar. Actualmente las quejas y lamentaciones siguen un camino opuesto; los que anhelaban el sol reniegan de él; quienes pedían calor protestan airados de que suba la temperatura. Y e: so que para compensar los malos ratos que pueda ocasionar el sol veraniego tenemos las lindísimas toilettes de dril y batista, ios bordados sugestivos y los mil y mil detalles encantadores de la toilette femenina, para lucir los cuales puede darse por bien empleada la elevada temperatura. Pero, nada. Sólo se escuchan protestas, y la gente huye, dejando á París solo y abandonado, y corriendo en busca de playas frescas ó de las nieves de Suiza y de sus helados lagos. Gracias á que, como ley compensadora, tenemos á los forasteros, porque en esta époc? en que tantas familias españolas vi aen cerca de la frontera buscando playas donde tomar baños de mar, pocas son las que no hacen una escapatoria más ó menos prolongada á nuestra hermosa capital, y sobre todo á los sugestivos almacenes, donde por no muchos francos se exhiben atrayentes 3 sugestivos todos los primores ue aquí se fabrican para tentación de la vanidad femenina y desnivelación del mejor organizado presupuesto. Y París, que parece despedir á sus habitantes y á los huéspedes invernales, atrae como una inmensa mirada hipnotizadora á los qit. e pueden aproximarse hacia él en su iaje veraniego. Bl comercio, el gran coqueto, no se olvida de este detalle; despide con un desdeñoso encogimiento de hombros á los parisienses que se van y prepara su más amable sonrisa y sus más convincentes frases para el forastero que espera, y que ningún año se ha hecho esperar, seguro de que lo que las exquisitas parisinas contemplan ya con marcada indiferencia, por el hábito de verlo, hará estremecer de entusiasmo á las que entre los sueños acariciados y tenidos por imposibles ocupé siempre un lugar prefelente la mágica frase Ver París. l os cinturones producen una verdadera perturbación en las toilettes, por ser en ellas detalle muy significativo. El presente año es rico en modelos variados. Citaré algunos elegantes modelos. Los feay ele galón marrón realzado con perlitas de oro y larga hebilla de oro también. Otros, de piel color de cuero natural adornado con galón de oro y blanco formando gracioso cuadriculado. Abundan los de cinta de tisú con rica hebilla esmaltada. No pocos se admiran, ae cuero ó piel de Rusia, con un galón de oro en el centro y toutache de oro forma ndo enrejado. Unos, muy distinguidos, son de cabritilla blanca realzada con galón de seda de China. I, a moda da la preferencia el año actual á ios c nturones cerrados por detrás, moda que no deben adoptar las que no sean oseedoras de un talle muy esbelto. No debe pasai sin ser mencionado el cin- turón de dril bordado en soutache é incrustado de guipure, que t a n graciosamente complementan los vestidos de campo y pre para él lo mejor, más confortable y máü playa. Le grand succes es el cinturón de dril práctico. Acertaremos, pues, adoptando sus blanco soutacke abandonando los nuestros. A pesar de todo, los cinturones confeccio- sistemas yfeminismo, algo solapado, esEst género de quí nados con la misma tela y adornos del corpiño ó blusa, ó de cinta sencillamente, no zá el más hábil de todos. -M. DE S. han sido destronados por completo. VIZCONDESA B. DE NEUJLLY LA EQUITACIÓN KfUEVO SISTEMA I a distinguida acJ -triz a e i a Opera Cómica Margarita Silva, que monta á horcajadas, puso en los Estados Unidos esta moda, exponiendo las ventajas que tiene para la mujer ese sistema de equitación. Dijo que es el único medio natural, razonable y tamaño. El cuerpo del hombre á caballo es centro de gravedad; el de la mujer sale del eje, porque el peso del cuerpo gravita sobre un lado solo. Si la silla se afloja, yendo á horcajadas, basta apretar las rodillas y mantener el equilibrio, con lo que se evita la caída mortal, á que no escaparía una amazona, á merced de su caballo si éste se encabrita. El mismo caballo- -dijo la gentil amazona- -sufre por el modo anormal de ser montado por las damas, y lo manifiesta, como no sea muy apático. América enseña á las mujeres á libertarte de la antigua preocupación, que ha originado tantas catástrofes. La falda hendida, necesaria en el nuevo sistema, es tan airosa ó más que el largo hábito antiguo. Por otra parte, la silla de hombre fue usada ya por la mujer en otras épocas, sin que por ello sufriera en lo más mínimo el prestigio de la belleza femenil. Las más hermosas y nobles damas montaban á horcajadas, como los hombres, antes de que la reina Catalina de Médicis impusiera la silla actual, destinada á facilitar los ejercicios ecuestres de su hija Margarita, afligida de un defecto físico cuidadosamente oculto. Después de las primeras tentativas de reivindicación, que dieron margen á tantos comentarios en el bosque de Boulogne, el movimiento, que en ua principio parecía destinado á triunfar, entró en manifiesta decadencia. Se teme siempre, en Francia como en todas partes, lo que es nuevo, lo que perturba la sacrosanta rutina. Además, los parisienses, al contemplar á una mujer que cabalga de un modo racional, se detienen á mirarla, como se detenían al principio delante de las mujeres cocheros; diríase que están viendo algún bicho raro. Pero las mujeres cocheros, con su impasibilidad é indiferencia, acabaron por fatigar la curiosidad pública, y hoy se las acepta como un hecho consumado. Han sabido ser valientes y han ganado la partida. Es necesario que las amazonas del nuevo sistema demuestren la misma resolución: De este modo, en las partidas de caza, la mujer ya no será la compañera, encantadora, sin duda, pero algo molesta, de los hombres, que no siempre miran su debilidad como un atractivo, sino que se convertirá en un compañero animoso y útil. Aparte de esto, hay que volver á la buena tradición, abandonada hace tres siglos, en favor de la reina Margarita. Desobedezcamos á Catalina de Médicis después de una sumisión tan larga. Adoptemos la silla de hombre, recordando que éste na sabido elegir siem- FEMENIL ATtVE RJETiCTA. En esta sección se contestará d las consultas que nuestras lectoras gusten dirigirnos siempre que la pregunta venga acompañada de STBT 1 CUPONES CORRELATIVOS, OSEK DEL 1 Al y, de tos que se publican diariamente en las página de anuncios de A B C las consultas habrán de firmarse con un ¡eudónimí ó con iniciales. Las que se firmen con nombres ó apellidos, se contestarán con la inicial de los mismos. Za Dirección se reserva el derecho de no contestan á determinadas consultas que exijan gran extensiói en la respuesta. Tina chiflada por S. M. la 7 eina. -Pasee sólo medr hora. Duerma lo menos nueve horas; Tome mucha cerveza leche y huevos crudos, y coma con preferencia pan, féculas, salsas, pasteles y dulces. Los grandes paseos no 1 convienen de ninguna manera. Estese sentada ó, mejor echada, siempre al aire libre ¡ño bonito. -No le puedo camplacer, porque no c consejo para dado en estas columnas, y el procedimientt quí propone de cambio de letras no puedo aceptarlo, porque pudiera parecer algo anormal, y no pxede ser, L aconsejo sólo: primero, que modifique usted algo exterior mente su manera de pensar y sentir, y segundo, que no s encapriche por una niña que ve defectos, donde debier: hallar buenas cualidades. Gracias. lina rnuji nerviosa que tiene el genio muy fuguillas. -Y ¡habrá usted visto que la novela sigue, v sus impaciencia se habrán calmado. G. Tí. Espuma de nieve ó crema de España. Sí, ÍÁ Belleza Venus es magnífica para lo que usted desea. Y el jabór neutral centrifugado es el gran complemento de los polvo Angelina. Gardenia. ¡Canaricl ¿Desea asted un agua que, a SL sola aplicación, dé á su rostro, cuello, brazos y mano 4 suavidad y blancura perlada, y una fragancia admirable, que disimule arrugas, pecas, manchas y demás gratias qut dejan al pasar los años... ¿Y no se la ocurre á usted alguns cosita más? Dificiliilo es lo que pide. Pero, en fin, ahí v; un consejo leal: Use usted la Belleza Venus núm. x, y este la dará el resultado apetecido. No conozco nada mejor. D encaje. Es usted amabilísima. Jlmicrón Omega. -Gradas por sus galantes frases. Si h niña es formal, como usted dice, no veo ningún inconveniente en que usted hábilmente la hable como refiriéndose á otra personas. Es decir, preguntarla su opinión en un caso ilusorio... que sea precisamente el mismo. Si es una mujercit: se alegrará de sus años de usted, puesto que si tuviese menos no ofrecería garantías de formalidad. Pero ¿cómo se le ocurre á usted que estará viejo allá... á los treinta años? La diferencia que existe entre ustedes es pequeña y hasta con. veniente. Un cocimiento de vino blanco y quina y ñas gotas de ricino. Repito que como conversación corriente sondee usted su corazón v su pensamiento, y resuelva er consecuencia. M. JK. A. 0. O. -Crespón de China o encaje; un hechura de fantasía, sin caídas. 2. Dos docenas para w o propio y una docena para uso doméstico. 3. a En blanco y rosa. Que sea enhorabuena, El planeta está cansado de ver tanta fealdad en MÍ. -Haga usted un sincero examen de conciencia; si le quiere de veras, escríbale dando una explicación; cuando se ama de veras no hay rebajamiento en proponer primero una reconciliación. Si continúa enfadado, será señal de que no ei merecedor de su afecto, y entonces reclámele cartas y retrato. Creo, francamente, que tuvo razón para enfadarse; pero no la tendrá para seguir enfadado. Sí que es bueno el limón. Ese es el nombre. N o es malo el helado. No san buenos. A la francesa. Algo retirado de la frente, muy hueco y rizoso, y el moño ni alto ni bajo. Lo del colegio no lo entiendo; para ové y para quién? Es usted muy amable y dulce. Una ex madrileña. -Tengo mucho gusto en contarla en el número de mis comunicantes ¡Ay, mi dulce araigtfital Precisamente es ese mi autor favorito, y no sé escoger entre sus obras. Lea todas tes que no haya leído, todas. Libraría de Fe, Madrid. Tenga usted la seguridad de que soy mujer. Mucho me alegraré que venga usted á vivir SUJUÍÍ es usted cariñosísima y escribe usted muy bien.